La obra de Joseph Sandler [Fonagy, P., y Cooper, A.M., 1999]

Publicado en la revista nº014

Autor: Perea, Ariel

Artículo: Joseph Sandler’s Intellectual Contributions to Theoretical and Clinical Psychoanalysis. Peter Fonagy y Arnold M. Cooper (1999). Capítulo de Psychoanalysis on the Move. The Work of Joseph Sandler, compilado por Peter Fonagy, Arnold M. Cooper y Robert S. Wallerstein.  “The New Library of Psychoanalysis”. Editor General: Elizabeth Bott Spillius. Londres y Nueva York: Routledge.

El presente trabajo es una reseña de un capítulo de un libro dedicado a Joseph Sandler. Este volumen está integrado por quince capítulos escritos por diferentes autores, cuyos contenidos hacen referencia o parten de algún concepto o idea que Sandler elaboró o revisó. La reseña se centra en el primer capítulo del libro. Cabe mencionar que también, en este primer capítulo, se comentan brevemente el resto de los capítulos, de manera que se obtiene una idea general del contenido del resto del volumen.

 

El trabajo es una presentación de lo que, según los autores, son las principales y más originales aportaciones de Sandler al psicoanálisis a lo largo de toda su trayectoria como psicoanalista, investigador y docente. Algunos de estos conceptos que revisó o elaboró Sandler son descritos y comentados de forma que, gracias a una presentación en gran parte ordenada cronológicamente, se da cuenta del contexto de su aparición, evolución e integración dentro del modelo psicoanalítico de Sandler. En este sentido, una de las ventajas del artículo es esta forma de presentación, la cual no sólo sirve a modo de introducción a las ideas de Sandler sino que también permite apreciar el grado de integración de un modelo que estuvo abierto a cambios y rectificaciones.

 

El trabajo consta de cinco partes. La primera es una breve introducción a la figura de Joseph Sandler. La segunda, titulada “Representación y afectos”, aborda los conceptos de: mundo representacional, estados emocionales, superyó, ideal del yo, self ideal, dolor, depresión y trasfondo de seguridad. La tercera parte, “Las representaciones de objeto, pasadas y presentes”, muestra los conceptos de: actualización, respuesta de rol, relaciones objetales internas, identificación proyectiva, fantasía inconsciente, y el modelo de las tres cajas. La cuarta parte comenta los conceptos clínicos de: transferencia, contratransferencia, regresión, y menciona brevemente las contribuciones de Sandler a la epistemología. Por último, la quinta parte es una síntesis del artículo.



En la primera parte, los autores hacen una breve presentación de la figura de J. Sandler. Resaltan su creatividad y coherencia de pensamiento a lo largo de los años en relación a la teoría, investigación y aplicación del psicoanálisis. Su notable capacidad para la investigación empírica lo llevó a basar en ésta muchas de sus reconceptualizaciones dentro de la teoría psicoanalítica. Destacan también su preocupación por el estudio del desarrollo infantil, algo que marcó su evolución intelectual. Otro aspecto que señalan es el empeño de Sandler por integrar la psicología del yo y la teoría de las relaciones objetales.

 

Pasando ya a una segunda parte, Fonagy y Cooper nos invitan a revisar una serie de conceptos claves para la comprensión del modelo de Sandler. Uno de ellos es el de mundo representacional. Este concepto sirve como marco de referencia que permite entender lo que significan las representaciones internas de las relaciones objetales. Citan a Sandler (1960b) cuando plantea que las representaciones relacionales consisten “en esencia en un conjunto de expectativas relacionadas con las actividades y apariciones de la madre”. Por otro lado, continúan, para Sandler las representaciones de self y otro tienen una “forma” y un componente afectivo que tiene mucha importancia a la hora de entender cómo se integran y organizan las sensaciones y percepciones dentro de lo que es la experiencia interpersonal. La introducción del concepto de mundo representacional dio nuevos sentidos a otros muchos conceptos que llegaron a formar parte de su modelo, tales como introyección, incorporación, identificación, deseo pulsional, conflicto, defensa, narcisismo.

 

Otro concepto importante que consideró Sandler, según los autores, es el de estados emocionales. Lo destacable aquí, señalan, es que se los puso como centro de la teoría psicoanalítica de la motivación, desplazando al concepto de energía psíquica. Esto tuvo repercusión, por ejemplo, sobre el concepto de narcisismo ya que, según los autores, los desórdenes del narcisismo surgen a partir del dolor mental que aparece a raíz de la discrepancia entre una representación mental del self real actual y la forma del ideal del self. Plantean que este dolor puede hacerse soportable mediante técnicas psíquicas, pero si fallan se puede llegar a una reacción depresiva. De esta forma, señalan, se ve cómo los sentimientos influyen sobre los valores asociados a las representaciones mentales.

 

También la sublimación, comentan, está motivada por sentimientos, esta vez de placer, y la actividad de la sublimación deriva de relaciones objetales gratificantes. Subrayan que la sublimación evoca entonces una relación más que una satisfacción de necesidades.

 

Por otra parte, mencionan que Joffe y Sandler (1968) mostraron cómo se relacionaban afecto, representación y adaptación. Hablan de que el objetivo del funcionamiento yoico es reducir una discrepancia representacional ya sea consciente o inconsciente. De lo anterior resulta un estado emocional básico de bienestar. Esto trae consigo un abandono de ideales no apropiados a la realidad presente.

 

En relación al papel del afecto como fuerza motivacional, citan a Sandler (1972) cuando éste plantea que “mientras los impulsos, las necesidades, las fuerzas emocionales, y otras influencias que surgen de dentro del cuerpo, son altamente importantes en la determinación de la conducta, desde el punto de vista del funcionamiento psicológico ellos ejercen su efecto a través de cambios de sentimientos". Fonagy y Cooper concluyen que el énfasis de Sandler en los estados emocionales creó un puente entre las teorías pulsionales clásicas y las de las relaciones objetales.

 

Por otro lado, mencionan que Sandler concebía al superyó no sólo como prohibitivo, sino también como permisivo y aprobador. Aplicando el modelo de mundo representacional, comentan que Sandler, Holder y Meers (1963), sugirieron que el ideal del yo es una versión del self, la cual contiene la forma deseada del self. Una discrepancia entre ellos se refleja en la autoestima. Agregan los autores que la vergüenza surge del fracaso a la hora de alcanzar ciertos estándares ideales y la culpa de la diferencia percibida entre self ideal y el dictado por los introyectos.

 

A continuación los autores hablan de la reconsideración de la depresión realizada por Sandler a partir de la perspectiva del mundo representacional. Mencionan que éste hace una distinción importante. Por un lado están los estados de infelicidad y sufrimiento y por otro la depresión como respuesta afectiva. Continúan diciendo que todas las formas de displacer tienen su raíz en una discrepancia, en este caso entre un estado del self actual y otro deseado, y que la respuesta normal frente a esto es la agresividad. Por otro lado explican que al haber evolutivamente un movimiento progresivo hacia el reconocimiento de la realidad, se produce un abandono de estados de satisfacción previos, proceso semejante al duelo. Y, continúan, si no se produce una descarga adecuada de agresividad frente a este dolor psíquico se llega a una respuesta depresiva. En contraste con esto, afirman, está el proceso de individuación, donde se elabora el abandono de un estado ideal perdido y se adoptan otros más acordes con la realidad y los estados internos.

 

Más adelante, los autores abordan otro concepto de Sandler que ellos califican de revolucionario: el de trasfondo de seguridad. A partir de éste el principio operativo del yo funciona en un marco positivo, ya no se trata de evitar la ansiedad sino de maximizar la seguridad. Comentan que es un constructo que tiene capacidad para organizar defensas, percepciones y fantasías. Este sentimiento de seguridad tiene incluso la propiedad de anular el displacer y afirman que Sandler (1989) demostró que la urgencia por lograr un sentimiento de seguridad y bienestar es más fuerte incluso que la gratificación instintiva, lo cual permite controlar a ésta cuando entraña peligro. Por otro lado, dicen que Sandler y Joffe (1968) aplicaron este constructo al concepto de autonomía, donde ésta se consideró reflejo de una serie de estrategias para mantener el sentimiento básico de seguridad frente a amenazas pulsionales, superyoicas o del mundo exterior.

 

A continuación hablan del concepto de trauma en Sandler. Dicen que Sandler sostuvo que la secuela patológica del trauma infantil no depende tanto de la experiencia inicial de indefensión del infante sino de su estado postraumático en que la presión sobre el yo, determinada por el conflicto interior, lleva a la traumatización.

 

Otro tema que recogen los autores es el relacionado con el llamado modelo psicoanalítico básico, presentado por Sandler y Joffe (1969). Éstos introdujeron una importante distinción entre ámbito experiencial y no experiencial. El primero hace referencia al modelo representacional de Sandler y Joffe, a lo que está representado en términos de experiencias inconscientes e inconscientes. El ámbito no experiencial se refiere a mecanismos y estructuras (por ejemplo las defensas), es no consciente aunque no está reprimido ni inhibido dinámicamente. El cambio terapéutico se produce, sostienen, debido a estructuras pertenecientes al ámbito no experiencial. Comentan que Sandler afirmó en 1990 que los objetos internos son “estructuras” construidas a partir de la experiencia subjetiva ya sea consciente o inconsciente que, una vez creadas, pueden modificar la experiencia subjetiva. Aunque los autores no lo mencionan aquí, Sandler, con la diferencia entre dominio experiencial y dominio no experiencial, se distanciaba claramente de M. Klein y sus seguidores, para quienes todos los mecanismos mentales existen en términos de una fantasía inconsciente (por ejemplo, la proyección, se realiza mediante la fantasía del tipo de "lo quiero expulsar, escupir, vomitar, etc."). De este modo, Sandler fue un innovador que dio lugar a lo que posteriormente otros autores diferenciarán entre mundo presimbólico y simbólico (Ver: Sandler, J. (1969) Towards a Basic Psychoanalytic Model. Int. J. Psycho-Anal., 50:79-90).



Pasamos ahora a la tercera parte, que Fonagy y Cooper denominan “Representaciones de relaciones de objeto, pasadas y presentes”. Comienzan presentando el concepto de actualización, cuyas raíces Sandler encontró en el capítulo VII de La Interpretación de los Sueños de Freud, donde se concibe el cumplimiento de deseo en la fantasía como repetición de una percepción ligada a una satisfacción de una necesidad. Para esto, según los autores, Sandler se ve llevado a postular un proceso de escaneo inconsciente que observa la reacción de los demás y del cual se deriva una fantasía inconsciente deseada subyacente. Comentan que Sandler (1976b) mostró cómo los pacientes deseosos de actualizar una fantasía inconsciente crean relaciones de rol y sugirió a los analistas que se permitieran una “respuesta libremente flotante”, donde aceptaran en parte el rol que se les ha asignado y reflexionaran luego sobre él. Los autores señalan como muy importante el hecho de que parte de la mente del paciente está ocupada en escanear y comprender la situación total analista-paciente, ya que es la relación de rol completa la que reproduce una identidad de percepción con la fantasía inconsciente del paciente (algo en la actualidad se hace igual al pasado).

 

Otro concepto que abordan es el de relaciones de objeto internas. Afirman que Sandler concebía las fantasías de deseo como representadas por interacciones entre self y objeto, siendo el objetivo producir un estado afectivo primario “bueno”. Por otro lado señalan que para Sandler las relaciones de objeto son cumplimientos de deseo, no sólo de deseos instintivos sino también de seguridad, reaseguramiento y afirmación. Estas necesidades acompañan, dicen, la actualización (hacer realidad en el presente mediante una actuación que provoca la respuesta de rol deseada por parte del otro/a) de una relación infantil deseada, siendo las relaciones manifiestas derivados de fantasías de rol deseadas subyacentes. Estas representaciones, agregan, se van reforzando durante el desarrollo haciendo al individuo más inflexible respecto a los roles demandados al self y a los otros. Los autores dicen que las estructuras psicológicas que están en la base de las representaciones de las relaciones deseadas están sujetas a transformaciones defensivas, resultado de la necesidad del yo de gratificar o defenderse de deseos inconscientes.

 

En relación con la identificación proyectiva, Fonagy y Cooper dicen que Sandler la considera como una fantasía de deseo del paciente que incluye al analista, produciéndose una modificación de la representación de objeto en la mente del paciente de forma que contenga aspectos no deseados de la representación de su self. El paciente actualiza la fantasía (la transforma en algo real mediante el inducir una respuesta de rol) e intenta controlar así la conducta del analista, de modo que se ajuste a la representación distorsionada.

 

A continuación los autores nos presentan el modelo de las tres cajas de Sandler. Comentan que Sandler y Sandler (1984) plantearon que el primer sistema o caja está compuesto de reacciones infantiles, deseos infantiles, fantasías de deseo que se desarrollaron temprano en la vida y están sujetas a transformaciones por actividades defensivas y procesos de modificación. Es un sistema primitivo desde el punto de vista estructural, es el niño dentro del adulto. Es un sistema, dicen, que no está restringido a impulsos sexuales o agresivos sino que también incorpora otros aspectos como fantasías inconscientes, resolución de problemas, defensas o formación superyoica temprana, los cuales son inmodificables y no accesibles a la conciencia. Lo que sí cambia, plantean, es la forma en que el adulto se acomoda a sus derivados.

 

El segundo sistema, continúan, también es inconsciente y sus representaciones están sujetas a un primer tipo de censura (equivalente a la barrera represiva de Freud). Este sistema está orientado más al presente, permite compromisos, como la creación y modificación de fantasías y pensamientos inconscientes actuales. Comentan que los estímulos externos que inciden sobre el primer sistema o caja pueden desencadenar fantasías inconscientes pasadas, pero aplicados al segundo conllevan una constante modificación de representaciones de interacciones entre self y objeto. La segunda censura, explican, ubicada entre el segundo y el tercer sistema, es cualitativamente diferente a la anterior censura, ubicada entre el primero y el segundo sistema, y está orientada fundamentalmente a evitar la vergüenza y la humillación. Haciendo un comentario sobre técnica proponen que el intentar llegar con interpretaciones al primer sistema sin haber abordado antes los derivados en el segundo confunde las dos formas de inconsciente (el pasado y el presente) y reduce el impacto de la intervención.

 

Otro concepto que comentan los autores es el de fantasía inconsciente. Parten de la distinción hecha por Sandler y Nagera (1963) entre fantasías descriptivamente inconscientes y dinámicamente inconscientes. A continuación plantean que las fantasías que se originan en el sistema inconsciente aportan el contenido ideacional de deseos insatisfechos pero no son un cumplimiento de deseo. Por otro lado, dicen, las fantasías preconscientes sí son intentos de cumplimiento de deseo o derivados de fantasías de cumplimiento de deseo, aunque también pueden reflejar, a través de derivados modificados defensivamente, fracasos en el cumplimiento de deseos. Afirman también que lo dinámicamente inconsciente actúa como fuente de lo descriptivamente inconsciente, esforzándose éste último por llegar a la conciencia y alcanzar identidad de percepción. También abordan la distinción entre fantasía consciente (ensueños diurnos), fantasía preconsciente (ensueños diurnos no conscientes) y fantasía inconsciente (fantasías preconscientes reprimidas). Hablan del proceso de fantaseo inconsciente como formando parte del yo no consciente. Mencionan que Sandler (1975, 1983) consideró que las fantasías de cumplimiento de deseos inconscientes se retrotraen a instintos sexuales y agresivos, pero también a cumplimientos de deseos de seguridad, que protegen frente a sentimientos de culpa, vergüenza o amenazas del mundo externo. Integrando el concepto de fantasía inconsciente con el del modelo de las tres cajas comentan que las fantasías inconscientes del inconsciente presente (segunda caja) funcionan de manera adaptativa, restableciendo el equilibrio del individuo a través de modificaciones constantes de las representaciones de self y objeto. Las del inconsciente pasado interrumpen el equilibrio mental pero son elaboradas en la segunda caja. Las fantasías inconscientes modificadas por la actividad defensiva son gratificadas a través de la actualización. Por último, dicen, los deseos o impulsos de las capas más profundas del inconsciente presente amenazan el equilibrio actual pero son dejadas dinámicamente fuera de la conciencia por el juicio social internalizado de la segunda censura.



En la cuarta parte, Fonagy y Cooper analizan algunos conceptos técnicos. Afirman que la transferencia cubre un abanico de experiencias, la repetición de relaciones pasadas es sólo un aspecto. Comentan que en 1990 Sandler reformuló este concepto cuando vio que los pacientes gratificaban mediante actualización (puesta en acto) fantasías de deseo inconscientes a través de una identidad de percepción disfrazada y que el reconocimiento de una relación de objeto interna en la transferencia no era una percepción sino una construcción impuesta sobre el material por el analista. Afirman también que Sandler distinguió construcción de reconstrucción, en esta última el analista aporta una dimensión temporal redescubriendo un pasado histórico. Por otro lado, continúan, las fantasías de transferencia inconscientes son parte del inconsciente presente, el cual aspira al equilibrio psíquico manipulando representaciones de self y objeto. Mencionan que Sandler y Sandler (1987) sostienen que el esfuerzo constante del paciente hacia la actualización de las fantasías de deseo en el inconsciente presente, hacen del análisis de la transferencia la vía más firme para la elucidación del inconsciente presente. Por último, debido a la estratificación jerárquica de las fantasías inconscientes en la segunda caja, la interpretación de la transferencia debe situarse lo más cerca posible del conflicto central actual y de la resistencia inmediata del paciente; analista y paciente van creando conjuntamente un modelo ampliado del self y del mundo interno del paciente.

 

Fonagy y Cooper hablan de la contratransferencia en relación a la culpa. Comentan que Sandler y Sandler (1987) distinguieron dos tipo de culpa: una accesible a la interpretación y formando parte del inconsciente presente; otra hipotética y primitiva, incrustada en las fantasías arcaicas del inconsciente pasado, las cuales no pueden ser sino reconstruidas. Señalaron maniobras protectoras contra el desequilibrante efecto de la culpa, donde la representación de la interacción entre self y objeto es modificada para restablecer la homeostasis. Se analizan estas maniobras en la respuesta de rol, la contratransferencia y los enactments.

 

Respecto al concepto de regresión en Sandler, aclaran que éste veía que modos particulares de funcionamiento del yo pueden estar asociados a grados variables de placer, creándose un potencial para retornar a un modo anterior de funcionamiento del yo similar a lo que sucede con la regresión pulsional. Estos modos de funcionamientos yoicos pueden ser fuente de sentimientos de seguridad y dominio, y ejercer un empuje hacia atrás como en las fijaciones libidinales.



Los autores comentan las implicaciones teóricas que Sandler ve en el concepto de persistencia de Freud (1933). Sandler y Joffe (1967) enfatizan que:



“las estructuras psicológicas no se pierden nunca en el curso normal de las cosas, más bien son creadas nuevas estructuras auxiliares de complejidad creciente; las nuevas estructuras superponiéndose sobre las antiguas en el curso del desarrollo. La organización emergente, más compleja, no solo debe proveer un medio efectivo de descarga y control, sino que tiene que incluir sistemas de inhibición dirigidas contra la utilización de las estructuras más antiguas”.



Considerando esto, los autores comentan que, según Sandler, la regresión es una desinhibición dentro de la estructura más antigua y no una reversión hacia esa estructura. Posteriormente, Sandler y Sandler (1994) lo formularán como que la regresión es la relajación de una función antirregresiva del yo. Esta función será central en el fenómeno de la resistencia y el objetivo del psicoanálisis será relajar este funcionamiento antirregresivo, facilitar la tolerancia consciente a deseos inconscientes antes intolerables, encontrar mejores compromisos a los conflictos, logrando así el cambio terapéutico.

 

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