La oxitocina modula los circuitos neuronales de la cognición social y del miedo en los humanos

Publicado en la revista nº025

Autor: Scvartzapel, Mónica

Reseña: La oxitocina modula los circuitos neuronales de la cognición social y del miedo en los humanos. Peter Kirsch, Christine Esslinger, Qiang Chen, Daniela Mier, Stefanie Lis, Sarina Siddhanti,  Harald Fruppe, Venkata s. Mattay, Bernd Gallhofer, and Andreas Meyer-Lindenberg. The Journal of Neuroscience, December 7, 2005- 25(49): 11489-11493


 


Los autores plantean como hipótesis que la  oxitocina reduciría la activación de la amígdala en los humanos, modulando su participación en la respuesta en red en el procesamiento de los estímulos aversivos.


A partir de revisiones de varios trabajos, el equipo de investigación encontró que en los mamíferos no humanos la oxitocina funciona como neuropéptido  mediador clave de conductas emocionales y sociales complejas, como el apego el reconocimiento social y la agresión. También se ha comprobado que la  oxitocina reduce la ansiedad y afecta el condicionamiento del temor y la extinción del miedo. Recientemente la administración de la oxitocina en seres humanos ha demostrado el incremento de la confianza, lo que sugiere la participación de la amígdala en este proceso neuroquímico. Sin embargo, los autores plantean que no hay  datos  disponibles en  humanos de la incidencia  de este péptido en el funcionamiento cerebral.


En trabajos realizados sobre modelos animales surge el rol central de oxitocina en la mediación de la conducta social dependiente de la amígdala. De la misma forma que modula la expresión de la conducta agresiva.


La oxitocina es un neuropéptido altamente conservado en la escala evolutiva por lo que se considera que tiene un valor  trascendental en la economía de la neurotransmisión. Es una hormona secretada por la neurohipófisis a la circulación general   en donde tienen funciones hormonales que participan en la concreción del parto y de la lactancia, favoreciendo las contracciones. También es liberada en distintas zonas cerebrales donde participa de respuestas conductuales  y adaptaciones circulatorias.


En el presente artículo, los autores plantean  demostrar en qué medida la amígdala es modulada  por la oxitocina basándose en diferentes estudios sobre el funcionamiento de la amígdala en los cuales quedó demostrado que este núcleo del SNC participa activamente del procesamiento emocional de la ansiedad y de la conducta social. De la misma forma en que se conoce que el núcleo lateral de la amígdala recibe e integra estímulos  sensoriales y prefrontales  y límbicos provenientes indirectamente de sus proyecciones al tronco encefálico.


Con todos estos datos e investigaciones realizadas por diferentes neuroinvestigadores, los autores del presente trabajo se proponen la siguiente experiencia:


Se realizó un trabajo a doble ciego con 15 sujetos masculinos a quienes se les aplicó oxitocina o placebo intranasal, modalidad que envía el neuropéptido más rápidamente al cerebro. Se tomaron hombres con un promedio de edad de 26,7 años, que hayan sido normotensos, entre los 18 y 40 años, que presentaran una Resonancia Magnética normal, que no padecieran patología neurológica, psiquiátrica o enfermedades somáticas de importancia. Se les midió la oxigenación de la sangre dependiente del nivel de funcionamiento que marcaba la RSM. Se los expuso a rostros y escenas aversivas.


 


Resultados


Confirmando resultados previos (Hariri et al. 2002), la Resonancia Magnética experimental demostró una fuerte activación de la amígdala durante ambos estímulos (frente a caras y eventos) en las condiciones de placebo, con predominio de la zona izquierda.


Comparados estos resultados con los obtenidos por los sujetos con administración de oxitocina, hubo una significativa disminución de la actividad amigdalina; el efecto máximo tambéen se observó del lado izquierdo.


Observando por separado la reacción frente a rostros y eventos, los resultados mostraron un efecto más pronunciado frente a rostros que frente a escenas.


Los autores toman trabajos preexistentes de Whalen y col. (1998) y de Adolphs y col. (2005) los cuales arribaron a  la conclusión que en los humanos las caras de temor activan la amígdala y que lesiones de la misma impiden o dificultan ese reconocimiento y producen desinhibición social.


Asocian la menor activación de la amígdala a hipersociabilidad genética y mayor agresión instrumental, mientras que una activación mayor de la amígdala se observa en gente que evita la sociabilidad y tiene fobia social.


Los autores plantean que a pesar que la Resonancia Magnética no puede ofrecer muchos datos sobre el procesamiento interno de la amígdala, igualmente pudieron investigar que las conexiones de la amígdala con el tronco cerebral  superior esta muy influenciada por la oxitocina.


Como la activación de la amígdala es fundamental para la señal de miedo, los datos encontrados por los autores son básicos para reconocer el efecto ansiolítico de la oxitocina.


Es importante hacer notar que en los estudios post mortem sobre la distribución del receptor de oxitocina, en humanos, no muestra una evidencia específica de unión en la amígdala a diferencia de los primates estudiados.


Esto indica que el efecto de la oxitocina en la ansiedad en humanos, puede ser atribuible a la activación de la amígdala y el acoplamiento de las regio0nes relacionadas con la respuesta del miedo.


Los autores plantean que este estudio debería hacerse in vitro y no solo post mortem para poder asegurar los resultados.


Bajo el efecto de la oxitocina se produce  un incremento de confianza y una menor respuesta de la amígdala frente al peligro.


De  todos modos los autores apuntan que la administración de oxitocina no modifica el estado psicológico de las personas con pruebas de autoevaluación.


Concordante con los estudios de Koesfeld et al. (2005) se vio que la activación de la amígdala tiene mucho que ver con el contexto social.


Tiene importancia la relevancia social del estímulo en la complejidad de la respuesta.


Bajo esta óptica las escalas de comportamiento de la ira no mostraron cambios respecto de la oxitocina. El efecto neuronal del neuropéptido oxitocina mostrado con Resonancia Magnética Funcional muestra respuestas diferentes en aislamiento y en un contexto social.


Sería adecuado estudiar este proceso en hombres y en mujeres porque las respuestas pueden ser diferentes. De la misma manera que habría que hacer el mismo estudio frente a estímulos positivos (caras felices).


Para los autores la oxitocina es un componente fundamental en la respuesta amigdalar y su interrelación con el tronco encefálico.


En los humanos hay una diferencia entre la agresión reactiva y la instrumental, esta última esta relacionada con el deficiente funcionamiento estructural y funcional de la amígdala; más en machos que en hembras.


Los autores  entienden que la profundización de los estudios sobre el comportamiento de la oxitocina, permitiría encontrar usos terapéuticos de la misma en ansiedad, depresión y autismo.


Dentro del contexto de nuestro país (Argentina), Roberto E. Gómez (2000), también se ocupa de los efectos de la oxitocina. Plantea una investigación con oxitocina y vasopresina en ratas, en relación con la presión arterial. Este experimento consistió en la aplicación de microinyecciones de oxitocina en el Núcleo Reticular Ventrolateral del Bulbo y se observo la modificación de la presión arterial.


Dice el autor: “Estos y muchos otros trabajos experimentales han llevado a postular la participación de ambas hormonas (vasopresina y oxitocina) en las respuestas de adaptación cardiovascular mediadas por el sistema nerviosos central. Algunos autores (M. Engelmann y col, 2000) han postulado la participación de la oxitocina y la vasopresina en la coordinación de la actividad neuroendocrina, la emotividad y la cognición a diferentes niveles cerebrales para asegurar una adecuada respuesta conductual frente a un estimulo estresante” 


La oxitocina, al igual que la vasopresina, es producida por los núcleos supraóptico y paraventriculares del hipotálamo  y  a su vez el núcleo paraventricular inerva diferentes áreas cerebrales como la amígdala, el loecus coereulus, el núcleo Rafe, áreas de actividad vagal y del sistema nervioso simpático.


El autor plantea que la oxitocina participaría en la limitación del impacto del estrés en el organismo: La oxitocina participaría de este mecanismo como mediador de los beneficios relacionados con la interacción social positiva y las emociones.” Sin embargo, también se deja en claro que una vez disparada la activación de respuesta al estrés, ningún subsistema nervioso queda excluido.


Para concluir, plantea que la oxitocina formaría parte de un sistema neuroendocrino con actividad en los efectos beneficiosos de los estímulos sociales positivos.


Esta afirmación estaría en concordancia con las futuras investigaciones que plantean los autores del trabajo comentado en esta reseña.


 


Bibliografía


Adolphs y col. (2005) "A mechanism for impaired fear recognition after amygdala damage. Nature 433:68-72


Engelman y col. (2000) Behavioral impact of intraseptally released vasopressin and oxytocin in rats. Exp. Physiol. 1255-1305.


Gómez, R.E. (2000): “La oxitocina como mediador de los efectos positivos en la interacción social”. Newsletter “Estrés y Salud”, (Año I, Volumen II)


Hariri y col. (2002) The amygdala response to emocional stimuli: a comparison of faces and scene. Neuroimage, 17, 317-323


Koesfeld y col. (2005) Oxytocin increases trust in humans. Nature, 435: 673-676


Whalen et aly col. (1998)  "Human amygdala responsivity to masked fearful eye whites" Journal of Neuroscience 18- 411

 

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