Nuevos desarrollos en el enfoque neurocientífico de la memoria

Publicado en la revista nº028

Autor: Medina, Jorge


Considero que siempre es importante decir algo sobre quien va a hablar,  no por los méritos que representa, sino para ponerlo en el contexto. Yo tengo una formación científica dura de la ciencia muy básica: trabajo en Neurociencia desde el punto de vista de la  investigación en animales, soy investigador principal del CONICET, y también soy profesor de Fisiología de la Universidad de Buenos Aires. Desde el punto de vista de mi formación estricta  en ciencia dura, he estudiado los mecanismos de la memoria, y no solamente, sino que también he estudiado los mecanismos cerebrales. Pero en cuanto a ¿cómo funciona el cerebro?, no tengo la más pálida idea de cómo funciona. Cuando entendamos cómo funciona el cerebro, vamos a tener el primer paso hacia otras cosas; sólo el primer paso y no el definitivo bajo ninguna circunstancia.


Trabajé en los últimos años en investigar cómo funciona el cerebro, particularmente en ver cómo se forma y se evoca una memoria en un animal de experimentación. También conozco algunos estudios realizados en humanos. Ahora, si bien tengo formación en ciencia dura, también tengo la suerte de entender que el sistema nervioso no funciona como un diagrama ya establecido; sino como algún diagrama que fue establecido en sus primeros pasos prenatales y que con todo lo que impacta ese cerebro, (aún desde lo social, desde lo vincular) ya sea prenatal o post natal en cualquier momento de la vida, inclusive ahora,  ese cerebro cambia. En síntesis, cualquier situación del medio externo modifica nuestros circuitos cerebrales en mayor o en menor medida, pero siempre lo hace. Entonces se empieza a ver la relación que hay entre ese diagrama que uno tuvo por los genes, y cómo fue cambiado completamente por la experiencia. Y, aclaro, la experiencia que uno vive no es la experiencia del de al lado porque cada uno le da el significado que quiere o que puede, y por lo tanto cada circuito de cada uno de nosotros es diferente al del otro y al de sí mismo en el correr del tiempo. Ese es el resumen un poco de las cosas que vamos a discutir.


Entonces, todo lo que estamos vivenciando en este momento, de alguna manera impacta sobre nuestras neuronas, que van a cambiar algo en el funcionamiento de sus circuitos. Y avanzo en el tema con la pregunta ¿Que eso quede para siempre, o para dentro de un rato, o para más adelante? A lo mejor esta vivencia se revierte en horas, en minutos y es intrascendente en la vida de todos nosotros, pero sus cerebros cambian en este momento como está cambiando el mío porque yo estoy experimentando algo. Enfatizo que el cerebro cambia cuando uno experimenta, sufre una experiencia; puede ser placentera, dolorosa, hasta neutra; en ese caso los cambios van a ser menores, pero siempre va a haber cambios. Me parece importante trasmitirles, desde mi punto de vista, que el cerebro es una estructura tan cambiante que es imposible de predecir, no es predecible; ni la conducta es predecible. ¿Por qué no es predecible? Se los voy a contar en un experimento. Por ejemplo, que los presentes en la sala experimentan una sensación común a todos de frío o incomodidad o de miedo pero lo que cada uno experimenta en este momento no depende solamente del medio externo, de la sensación que se está experimentando, sino de la historia previa de cada uno. Los cambios que el medio externo impacta en nosotros, sobre nuestro sistema nervioso, son cambios que no son predecibles, que dependen de la historia previa de cada uno de nuestros circuitos neurales. Es decir, la experiencia modifica una enorme cantidad de circuitos neurales en nuestro cerebro pero ese cambio se va a dar o no se va a dar de la misma manera en cada uno de nosotros, dependiendo de cómo está, ¿Cómo es la historia previa de los circuitos que conforman nuestro cerebro? Si nuestros circuitos estaban de determinada manera, van a pasar ciertas cosas; si estaban de otra, van a pasar otras cosas. Incluso la experiencia única que sufre uno,  la que vivo yo, cambia mi cerebro de una manera; pero si esta misma experiencia la tengo dentro de tres horas, no va a reaccionar de la misma manera mi cerebro, porque el entorno externo y el entorno interno mío es distinto. Todo lo que uno interpreta del medio externo es de alguna manera tomado en forma no predecible por nuestro cerebro, no tenemos forma de investigarlo.


Entonces quiero enfatizar que aquellos que pretenden hacer de la Neurociencia la base de absolutamente todo, los que dicen “vamos a explicar el Psicoanálisis por la Neurociencia, por ahora no vamos a poder pero va a llegar un momento en que sí se va a poder”, se olvidan que hay muchas cosas desde lo vincular y lo social, que nunca van a poder ser explicadas en términos de una o dos, cinco o veinte moléculas que hay en el cerebro. En todo caso tiene que haber una especie de complementariedad de las disciplinas; se ayudan mutuamente pero no se resuelven una a la otra.


Ahora voy a hablarles sobre memoria-olvido. Dije recién que el cerebro cambia debido a lo que experimenta y que también sufre cambios por lo que guarda como memoria, o por lo que recuerda o por lo que no recuerda. El ejercicio de recordar podría hacer cambiar al cerebro. Uds. saben que se definió la memoria como la capacidad que tiene nuestro cerebro de guardar información. Pero Borges escribió “la memoria son las lagunas que deja el olvido”. Y en el cuento de Funes el Memorioso, Borges dijo que hay muchas cosas que mejor olvidar y que en realidad el olvido es necesario. Luego podrá discutirse en qué circunstancia existe realmente olvido o no hay olvido.


En términos experimentales, los científicos trabajamos tratando de disecar las cosas en forma artificial para poder realizar la investigación utilizando muy pocas variables. Si considero una sola variable a la vez, puedo empezar a disecar cuáles son las explicaciones neurobiológicas de cómo funciona el cerebro cuando uno forma memorias, las guarda, las evoca. Entonces claramente hay un proceso de adquisición de memoria, que es cuando uno experimenta algo, cuando se adquiere la información. 


Luego todas las memorias pasan por una etapa de consolidación. Al principio, cuando yo aprendo algo, la memoria es muy lábil:  la recuerdo o no la dejo recordar; pero si yo dejo que exista un proceso que lleva horas o días, la memoria se hace cada vez menos lábil, se va consolidando, es más difícil de romperla porque se va afianzando. Este periodo de consolidación requiere de ciertos procesos en el cerebro para que funcione, para que esa memoria se haga cada vez más fuerte. Esto se llama Teoría de la Consolidación de la Memoria. Hay muchos trabajos publicados a favor de esta teoría, tanto en humanos como en animales. Yo considero que  no es que no sea cierta esta teoría sino que eso es lo que está publicado y cuando yo realizo los experimentos eso no lo encuentro, probablemente no estoy haciendo las cosas bien. Yo creo en la teoría de la consolidación para explicar ciertos fenómenos en la clínica que le pasan a las personas y en todo lo que uno ve en los animales de experimentación.


El proceso de consolidación es pasible de ser modificado. Por ejemplo: ¿Qué pasaría si una persona, un chico, o un adulto está aprendiendo algo y en pleno proceso de consolidación se lo distrae con otra cosa? Si ese chico, ese adulto o quién sea, es distraído con otra cosa en la primer hora post-adquisición de la información, post-experiencia, y luego se le pregunta en la sesión de evocación de esa memoria original si recuerda lo que adquirió. Y probablemente, muy probablemente, esa interferencia que ocurrió post-adquisición pueda disminuir la capacidad de guardar y evocar la memoria original. Es lo que se llama interferencia retrógrada y está demostrada. Es una memoria que se ve dificultada de ser formada por la presencia de distractores o de otra cosa que se está por adquirir. Este y otro montón de experimentos, algunos de los cuales hicimos en animales, muestran que hay un período donde es posible de ser modificada la memoria. Ese periodo puede ser de muchas horas, por ejemplo: yo hoy aprendo algunas cosas de ustedes, empiezo a reconocer algunas caras, veo lo lleno del lugar, veo esto, veo lo otro, siento ciertas cosas. Algunas las voy a guardar más o menos, pero si dentro de unas horas, dentro de 3, 6, 7 horas, a lo mejor me voy a dormir o si yo no me durmiera o durmiera muy mal, probablemente, la información se guardaría mal. Si yo duermo bien, y si estoy en un estado de no-ansiedad, de no stress, un estado normal, probablemente, algunas de estas cosas las voy a recordar y si me las preguntan al día siguiente las voy a recordar. Pero si me encuentro en un estado donde estoy desmotivado, o distraído, o dormí mal, probablemente, al otro día no las recuerdo. Los experimentos realizados muestran que hay un periodo en el cual se puede modificar cuánto se guarda en la memoria.


Otra posibilidad de modificar la memoria, por ejemplo, es que hoy a la mañana decidiera postergar el estudio de un tema para dentro de un mes, pero dijera internamente “lo voy a ver el lunes”. Entonces yo recuerdo ese hecho, ahora lo estoy evocando, estoy haciendo la expresión o la evocación de esa memoria. Y en esa evocación de la memoria, la misma es pasible de ser modificada. Es decir, lo mismo que sucede cuando se forma la memoria.


Entonces en la evocación de la memoria también hay cosas que pueden modularla, que pueden cambiarla. Ejemplo de ello es que el mismo distractor cuando actúa inmediatamente post-adquisición provoca una disminución de la formación de la memoria,  pero si actúa antes de la evocación como si yo me pusiera en alerta, mejora la evocación. Entonces se puede mejorar la evocación de una memoria generando cierto estado fisiológico de alerta en la persona. Pero si el estado de atención o de stress de esa persona es excesivo, la evocación de esa memoria se disminuye. Así, la evocación de la memoria tiene varias facetas donde uno puede modularla. También se puede mejorar la evocación de la memoria con fármacos, o con cualquier técnica, que a ustedes se les habrá ocurrido alguna vez, que puede servir para mejorar la evocación. También puede servir para empeorar la evocación, eso depende de cada uno. Eso después lo podemos discutir.


Ahora quiero decirles que la evocación de la memoria trae consecuencias; esto es que cada vez que uno evoca una memoria, al cerebro le pasa algo, a los circuitos neurales les pasa algo. Y les voy a explicar algunos de estos mecanismos. La primera cosa que le puede pasar al cerebro es que cuando yo evoco algo y no tengo refuerzo, sea por algo interno o externo, no se refuerza esa evocación y comienza un proceso llamado de extinción. La memoria empieza a extinguirse porque no es reforzada. Este proceso ya fue planteado en animales en el año 20’ y pico. Este mecanismo también se demuestra en muchos casos en el ser humano; pero no en todos los casos ni mucho menos. Cuando una memoria es evocada, si no hay reforzamiento interno o externo, esa memoria empezaría a disminuir su fuerza. Pero esto no implica que esa persona se va a olvidar; es cuestión de relatividades, nadie olvida de golpe ni nadie recuerda de golpe, las cosas tienen sus grados.


Podemos discutir ahora sobre el proceso de extinción de las memorias. Yo recuerdo haber dicho muchas veces qué lindo sería facilitar la extinción de las memorias traumáticas, sin modificar las memorias vivenciales no traumáticas. Y considero que este es el camino de investigación. Por ejemplo, una persona que sufre un trauma muy fuerte y uno tuviera la capacidad de llevarla a tratar de extinguir rápidamente esa memoria, ir disminuyéndola. El método, lo dejo para que ustedes lo piensen y me lo enseñen, o me digan. Entonces estoy planteando una posibilidad teórica de facilitar el proceso de extinción, de la manera que sea, por ejemplo mediante la relación psicoanalista-sufriente; no necesariamente tiene que utilizarse algún fármaco, ni nada por el estilo, que facilite la extinción. Esto es algo que ustedes hacen o que el sufriente hace en relación con el terapeuta, y en esa relación de alguna manera se facilita un proceso de extinción. Aclaro que estoy hablando en términos teóricos. Quiero decir poder facilitar los procesos que extinguen la memoria  traumática a pesar que la evocación sea traumática; se da un doble juego: la evocación puede ser traumática, pero si no va acompañada de un reforzamiento, a la larga es buena porque extingue o tiende a la extinción.


Quisiera retomar la discusión de ese proceso que hace un rato les mencioné: me refiero a la existencia de un proceso muy recientemente descripto por muchos grupos pero que nosotros con mi grupo de investigación tenemos la desgracia de no poder demostrarlo, lo cual origina discusiones con todo el mundo. Personalmente creo que existe y que el problema es que no lo puede ver experimentalmente. Se trata del proceso de reconsolidación que consiste en que una memoria adquirida hoy o ayer o hace 40 años, cada vez que se activa o evoca, se inicia un proceso de reformateo de esa memoria original. Es decir, se rehace esa memoria. Entonces yo creo que cada vez que yo evoco, dependiendo de en qué circunstancia evoco, en qué momento lo evoco, cómo me hallo yo evocando eso, en qué medio externo, el significado de esa evocación, lo que representa esa memoria, puede ir cambiando. Y más tarde en esta investigación me enteré que esto ya lo había dicho un clásico, Freud en 1895, y que yo lo voy a transmitir en mis propias palabras. Las memorias son algo así como una familia de memorias; donde una se superpone a la otra, formando una especie de capas de cebolla; donde hay una memoria, original, muy oscura, muy cerrada, muy central, muy primitiva; donde cada vez que yo intento evocar de manera conciente o inconsciente o como sea, aparece un reformateado de esa memoria y una nueva capa más superficial. Entonces cuando alguien me dice “evocá tal memoria”, lo que me sale para evocar, sea verbal, conductual o como me salga esa evocación, es la capa más superficial. Y no se evocan las capas más profundas, y menos aún la memoria original porque esa memoria cuesta mucho evocarla de alguna manera. Cuesta tanto que alguna vez cuando se la evoca, es porque llega de un proceso X, después de muchas cosas, a poder expresarla de la manera que esa persona pueda expresarla. No sé de que manera, pero la pueda expresar. Entonces, pareciera ser que las memorias son capas, como las de la cebolla; las más superficiales representan las formaciones y evocaciones mas recientes, que tapan y esconden a la memoria original primitiva de los primeros años de vida. Afirma que esta es su posición personal y que, evidentemente no está diciendo nada nuevo, porque ya otra gente más de un siglo atrás estuvo diciendo bastante parecido. Sintetizo la idea: las memorias cada vez que se evocan, dándose cuenta uno o no dándose cuenta de la evocación, se rehacen, algo cambia; en la evocación se da la modulación. Aclaro que no puedo ser absoluto y que esta es mi posición científica, con el aval experimental que tengo, acerca de cómo están las memorias.


Y les comento que justamente en la evocación de la memoria está uno de los trucos más interesantes que se han descrito, desde el punto de vista neurobiológico, en estos últimos meses; repito: meses. Se trata de un experimento neurobiológico que se ha hecho en humanos: se enseña algo a cierta cantidad de personas, aprenden algo, y  después se las entrena para que intenten olvidarse. Me refiero a supresión de memoria, no represión de memoria, dado que es un proceso voluntario; es el tratar de olvidarse de las memorias no deseadas, porque se desea, concientemente, evitar evocar. Después de cierto entrenamiento lo consiguen. Y lo que hicieron los investigadores fue estudiar qué le pasa al cerebro, sin entrar en detalles, justamente, encontraron que las regiones que uno sabe que tienen que ver con la formación de la memoria y su evocación, son aquellas que se encienden, o trabajan diferentemente cuando es exitoso ese olvido forzado por la voluntad. No estoy hablando de nada más que alguien por un entrenamiento puede llegar a olvidar, a no conseguir expresar, ciertas memorias que voluntariamente no quiere expresar. Hay ciertos trucos en todo esto. Esos autores vinculan este proceso neurobiológico con una cita de Freud en la que habla de represión. Bueno, yo no acuerdo con esos autores en vincular la forma voluntaria de supresión de memoria con el mecanismo de represión, según yo entiendo el texto de Freud. Y esta investigación está publicada en la revista Science, probablemente la más importante revista americana para cualquier rama de la ciencia, donde se publican los grandes descubrimientos de la naturaleza, de las ciencias de la vida, de la física, de la astronomía. Es lo que en inglés se denomina “breakthrough”, avances que rompen con dogmas. Y estos investigadores que acabo de mencionar, también realizan psicoterapias pero que pertenecen a distintas escuelas de las que trabajan las personas que participan de este Foro.


Ahora para cerrar el concepto de memorias, quiero explicar el dato que para formar las memorias se requiere de cierta maquinaria en el cerebro; me refiero a la   maquinaria neuronal, molecular. Sin esa maquinaria o si se bloquea la misma no hay formación de memorias. Más precisamente, todas las memorias requieren de síntesis proteica. Es un hecho casi universal que el guardado de memoria desde el invertebrado que le dio el premio Nóbel hace un par de años al austriaco naturalizado americano, Eric Kandel, requiere síntesis proteica. Este autor se hizo famoso trabajando en la memoria, desde el caracol hasta el humano.


Entonces voy a profundizar la explicación que todas las memorias requieren de síntesis proteica. Si el cerebro no tiene la capacidad de sintetizar proteínas en el tiempo, horas después, durante las primeras horas posteriores al aprendizaje, esa memoria se pierde inexorablemente. Si uno la busca, no la encuentra. La encuentra al principio, la encuentra en los primeros minutos. Por ejemplo: le digo un teléfono a alguien. Lo va a recordar si está atento por unos segundos. Lo va a recordar a lo mejor si está muy interesado, porque a lo mejor se lo dice una persona que le interesa más y lo va a recordar por unos minutos más. Pero si le pregunto esto, dentro de dos días, y en su cerebro, previamente le bloquee la síntesis proteica, él lo va a recordar durante un rato, después se lo olvida. No hay forma de retenerlo. En cambio si todo le funciona bien, y no hay nada extraordinario, él va a recordar, porque le interesó guardarlo y lo puede traer a la memoria, ese numero telefónico durante días, semanas, meses, a lo mejor durante una vida, o a lo mejor no. Hay ciertos requerimientos moleculares en las neuronas para formar las memorias pero no es el propósito de explicarlo ahora.


Un tema sobre el cual hemos trabajado con el grupo durante muchos años es el de las memorias aversivas. Considero que es un buen tema para investigar porque las memorias aversivas son fuertes en general, son memorias que se guardan bien y son fáciles de inducir en los animales. Tomo como ejemplo el poner los dedos en el enchufe, que lo hace quién no sabe lo que le va a pasar; pero cuando me da el shock eléctrico, sé que no los tengo que poner más. Entonces, ese tipo de memorias se aprenden muy rápido, se guardan durante mucho tiempo y son fáciles de investigar desde el punto de vista celular, molecular, de todo el cerebro, etc. También permiten ver cómo la influencia de todo el medio externo modifica esas memorias.


Entonces, algunas condiciones importantes para formar memoria son: tener cierta maquinaria funcionante en nuestro cerebro, prestar cierta atención, tener cierto estado de motivación. No se necesita mucho más para formar las memorias. Eso no significa que formemos memorias de absolutamente todo. Evolutivamente, lo que conviene es no formar muchas memorias, sobre todo si ocupan lugar con cosas intrascendentes. Nadie puede recordar lo que hizo el 16 de enero de 1964 desde que se levantó hasta que se fue a dormir. Se puede recordar un hecho trascendente, sea real o no; lo que para uno fue trascendente y a lo mejor lo recuerda más o lo recuerda menos. Uno no recuerda todo lo que ha hecho en su vida, todo lo que experimentó en su vida. Uno no lo puede recordar porque no se guarda, porque no hay capacidad para guardar todo. Porque no tiene sentido evolutivo. Uno guarda lo que le mueve y lo que me mueve a mí, no le mueve al de enfrente, pero sí le mueve más o menos a otro. Es decir, eso es lo que se guarda y es individual. Nosotros somos lo que somos porque tenemos memorias, no porque tenemos cerebros; sino porque tenemos capacidad de guardar información que tiene que ver con nuestro cerebro y con lo que está afuera. Con cosas que nosotros no manejamos, desde otra esfera.


Retomo algo que antes mencioné, que actualmente es un hecho no controvertido que para formar memoria se requiere de síntesis proteica. Los dos procesos, supuestamente antagónicos que yo acabo de describir, aquél que comenzaría con el proceso de extinción que disminuye la memoria, y el proceso de reconsolidación, ambos requieren de cierta maquinaria similar: la síntesis proteica. Entonces para formar, como para reformar, como para empezar a perder memoria se precisa la síntesis proteica. Si se bloquea la síntesis proteica no se extingue ni se reconsolida memoria. Pero si no se hace la síntesis proteica, sí se puede evocar. Experimentalmente, se deja formar memoria, luego se busca la evocación y esta aparece aún si previamente se dio un bloqueante de síntesis proteica. Entonces la memoria está, guardada, y se la puede evocar. La evocación es algo rápido, que se trae de una especie de archivo, y se expresa con el cuerpo, se expresa verbalmente, de la manera que sea.


Pasemos a hablar ahora del tema del olvido. Les aclaro que la extinción de la memoria no es olvido sino que es un nuevo aprendizaje que requiere de las mismas, o de muchas de las cosas que se requieren para formar las memorias. Nuestro grupo de investigación debe tener más de la mitad de la autoría de trabajos publicados sobre el proceso de extinción que cuentan con la mayor cantidad de información sobre el tema; otros cinco o seis grupos en el mundo que completan esa autoría. En realidad, nosotros estamos “rediciendo” cosas que ya dijeron otros antes; más precisamente, estamos cambiando ciertas representaciones. Les explico que cuando comienzo una extinción de memoria, en realidad es porque comienzo un nuevo aprendizaje que no suplanta al original, sino que lo supera conductualmente. Es decir, es el que se expresa conductualmente; el otro esta guardado, no se olvidó. Esto se ha experimentado también en los animales.


Intervención: Por ejemplo si uno aprende algo mal y después lo rectifica y aprende bien ¿lo que aprendió mal lo recuerda?


JM: No, si es sobre la misma traza de memoria, lo más probable, es que te quedes con lo nuevo. Lo viejo a lo mejor ahí, se tiende a suprimir, fuertemente.


Vamos a verlo en un ejemplo de una memoria que ya les dije antes: si yo puse los dedos en el enchuche cuando era chico y tuve el choque eléctrico, aprendí a no ponerlos más. Esa es la memoria original. Y cada vez que me dicen: pone los dedos en el enchufe, yo no los pongo porque yo recuerdo que no debo ponerlos porque voy a tener una penalización, me va a doler. Pero qué pasa si alguien me dice y me convence que está cortada la luz. Entonces yo pongo los dedos en el enchufe y no hay un choque eléctrico en este momento. Ahora aprendo que poner los dedos en el enchufe, no me genera un dolor. Es un nuevo aprendizaje. El otro lo tengo todavía, pero este supera conductualmente al otro y como lo supera expreso el nuevo aprendizaje. Entonces me dicen al rato, o al otro día: pone los dedos en el enchufe. Entonces yo dudo: los pongo o no los pongo. Si yo recuerdo la memoria original, no los pongo y si yo recuerdo más la memoria nueva los pongo. Porque sé que es seguro, no me va a dar el choque eléctrico. Los pongo y cuantas más veces los ponga y no tenga choque, más refuerzo la última memoria, y más debilito la memoria original. Pero eso no implica que la memoria original se haya olvidado porque experimentalmente nosotros lo hemos podido hacer en los animales, el recuperar la vieja memoria; con un truco estando la nueva logramos evocar la vieja. En conclusión: extinguir algo, no significa que este olvidado. Significa que conductualmente no se expresa y que está disminuida la fuerza de esa memoria. Esta descripción está hecha desde el punto de vista de la Neurociencia. Ahora sería bueno que habláramos desde el punto de vista de las interpretaciones psicoanalíticas, de cómo ustedes entienden todo eso y qué preguntas merece hacerse.


Intervención: Freud y Piaget hablaron del proceso de reformateo de la memoria sin que sea evocada. ¿Esta evocación podría darse a través de otra forma, sin pasar por la conciencia?


JM: Yo no sé si se evoca o no se evoca. Puede ser una evocación que no sea conciente. Mayoritariamente creo que son inconcientes. Yo no tengo evocaciones concientes que reformatean las representaciones, una familia de representaciones, un grupo de representaciones que van siendo distintas creo que son cosas que no ocurren concientemente.


Intervención: el sistema nervioso funciona de una manera totalmente diferente al sistema computacional. Todas las memorias quedan guardadas en la computadora. En el ser humano no, sino no podríamos vivir. Porque hay una rejerarquización de memorias, hay una categorización, que solamente la hace el ser humano, como la abstracción. Y tanto en la evocación como en el olvido hay que considerar necesariamente los componentes emocionales.


JM: Conducta incluye emoción; no hay conducta sin emoción. Es básico saber que es el tono emocional el que determina lo que guardamos, lo que recordamos. En el ambiente neurocientista, nadie discute que no se evocan memorias sino hay un tinte emocional. El colorido de las memorias, el colorido emocional es el que le da el valor a esas memorias.


Intervención: Freud habla de las capas de la cebolla y que las primeras experiencias, las primeras memorias quedan en el olvido. Sin embargo, la primera experiencia de satisfacción que supuestamente quedó olvidada, es el motor que va a provocar todo un movimiento psíquico de búsqueda.


JM: ¿Cómo sabemos que esta olvidada?  Hay una definición operacional de lo que es el olvido. La única forma de demostrar que hay memoria es evocándola.


No hay otra. Yo no puedo decir: tengo tal memoria o tengo tal recuerdo, si no soy capaz en un momento de mi vida, conciente o inconciente, verbalizada o no, conductualmente o no, poder mostrar de que la tengo. Es la única demostración fehaciente. En eso hay que ser duro; duro en términos científicos.


Intervención: Me interesa la Teoría de la Representación, tema importante en relación al trauma, a la posibilidad de representación de lo traumático. Que algunas impresiones que no lograrían ser representadas, requerirían un trabajo de representación, para poder disminuir su valor traumático. ¿Se puede tratar de asimilar esto con lo que vos planteabas?


JM: ¿Hay memoria que no sea representacional? No lo creo. Hay una memoria llamada implícita o de procedimientos. Por ejemplo: yo aprendo a lavarme los dientes y después se automatiza y me lavo los dientes. Quién me dice que no tiene una representación eso. Yo no lo puedo decir porque no tengo la evidencia científica, pero esta claro que es así.


¿Qué hacemos? Decimos que hay memorias declarativas, memorias no declarativas, memorias procedurales, memoria de esto, memoria de lo otro.


Es un artificio nuestro, un artificio para poder explicar mejor los mecanismos Neurobiológicos, a lo mejor. Uno es hipocampo-corteza dependiente, el otro es ganglios basales-corteza de otro lado dependiente. Yo creo que es adquirir información y que debe tener una representación. Y yo pienso que la representación de las memorias de procedimiento implícitas, deben ser mucho más fijas que las representaciones de las memorias declarativas.


Intervención: ¿Cuál seria el equivalente, desde el punto de vista Neurobiológico, de lo que en análisis seria la represión como mecanismo de olvido?


JM: No lo puedo saber. Ni nunca lo podré saber. No podemos, me parece que no podemos.


Intervención: Freud desarrolla una teoría, de tres niveles de inscripción, donde cada nivel resignifica al nivel anterior. Habría una inscripción de memoria y habría una reformulación de esa misma memoria en otro sistema de inscripción. Como hay sistemas de inscripción cada vez más complejos, resignifican al nivel inferior.


JM: Eso se parece a la reconsolidación sin decir qué sistema está subordinado o subinscripto en otro. Por eso suena muy atrayente el proceso de reconsolidación, pero nosotros no lo estamos encontrando en nuestras investigaciones y nos estamos "peleando" con aquellos que sí lo encuentran.


La otra opción: no todo se reconsolida. Hay circunstancias que benefician la reconsolidación y circunstancias que dificultan la reconsolidación. No son procesos que uno elige sino que dependen de las circunstancias del entorno interno y externo, que refuerza o disminuye.


Las memorias, encima, se mezclan. Se están generando continuamente memorias en el día, o en la semana, o en los meses; que se pierden, que se ganan. Generamos hasta falsas memorias.


Las memorias placenteras o displacenteras, con fuerte contenido emocional, son las que se guardan mejor. Ahora, ¿son las más fáciles de evocar? No diría eso. Las memorias aversivas cuestan evocarlas. Las memorias de una situación traumática disminuye la evocación por el stress y la angustia que representa evocarlas.


La extinción y la reconsolidación, son dos procesos que están en pugna para tironear de la evocación de la memoria. Para tironearla, para mejorarla, para empeorarla. Todo esto esta medio en pañales, en términos neurobiológicos. De hecho estas hablando con alguien que, científicamente descree mucho de la reconsolidación. Desde el punto de vista neurocientista descreo. Desde el punto de vista del psicoanálisis o de la psicología creo. Fijate como son las cosas.


Intervención: ¿La reconsolidación no seria algo parecido a lo que uno hace cuando refuerza el conocimiento?


JM: En realidad yo puedo explicarlo de otra manera. Cada vez que yo refuerzo algo, en realidad estoy aprendiendo algo nuevo, a pesar de que es viejo, porque en el contexto en el que lo aprendo, no es exactamente igual al de la formulación original. Por lo tanto, tengo varios aprendizajes de la misma cosa, de los cuales el ultimo, no tiene por que ser igual al primero. Por lo tanto las memorias no son iguales, ni la primera ni la ultima, de esa misma familia.


Yo aprendo un texto, cuando lo vuelvo a leer y lo refuerzo, lo refuerzo en un contexto personal, social, cultural y vincular, algo me mueve, distinto a como fue originalmente. Es otro aprendizaje. Es semántica la distinción si se quiere, pero nosotros decimos que es un nuevo aprendizaje y otra gente dice es reconsolidación.


Intervención: La pregunta seria ¿qué cosa traba la síntesis proteica y si esto produce o produciría la extinción de la memoria; si esto tiene que ver con algunas situaciones clínicas, como por ejemplo el efecto que queda después de algunos brotes esquizofrénicos?


JM: ¿Qué traba en nosotros los humanos, la síntesis proteica en algunos lugares en el momento justo, para que no haya formación de la memoria? Lo desconozco. Es verdad que puede haber situaciones clínicas que traben las síntesis proteica, seguro. Trauma. Un trauma bloquea la síntesis proteica, por lo tanto no forma memorias. Y la contraparte: el olvido es un mecanismo activo o es el mero decaimiento de la memoria?


Está implícito que el olvido es un mecanismo activo, que también requeriría de síntesis proteica. Entonces yo fijo una memoria porque tengo síntesis proteica. Y olvido una memoria porque también tengo síntesis proteica. Si no tuviera síntesis proteica, esa memoria no se pierde. Porque ya la forme y la guarde. Yo la tengo que sacar. Para sacarla tengo que destruir toda una representación. Para destruir esa representación hay que hacer muchas cosas.


Intervención: ¿El Cortisol interviene en la síntesis proteica?


JM: El Cortisol modula varios de los procesos que te acabo de decir.


Intervención: Lo que se llaman los errores de la memoria, por ejemplo la experiencia del deja vu, hay alguna aproximación a estos errores de la memoria y del clic de realidad, ¿Es real, no es real?


JM: Hay ciertas nuevas investigaciones sobre dos o tres fenómenos como los errores de la memoria, las falsas memorias, o los flashbacks, nada concreto.


La información la tengo pero no puedo transmitirles, lo que puedo decirles es que la falsa memoria se activa en las mismas zonas del cerebro que las memorias que no son falsas.


Desde el punto de vista neurobiológico no podría distinguir algunas cosas. Y está bien, es coherente, eso demuestra que por ahora el sistema nervioso puede explicar algunas cosas y no todo.


 


Bibliografia


Izquierdo y col. TINS 29: 496-505, 2006.


Bekinschtein y col. Neuron 53: 261-277, 2007


 


Clase establecida por la Dra. Liliana Beatriz Novaro

[*] Conferencia dictada el 30 de abril de 2004.  Foro Neurociencia y Psicoanálisis: Cuestiones Clínicas y epistemológicas. Convenio APA – Universidad Favaloro.