Encuentro COWAP-IPA. Violencia exual. Incidencias en la construcción de la subjetividad

Publicado en la revista nº020

Autor: Morandini, Patricia

El comité COWAP-IPA inició unas conferencias denominadas Diálogos a partir del año 1999, con la coordinación por Latinoamérica de Alcira Mariam Alizade quien actualmente preside la Comisión de Mujeres y Psicoanálisis de la Asociación Psicoanalítica Internacional.


Los diálogos han sido instituidos con el objetivo de promover atractivos  debates desde la diversidad de enfoques  psicoanalíticos de los colegas latinoamericanos sobre problemáticas de feminidad, masculinidad, sexualidad y género en la clínica psicoanalítica. Los diálogos incluyen, asimismo, espacios interdisciplinarios que intentan  enriquecer a la teoría, técnica y clínica a partir de grupos heterogéneos en lo que se refiere a la pertenencia institucional.


La secuencia de los diferentes encuentros fue la siguiente:


- 1er Diálogo: Diálogo Latinoamericano Intergeneracional entre Mujeres Analistas, Buenos Aires, 28 y 29 de mayo de 1999. Sociedad Auspiciante: Asociación Psicoanalítica Argentina.


- 2º Diálogo:  Las cuatro estaciones en la Vida de la Mujer: Infancia, Adolescencia, Adultez y Edad Mayor. México, Monterrey, 1-3 febrero 2001.Sociedad Auspiciante: Arpac. (Asociación Regiomontana de Psicoanálisis)


- 3er Diálogo: Porto Alegre, Brasil, 3-4 Mayo 2002. Masculino-Femenino: Cuestiones Contemporáneas. Sociedad Auspiciante: Sociedad Psicoanalítica de Porto Alegre


- 4º Diálogo: Psicoanálisis y Relaciones de Género. México, Guanajuato, 1-2 noviembre 2002 Sociedad Auspiciante: Asociación Psicoanalítica Mexicana.


- El 5º Diálogo, centrado en el tema Violencia Sexual tuvo lugar durante los días 21, 22 y 23 de octubre del 2004, en Buenos Aires en la sede de la Asociación Psicoanalítica Argentina.


Otro encuentro de la Cowap-IPA de Europa se realizó recientemente en Lisboa los día 21-22 de marzo del 2005. El tema que centró el programa fue “Incesto”. Coordinó el encuentro: Teresa Flores. Para más información ir a la página: www.ijpa.org.uk


A continuación, realizaré una pequeña síntesis de las mesas y paneles más destacados del encuentro de octubre del 2004. Es de destacar que el encuentro ha sido muy estimulante ya que  los diversos formatos de exposición fueron muy heterogéneos, lo cual acentuaba una dinámica amplia e intensa con la finalidad de propiciar unas largas jornadas diarias de debate continuo.


En el acto inaugural,  después de algunas palabras centrales de los organizadores se formularon numerosos interrogantes.  Alcira Slemenson intervino con los siguientes puntos:




  • 1) Este es un espacio  en donde la gente puede plasmar una reflexión sobre la violencia específicamente, la violencia sexual.




  • 2) ¿Este emergente surge porque ha aumentado la violencia como forma de resolución de conflictos?




  • 3) ¿Es más intensa la violencia en la resolución de los conflictos sexuales y de los conflictos en general? ¿Es más frecuente o es que se hace más público? ¿Es más público porque es más aceptado?




  • 4) Freud planteó la violencia sexual en el siglo XIX con la teoría del trauma y luego se retractó. Aunque nunca abandonó  totalmente la teoría del trauma, puso el énfasis en el plano de la fantasía. Dicho cambio de énfasis ¿fue por hallazgos científicos o porque sostener la primera idea era poco político o socialmente inaceptable para la época? ¿Es violencia física o violencia física y violencia moral? ¿Nos alcanza la denominación psicopatológica de perversión para describir lo que vemos o debemos incluir el enaltecimiento del narcisismo de muerte en el funcionamiento “normal” de nuestra sociedad individualista?




Mariam  Alizade informó sobre diferentes temáticas que hacen al desarrollo de  la Cowap, donde un tema importante fue la publicación de 13 libros a lo largo de estos tres últimos años. El último libro editado por Lumen-Cowap-IPA, (2004) es “Psicoanálisis, y relaciones de género”, fruto del cuarto diálogo, compilado por Teresa Lartigue y Mariam Alizade. Informó a los participantes que dada la envergadura de los encuentros de la Cowap en estos últimos años se aumentaba el presupuesto financiero para dicho comité en el año 2005, fomentado por la propia IPA.


En el encuentro, Julia Braun presentó el libro: “Madre, Virgen y Puta. Idealización y denigración de la maternidad de Estela Welldon, Editorial Siglo XXI de España. Título del libro muy sugerente, y provocador. Trata la compleja cuestión de los orígenes del abuso de los niños, los del incesto, y la prostitución. El prologo fue escrito por Juliet Mitchell y en él se describe y descubre un punto central de la perversión planteado por E. Welldon. Así comienza el prólogo: “Los hombres son considerados perversos y las mujeres neuróticas; E. Welldon ha sido una de las primeras personas en cuestionar la validez de está afirmación… El modelo establecido para la perversión era masculino e impedía que las mujeres pudieran ser consideradas perversas. La falta de reconocimiento de la perversión femenina ha provocado que innumerables mujeres hayan experimentado una desesperación casi siempre incomprendida, dejando a sus hijos frente a posibles peligros. Welldon apuesta por una perspectiva que garantice que nadie idealice o denigre la maternidad; las políticas sociales y la interpretación psicológica deberían situarla en el lugar que le corresponde, en el centro mismo de las dificultades humanas; para peor y para mejor”. (1) Recomiendo su lectura para ampliar nuestra mirada a cierta psicopatología que en nuestros días esta en aumento; la perversión en todos sus aspectos.


El viernes por la tarde, funcionaron nueve mesas simultáneas compuestas por tres presentadores cada una. Una  mesa que despertó un nivel alto de polémica  fue la integrada por María Cristina Reis Amendoeira y Miriam Fichman Fainguelernt (Brasil) quienes presentaron: “A violência na recusa da sexualidade na Belice. María Luisa Silva (Perú) expuso “¿Es la sexualidad violenta para la mujer?”; y Cecilia Rodríguez Plasencia (México) “Las muertas de Juárez y sus asesinos”.


Las conclusiones a las que se llegó después de debatir con los participantes fueron las siguientes:


1) si la sexualidad es violenta para la mujer, situarse en otro espacio nuevo intrapsiquico e intersubjetivo, es lo más conveniente, esto se da por descontado que modificará el espacio ocupado por el hombre. ¿Cuáles son los efectos de esta nueva dinámica?


2) En situaciones extremas el Estado de derecho no garantiza la protección de las mujeres, la perversión tiene un entramado que va más allá de poder institucional en Latinoamérica.  ¿Que postura es legitima tomar?


3) La desventaja conduce inexorablemente a la discriminación positiva (affirmative action) que consiste en establecer legalmente un tratamiento preferencial a favor de los grupos humanos víctimas de injusticias, en  este caso las mujeres.


La mesa que tuve el placer de compartir con Patricia Alkolombre (APA),  Ana Delia Levin de Said (APA), y la coordinadora Alcira Slemenson (APA) estuvo sinergizada por la interrelación de los trabajos teóricos, y clínicos presentados: “El deseo esclavo en la violencia sexual”; “Los efectos de la violencia en la subjetividad. De la constitución a la construcción”; “Abuso sexual y maltrato infantil; Una viñeta clínica de un historial de una niña de 8 años.” En estos trabajos se observó un común denominador que marcaba dos hilos conductores dominantes y concluyentes: uno en lo referente al tema clínico y nuestra observación de los pacientes. Estos dos puntos muy generales se debatieron con el público, con lo cual se llegó a coincidir en estos aspectos:


a) la abolición del otro/a como sujeto de deseo es el resultado de una violencia exterior, deviniendo simultáneamente intrapsíquica;


b) se instala en las pacientes violentadas sentimientos y síntomas  silenciosos con contenidos, tanáticos, sea una cicatriz psíquica y/ o corpórea.


El otro hilo conductor  que se trató  fue  los  interrogantes que se pueden abrir  sobre algunas cuestiones en relación a nuestra práctica psicoanalítica. En relación a este tema, la autora de esta reseña planteó una serie de preguntas: ¿Seremos capaces de re-traducir una metapsicología del género, abordados desde diferentes enfoques psicoanalíticos? ¿Es posible diferenciar los excesos traumáticos de una teoría que legitima lo violento y pone a lo femenino en desventaja? ¿Qué nos deparará el fututo?


Con estas preguntas se abre la posibilidad “de pensar en lo positivo”. Lo Positivo se puede observar por ejemplo desde cualquier paciente retraumatizado/a con su pequeña dosis de vitalidad; y/o desde otra perspectiva, en lo referente a distintos pensamientos psicoanalíticos; un enfoque teórico,  que priorice, en sus contenidos  latentes, una desmitificación de los postulados trágicos que se formularon en la teoría psicoanalítica en el siglo pasado. La cuestión es, como siempre, el punto de vista que se quiera observar.


En la mañana del sábado, otra mesa que estimuló el pensamiento de todos los presentes fue la integrada por Norberto Marucco (APA); Claudio Eizirik (SPPA-Brasil), y Bruno Winograd (SAP) en la cual el tema central fue “Trauma sexual y muerte psíquica”. Los autores llegaron  a las siguientes conclusiones:


a) pensar en el problema es una preocupación que lleva a  relacionar la clínica con la metapsicologia, y que da cuenta de estas dos problemáticas El trauma sexual es un concepto bastante conocido por nosotros; y la concepción de muerte psíquica es complicada y difícil, donde no hay demasiado escrito sobre el tema.


b) diferentes niveles se pueden observar del trauma sexual y sus efectos psíquicos


En el párrafo siguiente resumo lo más importante de las reflexiones de Marucco sobre el tema: “El trauma sexual en un nivel mayor puede reducir a cualquier sujeto a la nada, la idea de ‘nadificación’ correspondería a entender a la muerte psíquica”. “Los efectos del trauma sexual en la constitución del yo;  el desmantelamiento psíquico, la desmentalización, perdida representacional, fundamentalmente, la caída de aquella identificación inicial; el ideal paterno. Sin este núcleo, sostén inicial de representar el mundo o representarse, el aparato psíquico se desmorona, y se produce la muerte psíquica. La muerte psíquica coincide con ese ideal inconsciente generador de la metáfora paterna con la realidad de un objeto violador; ese desplazamiento que no pudo realizar. Se juntan el ideal inconsciente paterno con el objeto violador en sí, se conjugan o se condensan, no puede el aparato psíquico hacer un desplazamiento. En este caso se produce la caída del ideal, pérdida del ordenamiento simbólico. Que puede contener en su trama la violencia de victima en su aspecto destructivo, en su aspecto sexual de descarga. Entonces el individuo, por esa efracción que se produce en su mundo representacional, está a merced de su violencia pulsional.  A través de esta muerte psíquica puede producirse un borramiento de la pulsión, con la pérdida de la autoestima y falta de sentido por la vida, una descarga pulsional sexual que se desarrolla en el pasaje al acto, del cuerpo pasando por la pulsión destructiva; crimen, suicidio o la enfermedad somática grave. Creo que la psicosexualidad del otro adulto implantada en el niño puede tener un efecto devastador, en otras palabras, los mismos objetos que dan vida psíquica pueden, por su intromisión avasalladora, por la imposibilidad del sujeto de hacer un desplazamiento, producir ese agujero en la malla representacional donde se va progresivamente escapando su vida. La muerte psíquica implica, entonces, quedar atrapado en una compulsión a la repetición, por la que la temporalidad tiende a desaparecer: hoy es igual que ayer y ayer será igual que mañana. Esta temporalidad asesinada equivaldría a la muerte psíquica producto de este excesivo trauma sexual. La muerte psíquica de un violentado sexualmente es la vida detenida en el tiempo coagulado de la repetición. De la recuperación de esta temporalidad tratará la acción terapéutica del psicoanálisis”.


Estas fueron algunas de  las reflexiones de Bruno Winograd (SAP): “Estoy interesado en las violencias socio-culturales y su impacto en el psiquismo. En los traumas extremos, puedo definir a la muerte psíquica como un impacto psíquico con una alta destructividad en el psiquismo. Yo no tengo una definición lograda sobre el tema pero puedo pensar algo sobre el mal absoluto, término apropiado por Hanna Arendt.”


“El trauma según la definición de Laplanche y Pontalis alude a algo que tiene que ver con la exterioridad, que sucede al mismo tiempo en el psiquismo.  Podemos llamar desequilibrio, efracción, rotura, que no tiene que ver con un suceso sino con la cotidianeidad, suma de sucesos, lo que algunos han llamado la acumulación de traumas, Lo que Piera Aulagnier entendió con la identificación, le ha agregado, el  tema del discurso o lo que Hugo Bleichmar señala en sus trabajos de depresión como transposición categorial. Se ve en la propia intimidad de la situación clínica la identificación alienante, traumática, que tiene que ver con sucesos cotidianos. El otro fundamento, en el cual ha trabajado mucho Hugo, es sobre modelos de discursos en distintas problemáticas psicopatológicas, particularmente en la depresiva. Él muestra específicamente tipos de discursos que generan estructuras de identidad, esas identidades alienadas, problemáticas de los valores, esta situación de códigos contradictorios entre sí, serian enmarcados dentro de los traumas de cotidianeidad. Los traumas extremos, definitivamente cataclismos, dejan ciertos residuos en la estructura psíquica de los sujetos. Algunos estudiosos llegan a algún consenso sobre todo en cuanto a cómo procesamos dichos traumas extremos ¿qué posición tomamos los psicoanalistas sobre esto? Estudios como el de Yolanda Gampel (Israel) han observado que cuando existen varios  impactos demasiados traumáticos en el sujeto se despliegan de dos Yoes, uno que se adapta al sobrevivir y otro que sigue funcionando en el pasado. La idea es de dos Yoes que coexisten entre sí, disociados. Este un tema que Yolanda Gampel ha estudiado en Israel sobre individuos que viven experiencias de terror. La pregunta que todo psicoanalista debiera hacer sería: ¿el mal radical es un drama humano o es algo extra-humano como lo interpreta H. Arendt? Otro tema importante a debatir sería  ¿Cuál es el valor del testimonio del procesamiento en la historización? Algunos sostienen que la rememoración es importante para la elaboración, pero hay una línea, que toman diversos autores, que sería que la memoria traumática donde paradojalmente  es procesada, relatada e historizada funciona más cerca  a la muerte psíquica “.


Estas fueron algunas aportaciones de Claudio Eizirik, (SPPA): “No soy un estudioso de temas como trauma sexual y muerte psíquica pero pudo pensar y redactar un trabajo sobre otros que han escrito sobre este tema”. “El trauma constituye en la teoría y en la practica una problemática de enorme importancia para el psicoanálisis. Desde su aparición como un hecho de la clínica fue  determinante de nuevos interrogantes que cambiarían el cuerpo teórico freudiano introduciendo modificaciones significativas sobre la constitución del psiquismo y de sus modalidades de su funcionamiento. En esta comunicación utilizaré algunas ideas de N. Marucco, Julia Kristeva y A. Green para ilustrar de qué manera la relación del trauma sexual y muerte psíquica presentan particulares desafíos para la contratransferencia y la labor clínica en el campo analítico. Cuando la idea de trauma se equipara a una realidad material, el abuso sexual de un niño por un adulto, por ejemplo, Marucco considera que este trauma  queda silenciado en el inconsciente, por  la imposibilidad de representarlo, (como diría Botella, C.)” (2) “Por eso el intento de cura analítica consistirá en la recuperación del recuerdo significativo del trauma, con el concepto de après-coup (resignificación a posteriori) de ese trauma. Primero aparece en la teoria la idea de un psiquismo que se construye en dos tiempos. Un primer tiempo el del acontecimiento no reconocido por el yo, por la incapacidad del sujeto de dar cuenta del mismo, y un segundo tiempo en que el acontecimiento aparentemente intrascendente resignifica y da sentido al primero, entonces en está situación el sujeto se  siente perseguido por un trauma de la realidad exterior, en realidad lo es por el recuerdo del primer trauma significado. Esta concepción de trauma, de acuerdo con Norberto, se ubica en la problemática de la relación de lo traumático y la representación en psicoanálisis, que fue de gran importancia en el tiempo del descubrimiento, pero llego a adquirir una dimensión lindante con la hipertrofia. De ahí que haya significado un avance   para el psicoanálisis la inclusión del concepto de lo no representable, y aún de lo irrepresentable. En términos de lo representable, parece en principio aceptable el concepto freudiano del trauma como un problema estrictamente pulsional. Es la pulsión que debe adquirir una posibilidad de representación. Pero, ¿por qué la representación? Porque es la única manera que tiene el yo para dominarla, o sea abarcarla y responder así adecuadamente. Pero cuando la pulsión no es dominada, algo que entra en lo no representable y que sigue otros caminos, un camino más corto, por ejemplo trasladarse en acto al cuerpo  al pasaje al mundo exterior, o bien el de la enfermedad somática. En su trabajo, del 75, que a mi juicio es uno de lo más importantes, sobre el analista, la simbolización y la ausencia, Green propone que cuando el analista trabaja con pacientes psicóticos, él es el que infiere la existencia de fantasías inconscientes. El analista responde al espacio vacío con un intenso esfuerzo de pensamiento para intentar pensar lo que el paciente no puede pensar. Lo que podrá encontrar expresión en un esfuerzo de obtener representaciones de imágenes en el analista, de tal modo que no sea tomado por la muerte psíquica (esta una de las  veces que Green se refiere a la muerte psíquica). Confrontado con la proyección de la locura, el analista puede: quedarse perplejo, confuso el espacio vacío, necesita ser llenado y la inundación pulsional vaciada. La búsqueda de un intercambio equilibrado resulta difícil. ¿Cuáles serán las alternativas posibles?, se pregunta Green. Si se llena el vacío prematuramente con interpretaciones,  se estará repitiendo la intrusión del objeto malo,  si, por otro lado, uno deja el vacío como está, estará repitiendo la inaccesibilidad del objeto bueno, si el analista se siente confuso o perplejo, ya no tendrá las condiciones para detener la inundación y entonces puede expandirse sin limites. Y, por fin, si uno contesta a la inundación con una hiperactividad verbal estará,  pese a sus mejores intenciones, ofreciendo una respuesta taliónica. La única solución posible, sugiere Green, es darle al paciente la imagen de la elaboración, situándole lo que él nos da en un espacio, que no es ni el vacío ni uno lleno por la inundación pulsional, pero sí es un espacio de ventilación, o sea un espacio que no sea aquel que diga, esto es sin sentido; ni que diga: esto significa que, sino que sea el espacio en que esto puede significar qué, o sea, abrir la posibilidad de reflexión. Este es, por supuesto, el espacio potencial propuesto por Winnicott, el de la ausencia, pues Freud fue el primero en observar que la ausencia del objeto es lo que permite que la representación se forme y, más aun, sería la fuente de todo pensamiento. Para Green esto significa que deseando significar no quiere decir significar usando palabras, aportar contenido, sino que indica la búsqueda por el paciente de trasmitir una comunicación en forma más elemental o sea una esperanza dirigida al objeto en que el propósito es aún indefinido. Claro que, para que la escucha sea efectiva -y aquí es que traigo la recomendación de Bion sobre la importancia de adquirir un estado sin memoria ni deseo- se vuelve más indispensable (3) Para la implementación de estos recursos técnicos, nos sugiere Marucco, el mejor soporte con el que cuenta el analista es su propia pulsionalidad de vida, única fuerza que puede animar ese tiempo detenido por la repetición tanática del trauma, se trata de incluir en la dimensión de la cura la presencia del analista involucrado con todo su ser y su saber en la tarea analítica con alma y vida, como dice Norberto. En la clínica actual con las patologías del narcisismo, con la presencias de situaciones traumáticas individuales y colectivas, Julia Kristeva escribe sobre algunos nuevos aspectos de los  pacientes contemporáneos, que ustedes conocen, habla de las enfermedades del alma, diciendo que al hombre moderno le falta construir un alma y le falta la capacidad de representar”. “Un ejemplo que mejor retrata al hombre actual es el escritor Philip Roth. En sus trágicos libros de la década del 90,  que se  llaman  El teatro de Sabbah y  La Mancha Humana, donde el autor describe el drama del hombre postmoderno; donde se ilustran personajes con relatos y sus realidades, donde las situaciones son traumáticas, donde la muerte psíquica está constantemente presentes.”


  Como podemos apreciar, sobre el tema convocante: “Violencia Sexual, incidencias en la construcción de la subjetividad”, se deslindaron una variedad de sub-temas relevantes en la práctica clínica, y en el pensamiento psicoanalítico. Desde esta crónica que es una mirada hacia el futuro, por los interrogantes que se imponen, hay un camino fecundo por recorrer. Diferentes posturas y enfoques de psicoanálisis hoy, como en este encuentro, dan rienda suelta a la producción teórica, técnica que nosotros, los psicoanalistas,  nos debemos apropiar, modificar, y a la vez respetar, para pensar constantemente en la clínica esta pregunta ¿Qué subjetividades  estamos observando, hoy?


Retomo aquí las palabras de Julia Kristeva en respuesta a un trabajo que enviaron Mariam Alizade, Aptekman, M., Gesrst, Sidemann de Armesto, Weissmann, F. y Weissmann J.C. en 1993. La monografía se titulaba “El psicoanalista se enfrenta al terror” (el trabajo fue presentado ante el Congreso Internacional de Psicoanálisis de la IPA, en Ámsterdam, julio). Kristeva afirmó: “El horror histórico moviliza la contratransferencia, y hace que los pacientes que han sido victimas, sean difícilmente analizables. Salvo, tal vez, si se reactualiza en la cura- para ser interpretada- esta abyección”.


Por mi parte, me pregunto ¿cuántos entre nosotros somos capaces de sostener esta perversión -y sustraernos de ella- aunque más no fuera en forma microcósmica? Si el psicoanálisis debe rechazar esta experiencia, me temo que también deba renunciar a su rol histórico.


Una inolvidable experiencia fue compartir dentro de este diálogo ideas, emociones, sentimientos y discusiones interesantes, en un clima constructivo y positivo, con otros colegas. Quiero agregar que encuentros con este marco tan dialogado entre psicoanalistas, en su contenido y en su forma, con sus participantes y exponentes parecía no tener fin. Como sostuvo Karl Popper en “El Método Científico” (1934):El juego de la ciencia no tiene fin. Quien decida un día que las aseveraciones científicas no necesitan más pruebas, y que pueden ser definitivamente verificadas, se retira del juego.” (En Dan Miller [comp.]. Escritos Selectos, México. Fondo de Cultura Económica, 1997, Págs. 145-155.)





NOTAS


(1). Si nos planteamos definir el término perversión desde la clínica psicoanalítica podríamos dar una definición clásica desde el diccionario de psicoanálisis de J. Laplanche y J.B.  Pontalis. Dice lo siguiente: -Desviación con respecto al acto sexual normal definido como coito dirigido a obtener el orgasmo por penetración genital, con una persona del sexo opuesto. Se dice que existe perversión cuando el orgasmo se obtiene con otros objetos sexuales (homosexualidad, paidofilia, bestialidad, etc.); cuando el orgasmo se subordina imperiosamente  a ciertas condiciones extrínsecas (fetichismo, transvestismo, voyeurismo y exhibicionismo, sadomasoquismo), éstas pueden incluso proporcionar por si solas el placer sexual. De un modo mas general, se designa como perversión el conjunto de comportamiento psicosexual que acompaña a tales atípias en la obtención del placer sexual”. Diccionario de Psicoanálisis, De Jean Laplanche y Jean- Bertrand Pontalis. (1993) Editorial Paidós.


Otra idea propia que pueden extraer los lectores, es hacer un recorrido temático por la obra Freudiana sobre la perversión y pensar los alcances actuales que se rescatan en la clínica. Los trabajos Freudianos sobre el tema de la perversión son: Tres ensayos de la teoría sexual. (Parte I); Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci. (1910); “Pegan a un niño”. Contribución al conocimiento de la génesis de las perversiones sexuales. (1919). El problema económico del masoquismo. (1924). Un caso de paranoia que contradice a la teoría psicoanalítica. (1915); Sobre la psicogénesis  de un caso de homosexualidad femenina. (1920); Sobre algunos mecanismos neuróticos de celos, la paranoia, y la homosexualidad. (1922); Lo ominoso. (1919); La cabeza de Medusa. (1922); Fetichismo. (1927); La escisión del yo en el proceso defensivo. (1938); Esquema del psicoanálisis. (1938) cap.VIII. El aparato psíquico y el mundo exterior.


(2). Botella, César y Sara. (2003) La Figurabilidad psíquica. Amorrortu editores, Buenos Aires. Tercera parte: Lo alucinatorio.


(3). Bion, Wilfred R. (1994) Cogitations. Karnac Books. Gloucester Road. London.SW7 4QY.  Chapter: Some notes on memory and the desire.



 

 

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