aperturas psicoanalíticas

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revista internacional de psicoanálisis

Número 051 2015

Análisis estructural y estructuralismo en psicoanálisis. Guattari y el caso "El hombre de los lobos". ¿Neurosis o psicosis?

Autor: González García, Ignacio Miguel

Palabras clave

Analisis estructural, Psicoanalisis, Lacan, Deleuze, Guattari, Serie, Freud.


 

Análisis estructural y estructuralismo en psicoanálisis

Expongo la diferencia entre el análisis estructural tal como ha sido utilizado en la Psicología Contemporánea del Yo y el estructuralismo. Describo el giro hacia el estructuralismo en Lacan y sus elementos. Analizo la crítica al caso El hombre de los Lobos, de Sigmund Freud, realizado por Gilles Deleuze y Felix Guattari en Mil Mesetas. Critico, utilizando las series del significante y significado,  las ideas de los autores y muestro la posibilidad del uso de la noción de multiplicidad para desarrollar enfoques no esencialistas en Psicoanálisis, como los del último Lacan.

Palabras clave: Análisis estructural, Psicoanálisis; Lacan; Deleuze; Guattari; serie; Freud

Structural analysis ad structuralism in psychoanalysis                 

I expose the difference between the structural analysis, as has been used in the Ego  Contemporary Psychology  and structuralism. I describe the structuralist turn in Lacan.  I analyze the critic to Sigmund Freud´s The Wolfman as exposed  by Gilles Deleuze and Felix Guattari in ”A Thousand Plateaus”.  I  use numerical series to denote significant and signifier,  to explain  the ideas of the authors and to show the possibility of using the notion of multiplicity to develop non-essentialist approaches in psychoanalysis, as did in its last works Lacan ,

Keywords: Structural analysis; Psychoanalysis; Lacan; Deleuze, Guattari; series; Freud  


Análisis estructural

El análisis estructural en psicoanálisis, ha evolucionado sobre la base de dos aportaciones fundamentales: a) la contenida en la segunda tópica de Sigmund Freud y b) la del giro lingüístico contenida en la obra de Jacques Lacan, a partir de los años 50 del pasado siglo.

Gilles Deleuze y Felix Guattari (1980) criticaron el abordaje como neurosis infantil (Freud, S., 1914 [1918]) en el caso del hombre “de los lobos” utilizando la noción de multiplicidad.

Aunque rechazamos sus conclusiones, entendemos que el uso del concepto multiplicidad asociado al estructuralismo es una poderosa herramienta para discernir y clasificar las patologías. El propósito de ésta investigación es mostrarlo.

El nacimiento del análisis estructural

Sigmund Freud, en 1923,  tras observar la resistencia a la libre asociación en sus pacientes, llegó a la conclusión de que parte del yo es inconsciente y propuso un nuevo modelo del aparato psíquico en el que identificó tres agencias o estructuras (Ello, Yo, Superyó) y dedujo que no sólo el ello reprimido, sino también el yo represor operan inconscientemente, postulando que las defensas tienen que ser también analizadas.

El término “estructural” se utiliza en psicoanálisis asociado a la teoría que aplica las ideas inicialmente contenidas en “La interpretación de los sueños” (1923), siendo un ejemplo de explicación asociada en el contenido de Strachey, (1953) sobre el caso Dora (1905), y que luego fueron desarrolladas tanto por Anna Freud (1936) en “El yo y los mecanismos de la defensa” como por el propio Freud, que dedicó los últimos años de su vida a integrar las dos tópicas, aunque no pudo finalizar la tarea.

J. Laplanche y B. Pontalis (1967)  han mostrado, en su diccionario, cómo en el pensamiento de Freud hay nociones que se prestan a la interpretación estructuralista como el “fantasma originario”: 

“El conflicto nunca sería más que la forma en que un individuo logra acomodarse a «la estructura» o el “complejo de Edipo […] Si se quiere superar ésta interpretación de Freud y conservar el predominio del Edipo, uno se ve tentado de ver ahí una necesidad estructural, incluso matemática…”.

Desde Aristóteles entendemos por todo, aquello en lo que no falta ninguna de sus partes constitutivas y en el que sus partes componentes forman  una unidad, que puede a su vez ser considerada parte de una unidad superior en el análisis. Una estructura psíquica es un todo, pero también una parte. Cada una de ellas es a su vez subestructura. Están organizadas jerárquicamente, como el “yo ideal” dentro del superyó.

Psicología Contemporánea del Yo

 La “Ego Psychology” asumió el complejo desafío de conceptualizar un nuevo concepto del yo, también unidad, desde ésta perspectiva estructural (distinta a la genética, dinámica o económica). En Inglaterra el representante más conspicuo fue Joseph Sandler (1927-1998). En Estados Unidos, Heinz Hartmann (1894-1970), desde el New York Psychoanalytic Institute, siendo el producto más importante de ésta escuela americana la elaboración de una teoría de relaciones de objeto, desarrollada entre otros por Erik Erikson, (1902-1994) Edith Jacobson (1897-1998) y Margaret Mahler (1897-1985) que integró ideas kleinianas.

La nueva teoría, cuyo curso acompaña al siglo, no vino acompañada (Paniagua, C, 2001) por una alteración radical y  acompasada de la técnica, sino que en la clínica han coexistido nociones presistémicas y estructurales y dentro éstas se ha concedido importancia a unas u otras relaciones. Como fondo ha persistido el atractivo, la fascinación, por la visión topográfica previa (Fenichel, 1941), por “la tentación del analista de ser mago”, quizás apoyado en ocasiones por un mundo de “pseudoconfirmaciones”, desplazado progresivamente por la aparición de nuevas ideas.

En “Consecuencias técnicas de los modelos topográfico y estructural”, Cecilio Paniagua ha estudiado la obra de Paul Gray, su supervisor, creador de la “Psicología  contemporánea del Yo”, (Contemporary Ego Psychology)  y resumido las características que distinguen la técnica estructural propuesta por éste, de los abordajes basados en el modelo topográfico y en elaboraciones anteriores de los principios estructurales.  

Destaca: “Aquí el analista toma en mayor consideración las funciones libres de conflicto del analizado, con el fin de formar una alianza con su yo observador. El paciente coparticipa en mayor grado en la investigación del material inconsciente. Se presta atención especial a lo que los analizados pueden absorber en un estado regresivo de un modo útil, formulándose las interpretaciones más de acuerdo a esta capacidad que al conocimiento real –o supuesto- del analista de las dinámicas inconscientes del paciente”.

Es necesario distinguir (Busch, F., 2000, p.237) la diferencia “entre aquellos analistas que creen que su tarea consiste en traer a la superficie [desde la profundidad] los elementos más distónicos y alejados de la consciencia, frente a aquellos que opinan que las interpretaciones con mayor significado son las que se hallan más próximas a lo consciente [en la superficie]”. Existe una crucial diferencia entre “la profundidad de interpretación y la profundidad de comprensión”, entre la profundidad  y la extensión y la opción por una de las dos, se basa en buena medida en el grado de confianza en la realidad o utilidad de las estructuras psíquicas, a la hora de la interpretación.

A quienes menos creen en la invarianza de las estructuras o menos se apoyan en ellas, les  basta la exploración de las fantasías inconscientes de que la mente está poblada, mientras que los otros se apoyan en la pretendida realidad de los patrones de organización psíquica descritos por Freud en su segunda tópica, por considerarlos universales.

Otto Kernberg (1928) ha identificado tres organizaciones estructurales amplias correspondientes a las organizaciones neurótica, limite y psicótica de la personalidad, identificadas por rasgos definitorios característicos del paciente y propuesto un modelo de entrevista estructural. Ha realizado una memorable síntesis  de éstos enfoques (dinámico, económico, genético y estructural), relacionando los procesos de  formación de las estructuras intrapsíquicas con el desarrollo afectivo, el pulsional y de relaciones De objeto, operacionalizando procedimientos, especialmente en sus trabajos sobre la personalidad borderline que son ya un clásico. Ha mostrado con precisión la dificultad diagnóstica en pacientes borderline, donde la exclusiva utilización de rasgos descriptivos es en ocasiones insuficiente, y defendido que las características estructurales de las organizaciones límites de la personalidad tienen importantes aplicaciones en el diagnóstico y en la terapia, sosteniendo que “la añadidura del enfoque estructural enriquece el diagnóstico psiquiátrico”.

Lacan. De la dialéctica al estructuralismo

El término “estructuralismo” (Pardo, Jose Luis; 2001) ha sido usado de muchas maneras: a) El derivado, de forma vaga, de la noción de estructura, con el alcance que le concede al término Piaget, que agrupa entre otros el estructuralismo matemático de Bourbaki, el utilizado en la Gelstat, el de la Teoría de Sistemas de von Bertalanffy y el de la sociología inglesa de Parsons, b) el estructuralismo en sentido estricto, teorizado por los lingüistas como Saussure, que es el de los filósofos denominados, muchas veces contra su voluntad, estructuralistas. Fue desarrollado por Lévi Strauss, Althusser, Lacan, R. Barthes y c) el estructuralismo en sentido amplio, el de Umberto Eco o Julia Kristeva que persigue una teoría general de la cultura.

En el ecuador del siglo XX, impulsado por el éxito académico y editorial del “análisis estructural” que realizó el antropólogo Claude Lévi Strauss (1908-2009), utilizando la lingüística de F. Saussure (1857-1913)  y R. Jakobson (1896-1982), se generó una “loca pasión estructuralista”, en palabras que “The New York Post” atribuyó a Derrida, que tuvo mucha influencia en el pensamiento continental.

En Francia el estructuralismo (Dosse, F; 1991, p.112) se convirtió en una moda, Michel Serrés fue el primer filósofo en definir un programa global explícitamente estructuralista  queriendo abrir una nueva era a la que denomina logoanálisis. En el ámbito del Psicoanálisis  su representante paradigmático fue Jacques Lacan que, en los cursos de Kojève, (Roudinesco; 1986)  tomó la idea de que “la historia humana es la historia de los deseos deseados”, la idea de que desear no es desear al otro, sino desear el deseo del otro, concediendo primacía en la clínica al inconsciente.

En los años 30 del siglo XX, Jacques Lacan utilizó la noción de estructura para el estudio de las relaciones existentes en el interior de la familia, con un enfoque opuesto al atomista predominante y desarrolló la noción de “estadio del espejo” para mostrar la estructura de la subjetividad aunque hasta el final de los años 30 predomina en su obra un enfoque genético, influenciado por Henri Wallon. Hasta aquí estructura sin estructuralismo.

Cuando elabora la noción de estadio del espejo, su herramienta era todavía  dialéctica, hegeliana, con procesos de construcción de elementos en tres fases. El niño primero ve una imagen en el espejo, como otro que permanece en el plano imaginario, luego el niño descubre que lo que está allí no es un ser real sino una imagen y en la tercera fase (síntesis) comprende que es la suya. Tas el “discurso de Roma”, el psiquiatra Henry Ey propició el encuentro de Bonnevale (1960) de la Sociedad Psicoanalítica de Paris y de la Sociedad Francesa del Psicoanálisis. Asistieron Laplanche y Pontalis, pero también filósofos como Paul Ricoeur, Merlau Ponty, Henri Lefebvre o Jean Hyppolite y en aquel momento  Jacques Lacan, en respuesta al trabajo de Laplanche y Leclaire, elaboró su célebre: "Posición del inconsciente".

Lacan evoluciona desde la identificación y uso de la estructura al estructuralismo. Aplicar el Psicoanálisis con herramientas estructuralistas es posible. Hay formas correctas y otras muchas inadecuadas, pues el estructuralismo es mucho más que encontrar y describir estructuras. Implica mostrar sus génesis, describir sus operaciones y transformaciones y sobre todo encontrar las invarianzas de éstas. Por tanto en el caso de que el estructuralismo utilice estructuras en vez de transformaciones la correcta elección de las mismas es condición necesaria pero no suficiente del éxito y en todo caso no es necesario que parta de estructuras.  

En los años 50, Lacan reformula su posición recogiendo aportaciones de la Lingüística, como había hecho Lévi Strauss, en una época en el que esas ideas ya tenían un soporte matemático en la noción de grupo. Realizó un esfuerzo titánico, al menos de originalidad, para dar consistencia y operacionalizar afirmaciones como que el inconsciente está estructurado, como un lenguaje.

Desarrollando éste programa, en el año 1956 afirma que “una estructura es en primer lugar un grupo de elementos que forma un conjunto covariante”, lo que, respetuosamente, hay que negar, pues en términos de teoría de conjuntos es un sinsentido pues covariante puede calificar a la palabra conjunto con la  misma oportunidad que a la palabra zapato. Este caso no es inusual. En la obra de Lacan el uso excesivo de metáforas ha sido muy criticado y el lector que no comparta su pensamiento tiene abundante munición  (Sokal y Bricmont, 1997) en un clásico texto. La obra de Lacan no tuvo buena acogida en Estados Unidos, en parte por las críticas previas que Lacan había dirigido a los analistas norteamericanos, en parte por lo barroco de su lenguaje, en parte por su forma intencionadamente exigente de profesar. Pero también por lo innecesario de sus desafíos. Cuando en el año 1975, a los 74 años, visita Nueva York y Cambridge y dicta una conferencia en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en una exposición topológica sobre los nudos borromeos (Turckel; 1978), responde a una cuestión sobre el interior y el exterior, (¡A matematicos, hablando de topología!) del siguiente modo: “Lo único que me parece atestiguar que tenemos un interior es lo que producimos como excrementos. Lo característico de un ser humano es el hecho de que ‑ y aquí contrasta mucho con otros animales‑ no sabe qué hacer con sus deposiciones. Se siente embarazado por ellas. ¿Por qué se siente tan embarazado siendo así que estas cosas son tan discretas en la naturaleza?. Desde luego, es cierto que continuamente nos encontramos con excrementos de gatos, pero un gato equivale a un animal civilizado. Pero si consideramos a los elefantes, es sorprendente el pequeño espacio que ocupan sus heces en la naturaleza, cuando pensándolo bien las boñigas de los elefantes pueden ser enormes. La discreción del elefante es muy curiosa. La civilización significa excrementos, cloaca máxima".

Este tipo de razonamiento, que el propio Lacan califica como “rayano en el delirio” no fue aceptado por los lingüistas y matemáticos asistentes, que abandonaron la sala para irse a cenar, y menos por los analistas previamente enfrentados. La consecuencia es que su escuela basada, por su origen lingüístico, en los invariantes, al modo de la del lingüista Jakobson, no se desarrolla en Estados Unidos.

Por el contrario en Europa y en el resto del continente americano una activa Escuela Lacaniana de Psicoanálisis, impulsada por J. A. Miller difunde y estudia ese abordaje.  En Europa, Argentina y en general en todo Latinoamérica se ha creído que es más importante recoger la potencia explicativa de sus metáforas que enredarse en criticar la precisión de afirmaciones de quien ni era matemático ni pretendió serlo, pero no todos han tenido esta tolerancia. Hay que hacer un esfuerzo para diferenciar la verdad o utilidad del enfoque estructural lacaniano de la cercanía de cada lector a su estilo. Haremos en §3 un esfuerzo para segregar elementos no polémicos, que pueden complementar otras aproximaciones. Para ello es obligado analizar antes los elementos constitutivos de un pensamiento estructural  pues la noción es polisémica.

Elementos del  estructuralismo

El análisis es una de las actividades que el método científico emplea para comprender las realidades complejas, descomponiéndolas, para encontrar sus elementos y sus relaciones fundamentales. El diccionario de Laplanche y Pontalis, en el término “Psicoanálisis” afirma que Freud lo incorpora con éste sentido, tomado de la Química Analítica, a la denominación de la disciplina que crea. El análisis estructural, por tanto, debe discernir las subestructuras existentes en las  estructuras complejas y sus relaciones en el ámbito de la Psicología.

El pensamiento estructuralista, distinto en el fondo y la forma del análisis estructural, se aplicó a distintos ámbitos del conocimiento. Primero en la Antropología, seguida por la Sociología, la Mitología, la Economía y la Psicología. Las herramientas utilizadas fueron primero las lingüísticas y luego las matemáticas, especialmente las estructuras algebraicas, como los grupos, tomadas de los desarrollos del colectivo Bourbaki, que había identificado en Matemáticas tres y sólo tres tipos de estructuras: las las de  orden, las algebraicas y las topológicas.

Cada disciplina identifica sus propios objetos, como las relaciones de parentesco, los mitemas o los síntomas, para tratarla con éstas técnicas. Los órdenes y tipos de objetos, relaciones, como las de parentesco y transformaciones, como las bodas o los giros  identificados son en cada caso distintos. Se caracteriza cada caso por: a) la naturaleza y forma de sus elementos b) la variedad de sus relaciones diferenciales, c) la especie de sus singularidades.

Gilles Deleuze (1973) en una entrada para la “Historia de la Filosofía”  (Châtelet F., 1973)  estudió las notas comunes del pensamiento estructuralista. Las utilizamos como guión, además de recomendar su lectura para mostrar la posición de Lacan de forma ordenada.  

a) Aceptación de un orden simbólico.

Estamos acostumbrados a pensar dialécticamente, dividiendo la realidad por dicotomías, encontrando opuestos como lo real y lo imaginario, el cuerpo y el alma, la res extensa y la res cogitans. Frente a la posible oposición real frente imaginario, los estructuralistas reconocieron “la existencia de un tercer orden. El  simbólico adicional, irreductible, más  y más profundo. Lacan fue el psicólogo que con más profundidad lo analizó. Pensó en nuevos objetos, como el objeto (a) y el fantasma, que sueldan lo simbólico y lo imaginario y elaboro explicaciones cuyas aporías ya no son dualistas sino tríadicas.

b) Criterio local o de posicion

Para Lacan una estructura es la manifestacion  de un orden sistemático entre elementos. Algunas estructuras son simples, como una serie de significantes, para cuya construccion sólo hace falta un conjunto de elementos y una relacion, la de sucesión y otras como la de la psique, más compleja, por la naturaleza de sus elementos y la complejidad de sus relaciones. Cualquier estructura es una totalidad y una multiplicidad. Puede ser entendidad como un conjunto de “sitios”, “topoi”, “nodos”  relacionados de una forma concreta en un espacio propiamente estructural, es decir topológico”. Lo explica Deleuze con éstas palabras: “Lo que es estructural, es el espacio, pero un espacio inextenso, [no métrico, sin nocion de distancia métrica definida] preextensivo, puro spatium constituido progresivamente como orden de vecindad, [aqui el acento topológico]  donde la noción de vecindad tiene precisamente y en primer lugar un sentido ordinal [ésto ya es mas extraño pues exige en él la presencia de la segunda estructura de Bourbaki]” (Las cursivas son nuestras).

Como ejemplo, cuando Althusser habla de estructura económica, los verdaderos “sujetos” no son los  hombres reales, ni los roles. El pensamiento económico estructuralista, no acumularía datos sobre un banquero concreto, como lo haría un historiador, ni refexionaría sobre la función del banquero, como lo haría un economista, ni sobre un  banquero ideal,  imaginario, como lo haría un dramaturgo, sino en  detectar las estructuras (funcionales) que explicarán la funcion bancaria. Un ejemplo típico estructuralista de elemento caracterizado por una posicion, que encuentra sentido en sus relaciones es el fonema. En Lévi Strauss, los puntos de posición, analizando en éste caso el parentesco, son los parentemas,  las relaciones hermano /hermana, marido/ mujer, padre/ hijo, tio materno /hijos de la hermana, siendo las singularidades las actitudes entre los parientes.

c) Lo diferencial y lo singular

En el estudio de los mitos se encuentran mitemas y en cada uno de ellos, como en el mito de Edipo singularidades: “Edipo se casa con su madre”. “Edipo mata a su padre”. Siempre hay singularidades.Las singularidades se manifiestan en determinaciones, que son diferencias.

En el analizante encontramos diferencias en el estudio de singularidades, como en la relación con su madre. Nuestra posición teórica implica el compromiso de seleccionar ciertas singularidades para orientarnos por las diferencias observadas respecto a ellas.

d) Cuarto criterio: el diferenciante, la diferenciación

Las estructuras se efectúan en lo individual y en lo colectivo. Se diferencian (différencient) entre sí, como la relación entre hermanos y hermanas en las dinastías egipcias y las de la monarquía Tudor son distintas, o como se diferencian las fuentes de neurosis en  la sociedad vienesa de Freud sin métodos de control de la natalidad y los de la sociedad posindustrial caracterizada  por el desempleo.

e) Lo serial

 Los elementos simbólicos, se organizan necesariamente en series, sometidas a las la formalidad de una organización. Toda estructura es multiserial y una de ellas es la serie base. Una serie que caracteriza a una empresa es la de sus pagos, a un paciente la de sus síntomas, a un hablante la de sus proposiciones. En la expresión de un analizante se pueden observar distintas series y es el analista el que debe identificar cuantas  son significativas para su propósito, del mismo modo que un musicólogo en el análisis de sucesivos acordes, notas emitidas simultáneamente, puede decidir si encuentra falta de armonía realizar un estudio sincrónico o diacrónico, estudiar las notas aisladas o en su agrupación.

f) La casilla vacía

La estructura envuelve a un elemento paradójico, eminentemente simbólico, como el que Lacan utiliza de forma ejemplar en La carta robada. En Lévi Strauss se encuentra en el “mana”, el significante flotante, el valor simbólico cero. Es la palabra como “truc” en francés o “algo” o “aliquid” que puede significar cualquier cosa. Deleuze pone ejemplos del uso de la noción en diversas disciplinas. En la vigésimo octava serie de “Lógica del sentido”, la sexualidad se relaciona con el concepto lacaniano, concebido como el símbolo respecto del cual se distribuyen los lugares ocupados por los hombres y por las mujeres. En el caso de la Psicología un ejemplo es el desplazamiento del objeto x. En el caso de la Economía hace falta algo eminentemente simbólico en perpetuo desplazamiento y en función del cual van a definirse las variaciones de las relaciones, el valor.

Habiendo finalizado ésta introducción a las dos aproximaciones estructurales dominantes proponemos a continuación una aproximación al análisis estructural con conceptos que permiten englobar las escuelas hasta ahora mostradas pero dotándolas en nuestro criterio de mayor poder.

Esencialismo y morfogenética

Freud y el primer Lacan.  Esencialistas.

El pensamiento científico se ha ido construyendo sobre nociones filosóficas previas como las nociones de esencia, ente, propiedad, género, especie o causalidad.

La filosofía clásica desarrolló un procedimiento, dialéctico, que Platón ejemplariza en “El sofista” para alcanzar el género, la especie y  definir adecuadamente los particulares. Una especie se define por las  propiedades necesarias. Por ejemplo la especie humana es la del animal racional y dado un particular como Sócrates, conociendo que posee la propiedad de ser racional, podemos decir con verdad que es humano y con ello clasificarlo en su género y especie. Los sistemas de clasificación como el que acuña la noción neurosis obsesiva se apoyan en ésta tradición filosófica.

Otros filósofos, como Heráclito, sostuvieron que la realidad está sometida a cambio perpetuo, como las olas y entienden que el mundo está hecho no de cosas sino de acontecimientos. Se trata de una visión que ha atravesado la Historia hasta ser recogida por los filósofos del proceso como Whitehead.

Hay varias formas de pensar el mundo desde ésta perspectiva. Una de ellas es la de los “historicistas” como Darwin. No existen especies fijas. No hay nada transcendente como la Idea de la especie caballo, sino que, por el contrario, los caballos evolucionan a través de sucesivas generaciones, en un proceso, regido por la selección natural ante los cambios en el ambiente. Con ello lo que caracteriza al caballo frente a la cebra o las vacas es su morfogénesis. Tampoco existe, por igual razonamiento el concepto transcendente de neurosis o el de neurosis obsesiva.

También se opone al esencialismo el existencialismo de Sartre. La existencia precede a la esencia. Lo que éste paciente es, eso es lo que es y existe, previamente y sin a cualquier Idea. Eso es todo lo real y la noción de que existe un modelo transcendental, una esencia,  una esencia fundamentada en el mundo de las Ideas,  es falsa.

Para un filósofo esencialista, dualista, como Platón o Kant hay un mundo de ideas transcendentes, el ser humano, el caballo, la psique del ser humano, sus estructuras  o la neurosis, si esa noción les hubiera sido conocida. El fondo filosófico del pensamiento de Freud y el de la teoría estructural de Lacan, hasta el ultimísimo Lacan son esencialistas. El Yo, el Ello, el Superyó son estructuras estables y pueden ser definidas utilizando sus propiedades, mediante rasgos definitorios. Las reconocemos mediante los rasgos que son predicados de ellos en los diccionarios de Psicoanálisis o en las obras de sus autores. Como las especies por sus rasgos. De la misma forma los trastornos son identificados por sus propiedades y la entrevista psiquiátrica clásica o la estructurada busca identificarlos, con tarea similar a la del botánico.

Cuando Lacan invierte el platonismo

J.A Miller en uno de sus cursos, bajo el título de “La experiencia de lo real en el psicoanálisis”, indica que Lacan estudió el mismo problema que Freud, pero enunciado como estudio de la resistencia que lo real ofrece al Psicoanálisis, en último término el de los límites del Psicoanálisis. Lo expone en la tercera sesión del Curso de 2011 (Miércoles 2 de marzo) diciendo que, cuando llegó a éstos límites, Freud, se vio conducido a modificar la Primera Tópica, para formular la Segunda y que cuando  Lacan, a su vez, llegó a su límite y en el último tramo de su enseñanza, se preguntó acerca de qué es lo real.

La conclusión a la que llega Lacan es inesperada. J.A. Miller expone cómo de forma “apremiante, urgente, dominante, llega hasta llegar a cuestionar la pregunta en sí misma y concluye que  no es seguro que lo real tenga una esencia, sino que por el contrario, es por el sesgo de su existencia, que lo real se impone y apaga cuanto se refiere a su esencia”. Se trata de una idea que circulaba en los ambientes filosóficos de su época, que  influidos por Nietzsche, querían invertir el platonismo, bajar de su pedestal a la Idea, a lo transcendente, y  a la verdad por entender que habían sido artimañas de Platón para elevar la dignidad e importancia del filósofo en la polis.   

 A nuestros efectos la realidad es la que es. El rio no deja de existir porque le consideremos ente o proceso, el caballo que montamos no cambia porque lo consideremos apariencia del perfecto caballo o no y el Yo o el Ello o son una estructura de la Psique  identificable tanto si somos dualistas como si no. Lo que cambia es nuestro modo de expresar la realidad. No sería malo desarrollar una teoría que permita conciliar ambas visiones. En nuestros términos, nosografías compatibles, que permitan compartir el conocimiento y diagnosticar adecuadamente analizantes, observados desde ambos paradigmas, porque cada sistema tiene sus ventajas.

Hay dos formas de clasificar los estados de cosas, en Psicología se  puede diagnosticar: a) por los atributos que caracterizan la esencia de ciertos estados, por sus propiedades b) por la morfogénesis del proceso que conduce a lo observable.

 La primera de ella es la utilizada tradicionalmente en las Ciencias aplicadas como la Biología o la Mineralogía. Sistemas como el CIE-10, el Sistema de Clasificación Internacional de Enfermedades o el DSM-5, son sistemas de clasificación no excluyentes basados  en rasgos definitorios. Se basa en el antiguo método dialectico que identifica géneros y especies.  

La segunda estrategia es un desarrollo de la convicción de que, por no existir una esencia, no hay rasgos definitorios fijos, sino “formas propias de evolucionar.” Evolucionan de modo distinto una ola y  una flor, por lo que la forma óptima de clasificar los particulares es atendiendo a su morfogénesis. No se pretende describir los modos de evolución por sus propiedades, pues eso no supondría más que reconocer a esa forma de evolucionar una esencia, sino por su forma.

Para clasificar los géneros hay que utilizar una herramienta adicional Mostraremos, como mero ejemplo, cómo se pueden clasificar los géneros de la realidad morfogenéticamente utilizando un caso simple, el de un niño columpiándose. La posición del niño en cada momento puede ser identificada con dos variables, la desviación respecto de la vertical y la velocidad. Si se concibe un espacio abstracto, espacio de fases, con esas dos dimensiones determinantes, velocidad y ángulo respecto a la vertical y se dibujan en él los sucesivo momentos la figura obtenida es un círculo. El lector interesado puede consultar en la Wikipedia el comportamiento de un péndulo en un espacio de fases y apreciar el hecho curioso de que si el niño fuera revoltoso e impulsara muy fuerte, hasta lograr dar vueltas por encima de la barra, la representación en el espacio de fases, sería una onda en vez de un círculo. La segunda figura tiene un agujero y la primera no.

Se puede extender la idea a la topología identificando procesos distintos al columpiarse, como el desear, donde el punto que representa el estado del deseo en el espacio de fases adecuadamente definido, recorre una  esfera, una cinta de Moebius, una botella de Klein  etc. Por tanto, si consideramos el deseo, en el espacio de fases, que deberemos elegir bien, el punto vuelve a pasar por el mismo sitio, en cada objeto de estudio por un mismo “tipo de sitio”, la cara de la cinta o el extremo del toro,  en ciertas circunstancias   Esta idea simple es la que subyace en la topología de Lacan.

Con ello vemos que para analizar la evolución de los pacientes y sus trastornos  hay dos estrategias. La tradicional. Se clasifica su estado por rasgos definitorios. Se miden variables que operacionalizan la teoría del mismo modo que los animales quedan clasificados en el género de vertebrados o invertebrados atendiendo a una propiedad cualitativa,  y luego se cuentan las alas o patas para definir la especie. Una forma menos tradicional pero usada en Física consiste en clasificar los procesos con criterios topológicos que en el fondo y perdone el lector la simplificación es contar el numero de agujeros y singularidades que tiene el objeto topológico que los describe.

El problema es cómo puede un psicólogo dar el salto brutal desde la observación de un síntoma a la figura topológica.

Los estoicos diferenciaron las cosas, como un pedazo de pan, de los acontecimientos, como ser cortado. Los primeros se denotan con nombres y los segundos se expresan con verbos.

Galileo se dio cuenta de que si lanzamos graves todos caen siguiendo trayectorias diferentes, pero que todas las trayectorias posibles cumplen una condición, consistente en que los puntos de la trayectoria son tales que la suma de distancias en cada punto respecto a una recta y un punto son constantes. Siempre. Recorren una parábola. Del mismo modo Kepler se dio cuenta de que el movimiento de los planetas es tal que la suma de distancia respecto a dos puntos es constante. Es distinto el acontecimiento caer que el acontecimiento orbitar por su topología.

Los Físicos han demostrado que es posible clasificar fenómenos de la realidad con potencia predictoria por sus relaciones con “loci” inexistentes, por la estructura de sus modos de cambiar, por los verbos que las expresan y no por los sustantivos que denotan sus propiedades. En Psicologia y en cualquier ciencia se puede hacer lo mismo usando verbos.

El análisis utiliza los conceptos propios de su disciplina, como el yo, o en el caso lacaniano los conceptos de lo real, del fantasma o del goce femenino y en el caso de otras aproximaciones psicológicas sus conceptos de defensa. Un análisis estructural debe, utilizando estos conceptos identificar cuales son las denotaciones adecuadas de sus funciones y sus relaciones. Esos elementos conformarán sus estructuras. Con ellas puede realizarse un análisis estructural. Con nombres comunes.

Pero si usa verbos, como columpiar, o girar, o desear y observa las invarianzas de los estados podría pasar  al estructuralismo y al uso de herramientas topológicas.

No es siempre necesario. Del mismo modo que a un matemático le puede convenir, pero no le es necesario  para saber resolver una  ecuación de segundo grado, como la que señala cuanto tarda en caer una piedra de una torre nociones de la teoría de grupos, un analista debe poder ayudar a un paciente utilizando métodos estructurales o no. No es necesario en una fobia a los aviones.

Pero si el matemático en vez de una ecuación de segundo grado debe resolver una de quinto grado le convendrá conocer las técnicas que inventó Galois para diagnosticar, por lo pronto,  si la ecuación es irresoluble o no. Del mismo modo puede convenir al psicólogo utilizar técnicas estructuralistas para discernir en casos complejos.

 Mostraremos ahora, con un simple ejemplo, la aplicación de la noción de serie, uno de los pilares del estructuralismo a la clasificación de trastornos. Se realiza utilizando como soporte  una noción, elaborada en el marco del esquizoanálisis, con conclusiones que no compartimos, por Felix Guattari 

El Hombre de los Lobos

En la segunda meseta, capítulo, de su obra “Mil Mesetas” intitulada ¿Uno o varios lobos?, los coautores, el filósofo Gilles Deleuze y el psicoanalista  F. Guattari utilizan conceptos estructurales, como los que hemos expuesto hasta aquí, en la crítica del caso “El hombre de los lobos” de Freud.

Felix Guattari (1930-1992) fue un psicoanalista muy heterodoxo, prolífico escritor y militante político. Fue uno de los primeros alumnos sin titulación en Medicina que se integró en la Escuela Freudiana de Paris. Trabajó durante cuarenta años, desde su fundación en 1953, en la Clínica La Borde con Jean Oury. Desarrolla prácticas y teorizaciones que son el inicio de la llamada corriente de análisis institucional. Pertenecen a Guattari las nociones de transversalidad, analizador o  transferencia institucional. Se distancia  de Lacan para elaborar junto con Gilles Deleuze el Anti Edipo, Mil Mesetas y ¿Qué es la Filosofía? Interesado en la psicosis, [Dosse; 2010; parsim).

En el afamado primer capítulo de Mil Mesetas, “El hombre de los lobos” los autores encuentran en la lectura del texto de Freud dos tipos de “multiplicidades” y con idea que tiene el mayor de los méritos, deciden utilizarla aunque con resultado equivocado.

Por creer que se trata de algo de mayor relevancia explicamos a continuación su idea. En la primera parte de su tesis de habilitación, quizás la más famosa de la historia de las Matemáticas, Bernhard Riemann, discípulo de Gauss, usó el término  “Mannigfaltigkeit”, una sustantivización, como magnitud de n dimensiones, para fundamentar la geometría. Hasta Gauss, para tratar matemáticamente la noción de superficie (dos dimensiones), de un sólido, por ejemplo una esfera  había que situar el objeto, la esfera, en unos ejes tridimensionales, por ejemplo cartesianos (una dimensión más que la superficie). Existía una ecuación de la superficie de la esfera (x2 +y2 +z2  = R)  que necesitaba tres dimensiones (x,y,z) para describir algo bidimensional.  Gauss pensó que si a cada punto de una superficie le asociamos varios valores, dos o siete podríamos pensar en la curvatura de esa superficie calculando como varían esos números entre ese punto y los que tiene cerca, sin necesidad de una dimensión adicional. Conociendo la curvatura en cada punto se podía hacer cualquier cálculo necesario. Desarrolló la geometría diferencial. Una superficie bidimensional como una cascara se puede comprender estudiando cómo varían en el contorno de cada punto pares de valores.  Se obtiene así una “geometría en coordinadas intrínsecasque supera la oposición “superficie - profundidad”, pues se tratan superficies puras. Si se puede superar en geometría ¿Por qué no en otras disciplinas?

 DyG identifica en las manadas, de lobos,  dos tipos de multiplicidades. Unas que denomina discretas, donde existe un jefe, una jerarquía. En las segundas cada miembro permanece sólo, a pesar de estar con todos los demás, como sucede en los lobos cazadores. Su paradigma es el círculo.

Desde el punto de vista del moderno análisis de redes (SNA) (Vega Redondo; F.2006) se han desarrollado muchas métricas que permiten caracterizarlas. Por ejemplo el grado cuenta el número de relaciones de un elemento en la red con los elementos más cercanos de modo que lobos en círculo, son nodos de una red con grado 2 mientras que el jefe de una manada con seis miembros tiene grado seis.

Con prodigioso salto utilizan los autores la noción de multiplicidad con el propósito de distinguir neuróticos y psicóticos. Con propósito taxonómico. Podría Guattari, para distinguir los unos de los otros, proponer  propiedades que en su criterio fueran mejores que las  utilizadas por Freud o que las empleadas en los criterios internacionales de clasificación como el DSM III, el vigente en su época, pero en polifonía con Deleuze, no quiere diferenciar uno y otro por sus propiedades, con enfoque esencialista, sino por las singularidades de sus multiplicidades. Es un forzamiento sorprendente.  Parece extraño diferenciar una pulmonía de una torcedura de tobillo por la singularidad de sus multiplicidades en vez de por sus síntomas pero, por sorprendente, merece la pena, comprender el propósito.

DyG (1980) parten de una crítica severa a Freud, que despejada de su  lenguaje barroco se concreta en afirmar que en el razonamiento del maestro vienés hay una petición de principio.

Dicen: “La identidad de la expresión verbal y no la similitud de los objetos [no es la esencia] es la que dicta la elección del sustituto”….”[…]. “Según Freud, cuando todo se fragmenta y pierde su identidad, aún queda la palabra para restablecer una unidad que ya no existía en las cosas”. [Para restablecer la estructura, interpretamos nosotros].

Critican a continuación el diagnostico de Freud: “Como ha decidido que era una neurosis, emplea el otro procedimiento de reducción: no inclusión verbal al nivel de la representación de las palabras sino asociación libre al nivel de representación de las cosas”…Ahora concluyen con ferocidad  ¿A quién quieren tomar el pelo?... […] “Desde el principio se había decidido que los animales sólo podían servir para representar un coito entre padres…”

En resumen su crítica es que en el análisis de Freud se parte de una creencia y que se utiliza mal, por inútilmente,  el procedimiento de libre asociación pues no había que nada que descubrir ya que estaba lo principal decidido.   

Ofrecen luego su solución al caso “Había que hacer lo contrario. Habría que comprender en intensidad… es decir la multiplicidad…..porque fue un momento muy importante la creación de ese sustantivo… para escapar a la oposición abstracta de lo múltiple y lo uno”.

El núcleo de su idea es que el propósito de comprender en intensidad no se cumple clasificando a los pacientes por lo que dicen, lo que no parece descabellado, sino por algo de mucho más calado, clasificando la multiplicidad que presentan ante nosotros.

Y entonces concluyen, podemos clasificar al neurótico frente al psicótico por el  proceso de elección de sustituto ante una carencia.

Los autores en vez de probar la afirmación la enuncian con igual petición de principio que reprochan. Pero por más de ser reprobable el salto, es meritoria la idea que subyace.  Por eso queremos diferenciar dos cosas: a) Si es bueno el procedimiento de clasificar las cosas por el proceso inmanente a las multiplicidades, cosa que compartimos  y a b) que sea una buena idea o no en este caso concreto clasificar a un paciente como neurótico o psicótico por el proceso de elección de sustituto ante una carencia. Simplemente afirmamos que hay que pensar más en ello porque no se ofrecen pruebas.

Para describir el merito de la idea, ejemplo de pensamiento topológico recordamos que para buscar puntos singulares el topólogo  analiza las transformaciones. La transformación que considera Guattari es la sustitución y en ella se busca la causa, la forma y la posibilidad de clasificación del trastorno.

Insistimos. a) Se trata de una aproximación estructuralista b) la operación elegida es la sustitución c) el objeto matemático elegido es la serie

Se postula aquí que la causa del sufrimiento del paciente es que a) Existe una pérdida de algo b) No se encuentra sustituto o se le encuentra indebidamente y c) el tipo de mal sustituto y su forma de elección es lo que clasificaría  a los enfermos, siendo más grave el psicótico, quien yerra en lo múltiple, confundiendo poros con vaginas, que quien lo hace en lo singular, al confundir éstas con agujeros de calcetines.

Lo explican con insólito ejemplo:  “Comparar un calcetín con una vagina, pase, lo hacemos a diario pero …captar eróticamente la piel como una multiplicidad de poros, …,  no permitiría que el neurótico las utilizase como sustituto de los órganos genitales femeninos”  “Eso solo puede hacerlo un loco”.

 En este enfoque se asocia la gravedad  a una operación estructural, la sustitución y se realiza un análisis estructural apoyado en ésta noción.

Modelización del caso en series numéricas 

Como ejemplo de transcripción a una estructura matemática simple de lo que subyace en el pensamiento de éstos autores lo desarrollamos de forma original, pero sin pretensión de originalidad, con una noción de serie numérica que permite recoger simultáneamente las nociones estructuralistas y las de Guattari. Recordamos que la base del pensamiento estructuralista en Psicoanalisis es pensar que el inconsciente está estructurado, como un lenguaje y que existen dos cadenas significante y significado, más amplia la primera que la segunda de tal forma que en la segunda se encuentra “la casilla vacia”

Sea una serie base que entendemos como denotación de la de  los significantes del paciente, desplegada, total y cerrada para una operación, en éste caso la suma.

     SIGNIFICANTES ≡     1;2;3;4;5;6;7;8;9;10;11;12;13;14;15;16;17..,.

Sea un sujeto sano que tiene recursos completos, para completar con su operación interna, si pierde algo, lo necesario, con el conjunto de los elementos de que dispone. Por analogía pensamos en esos recursos con los números primos pues a partir de ellos mediante la suma se puede alcanzar cualquier número necesario. Incluimos el uno aunque a partir del siglo XX hay tendencia a no incluirlo.

      RECURSOS DEL ANALIZANTE ≡    1;2;3,5,7;11,13;17;19;……

Los dos conjuntos pueden relacionarse. “Significante” y “recursos”=”significados”  del paciente.

Ponemos en relación las dos series término a término, en forma de signos lingüísticos. En términos de Saussure el par 3/2, tres y tercero de la primera serie y dos, en tercer lugar, de la segunda, podrían ser entendidos como un signo cuyo significante seria 3 y su significado  2.   La tesis de Mil Mesetas es que hay cosas que tienen significación real para el sujeto, que son nombradas mediante sus significantes y que en el caso de pérdida, son sustituidas, en vez de por lo debido, por otra cosa, elegida erróneamente.

 Para el sujeto sano, la pérdida de cualquiera significado, puede ser compensada mediante operaciones con los demás recursos de que dispone. Describiéndolo con los elementos de las series que hemos puesto en correspondencia, la pérdida del significado 11 puede ser compensada operando para encontrar su equivalente  (1+2+3+5). Tiene los elementos, recursos, la operación y esta es cerrada, eso es que su resultado es siempre un significado.

Guattari dice que en el enfermo neurótico esto no sucede. Abordamos ahora la explicación de la propuesta de Guattari con dos series, la primera la anterior,  pero ahora la serie de significados del paciente (neurótico) es otra, proponemos por mero ejemplo, la de Fiabonnacci donde cada término es igual a la suma de los dos anteriores a partir de una semilla que en este caso es 1;1  No por causalidad utilizamos una construida sobre una forma de  repetición.

Sea la serie significante                         1, 2, 3, 4, 5,  6,  7,   8, ..  

Significados neuróticos                          1; 1;2 ;3; 5; 8 ;13;  21…

Pedimos al lector hacer un esfuerzo en diferenciar lo que son afirmaciones de contenido Psicoanalítico y el uso de la series, que aquí, a diferencia de lo que hace Lacan utilizamos sólo como  metáfora y soporte a la explicación.

Freud estudió la represión, subyacente a la neurosis mostrando que en ocasiones, el sujeto, por la experiencia traumática, no puede saber que ha perdido el recurso, aquí denotado por 13 y que el analista le ayuda por asociación de ideas a tomar conciencia de ello y recuperarlo con una operación.

Sea la serie significante                         1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10,11..  

Significados neuróticos                          1; 1;2 ;3; 5; 8 ;■;  21…

El sujeto debe sustituirlo, pues si permanece reprimido, la energía latente asociada a esa representación no puede retornar al Ello y el sujeto permanece en la neurosis. Dispone de operaciones de transformación, que corresponden en el Psicoanálisis a otras operaciones como la sublimación.

Para el sujeto lo acertado seria la sustitución simple por 8+5  o bien por 8+3+2 . El sano lo hace así. Sustituye algo que ha perdido, mediante una operación con los recursos que dispone, con algo equivalente.

El neurótico, en la notable idea de Guattari, lo sustituye, pero operando con sus significantes, que son respectivamente, en el caso mostrado, 6 y 5, (línea superior) en vez de 8 y 5 (línea inferior)  viviendo la indebida sustitución  del 13 por 11. El 11 alcanzado por su operación de sustitución, encierra un doble problema, que le es insuficiente y que le es ajeno. El sistema queda desequilibrado y reintenta continua e infructuosamente recobrar lo perdido.

Con todavía más notable idea veamos a continuación el caso del psicótico. Recordamos que para Freud el paciente psicótico no es capaz de establecer una relación de trasferencia, siendo para él la psicosis prácticamente incurable, como sucedía con la esquizofrenia. Son trastornos más graves, para los que Freud no planteó el uso de la técnica psicoanalítica. Guattari interpreta la psicosis, más grave que la neurosis, como luego lo hace con la esquizofrenia, señalando que el paciente se encuentra inserto en una multiplicidad [de significados decimos nosotros] no resuelta.

El sujeto estaría escindido en dos series de significados que aquí codificamos como series de Fibonnacci y de Lucas, obtenidas por el mismo mecanismo, suma de dos términos sucesivos anteriores. 

SIGNIFICANTES                          1,2,3,4,5,6 ,7, 8                                                                                                                    

MULTIPLICIDAD (1) L                 1;1;2;3;5;8;13;21                                                

MULTIPLICIDAD (2) M                2;1;3;4;7;11;18;29               

Cuando el sujeto pierde un término, por ejemplo el 13 de la significada L debería compensarla con la operación 8 +5 . La interpretación de Mil Mesetas afirma que el psicótico yerra en lo múltiple, confundiendo, dice el autor, quizás sin haber leído en detalle las memorias de Dalí, poros con vaginas, pues una cosa es asociar y otra confundir y Dalí asociaba, que no confundía. Aceptemos la ocurrencia no obstante, para salvar la proposición del prójimo, como decían los casuistas, para explicar que en la interpretación de Guattari ello sucede porque yerra el paciente en sus múltiples significados, de modo que cuando pierde el séptimo lugar de los de su orden, el (13) en la serie L, pierde simultáneamente el 13, y el 18 (serie M), también en séptimo lugar,  pues tiene una multiplicidad no resuelta y pierde los dos significados entre los que oscila. El psicótico cuando pierde, pierde más, pierde una multiplicidad.

 Pierde con ello una multiplicidad más amplia e intensa que el neurótico, representada en la dualidad de los términos de cada una de las series en que está multiplicado. Intenta el remedio, la sustitución. Para sustituir  13 debería  realizar 8 +5  pero, como hemos visto en el caso del neurótico se confunde y acude a la serie del significante  M tomando los términos  correspondientes 11 y 7 cuya suma es 18 con los que no sustituye al 13 que había perdido pero además realiza una falsa sustitución, con lo que al daño de no recuperar el 13 crea una falsa  asociación.

No es el lugar para extendernos en las posibilidades que el estructuralismo ofrece para complementar la Psicología del Yo o para operacionalizar la afirmación de Lacan: “El inconsciente está en la superficie. Buscarlo en las profundidades es igual que perderlo”, pero si para destacar que la oposición superficie- profundidad puede ser superada  con la noción de  multiplicidad y con ello la oposición entre dos formas de interpretación.

 Puede el lector intuir con lo expuesto, que utilizando la noción de multiplicidad  se puede concluir que el que algo esté en la “superficie”, no quiere decir que su tratamiento suponga mayor ligereza o la reducción de una dimensión, sino un tratamiento desde la inmanencia del proceso que lo caracterice y que una estructura puede ser concebida como multiplicidad de multiplicidades.

Conclusión

Hemos explicado, con un ejemplo numérico, la idea de Guattari, cuyas conclusiones no compartimos por muchos motivos. Adolece de reduccionismo, no considera los aspectos pulsionales, sobrevalora los aspectos lingüísticos, no justifica su tesis y es innecesariamente agresiva como cuando afirma: “Sabia que Freud tenia la genialidad de rozar la verdad, pasar de largo y suplir luego el vacio con asociaciones”.

No obstante tiene la virtud de de aplicar el genial pensamiento de Deleuze, de aportar nuevas ideas, de mostrar  la relevancia del concepto filosófico de multiplicidad en el Psicoanálisis y de permitir pensar en avances estructuralistas

 Para concluir defendemos que es posible:

a) Integrar en la Psicología del Yo y en general en el Psicoanálisis métodos estructuralistas complementando el análisis estructural.

b) Operacionalizar nociones estructuralistas en Psicoanálisis apoyadas en objetos matemáticos como series o espacios de fases.

c) Utilizar en Psicoanálisis conceptos basados en la noción de Gilles Deleuze y Felix Guattari de “multiplicidad”  y en la presencia en el aparato psíquico de “multiplicidades coexistentes”.

e) Clasificar trastornos sobre bases no esencialistas, como las utilizados por Lacan cuando usó nociones topológicas, pero apoyados en bases sólidas.

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