Mesa Redonda: "Variaciones sobre el tema del amor y la sexualidad" [Claudia L. Borensztejn (Coord.) Alcira Mariam Alizalde, Leticia Glocer Fiorini, Lucía Martinto de Paschero, Andrés Rascovsky]

Publicado en la revista nº043

Autor: Blanco Rejas, Lucía

Reseña: Variaciones sobre el tema del amor y la sexualidadRevista de Psicoanálisis XXVI, 3: 555-581 (2009) 


Presentación


Se trata de una mesa redonda   con cuatro participantes y una coordinadora, Claudia Borensztejn, a los cuales convocó  para reflexionar y opinar sobre las variaciones en el tema del amor y la sexualidad en psicoanálisis.


Al mismo tiempo se inaugura  una nueva forma de trabajo en la REVISTA DE PSICOANÁLISIS. Desde 1963 se han venido realizando en esta Revista mesas redondas que  han servido para entrar en contacto con las “hechuras psicoanalíticas”, y se han estudiado los grandes temas del psicoanálisis como la teoría de los instintos, la fantasía, las perversiones, el complejo de Edipo y otros. La primera de estas mesas redondas fue en torno a una investigación sobre la técnica del grupo psicoanalítico. Al finalizar pudieron concluir que existía un grupo argentino que poseía unas características propias. A este respecto recuerda que se considera que los cuatro pilares del desarrollo del psicoanálisis son Argentina, EE.UU. Inglaterra y Francia.


Hasta ahora estas mesas redondas se realizaban a puerta cerrada pero en la actualidad van a tener una característica nueva y es que  van a ser abiertas con el fin de escuchar lo que dicen otros colegas. En este monográfico formarán parte autores  suficientemente conocidos, como son  Alcira Mariam Alizalde, Leticia Glocer Fiorini, Lucía Martinto de Paschero y Andrés Rascovsky.


La metodología de grupo  utilizada fue la asociación libre partiendo de algunas ideas comunes planteadas a modo de interrogantes por la coordinadora, que fueron enviadas a los participantes para que  pudieran servir de eje alrededor del cual se fueran tejiendo los pensamientos y las tesis de los distintos participantes sobre el tema del amor y la sexualidad. Sintetizo estos múltiples interrogantes propuestos como eje de reflexión:


-                     El psicoanálisis se desarrolla en una época donde era característica la  represión. Pero es notorio que en las últimas décadas ha habido cambios transcendentales en la sociedad. ¿Cómo se piensa el psicoanálisis hoy ante vínculos amorosos tales como el amor líquido, la monogamia serial, el travestismo, las prácticas sexuales grupales, los vientres alquilados?


-                     El psicoanálisis surgió y se desarrolló como una ciencia humana y social en constante transformación, ¿Antes estos cambios sociales, ¿está evolucionando el psicoanálisis con el mismo ritmo en el tema del amor y la sexualidad?


-                     ¿Es la monogamia una tendencia natural del ser humano? ¿o lo es la poligamia? ¿es característica del animal humano la tendencia a formar pareja?


-                     ¿Qué quiere una mujer? ¿El movimiento feminista  ha liberado a la mujer?¿es vigente aun su deseo de estar tranquila  en su hogar dependiendo de un hombre que la protege? ¿Hay un donjuanismo femenino o en la mujer se llama promiscuidad?


-                     ¿Qué quiere un hombre? ¿Se siente asustado con ese movimiento feminista y con las mujeres que ejercen libremente su sexualidad?  ¿Su complejo de inferioridad frente a la erección y su pérdida le lleva al donjuanismo masculino? ¿Siente envidia de la mujer por su posibilidad multiorgásmica y su capacidad de “hacer” hijos?


-                     ¿Hay en el hombre y en la mujer  una división entre vida sexual y vida amorosa? ¿Cuáles son los vínculos entre el amor y el deseo, entre amor y sexo? ¿Se puede odiar lo que se desea?


-                     ¿Por qué una pareja perdura? ¿qué es lo que impulsa a sus miembros a abandonar la pareja para comenzar con otras parejas nuevas?


-                     ¿Puede el psicoanálisis plantearse nuevos temas sobre las conductas sexuales y las experiencias amorosas actuales sin perder “su esencia”? ¿o la pierde? ¿Cuáles son aquellos elementos que caracterizarían el  psicoanálisis actual?


-                     ¿Se agota el psicoanálisis en su transformación o puede re-pensarse y re-escribirse contribuyendo a las necesidades del siglo XXI?


-                     ¿Puede contribuir el psicoanálisis a la comprensión y al cambio que el mundo contemporáneo necesita  en materia de amor y sexualidad?


Tras la lectura de estos interrogantes planteados la reseña versará sobre una síntesis de las respuestas dadas por los distintos ponentes, primero cada uno por separado y posteriormente en forma de coloquio intergrupal, dando yo aquí pinceladas sobre las ideas  en las que considero se han hecho mayor hincapié. Al final todos se quejan de la necesidad de tener más tiempo para poder desarrollar y debatir con más pausa el gran tema que les ha sido propuesto y que les ha parecido muy interesante. 


MARIAM ELIZALDE


Expresa su concepción del amor y lo hace con palabras como: afecto complejo, cumplimiento de un deseo totalizador imposible, sentimientos de placer y displacer, transgresión, sufrimiento, mística del amor, el amor como metáfora de una vida sin angustia ni temor, pero al mismo tiempo habla de anzuelo engañoso que diviniza el deseo por el otro, de fantasía universal, del desprecio griego por la pasión, del amor como un sueño estableciendo un  paralelo con la obra literaria La vida es sueño de Calderón de la Barca.


Resultan interesantes las distintas descripciones que hace del amor, descripciones que a veces están pletóricas de idealización y otras resultan ser la causa de grandes infelicidades. Nombra las distintas formas del amor: el amor platónico, el amor romántico, el ágape cristiano, el amor líquido de Bauman, el amor hacia otro, el amor cortés de los trovadores medievales, el “vasallaje amoroso” de Rougemont


Remite a autores como


- Rougemont   (El Amor y Occidente pág. 77)


- Bataille en su libro El Erotismo (1957) donde parte del amor de los cuerpos para llegar a la sublimación del Eros y “una suerte de estabilidad objetal de carácter especial”.  (pág. 558)


- Ferenczi  en su obra Thálassa estudia el erotismo sin mencionar el amor, donde “la fusión de los erotismos engloba a dos seres que se compenetran…donde se combinan movimientos de pulsión parcial, de identificación, de proyección… llegando a la denominada pequeña muerte”. (pág. 559)


-              Bauman  en su libro Amor Líquido (2003) utiliza este término para designar un tipo de amor sin compromiso, un amor de enamoramientos ligeros y sin entrega. Distingue entre las ganas, el deseo y el amor, e incluye la necesidad de tener mucha humildad y coraje y renovarlos  continuamente.


-              Freud. De él destaca


o        “la homologación del enamoramiento con la hipnosis en cuanto pasión ciega”,


o        “la alusión que hace al amor auténtico en su trabajo de 1912 sobre el amor de transferencia”, y  a la ”necesidad de amar para no enfermar” en relación con la posibilidad de felicidad y sufrimiento que el amor conlleva (pág. 559).


-               Pero afirma la autora que Freud no se detiene en cuáles sean los componentes que intervienen en el amor verdadero, no define qué es vínculo y cuál su calidad, sino que se   definirá posteriormente.


Sobre la monogamia serial  afirma


-              La monogamia y la poligamia no son inherentes al ser humano. Lo  natural viene marcado por el contexto histórico social


-              El psicoanálisis siempre ha hablado de amores de matices distintos: “preedípicos, edípicos, narcisistas, y de poli-objetalidad amorosa”, etc. Al mismo tiempo interroga e insta a pensar acerca de cuál es hoy  para el psicoanálisis el concepto del modelo perfecto del amor.


-              Propone que el psicoanálisis revise el concepto de “genitalidad en tanto ideal de fusión de las pulsiones dirigidas a un único objeto de amor”. (pág. 560)


-              Se refiere a Freud cuando en 1908 en su libro La moral sexual cultural y la nerviosidad moderna escribió “que existen distintas dosis de libido.  Y consideraba saludable que un integrante de una pareja con mayor caudal libidinal no se sometiera a la carencia sexual sino que busca la realización sexual con otra persona”. (pág. 560)


-              Relaciona el deseo con la creatividad vital como la ausencia de rutinas mentales que  no conducen a nada.


-              Habla de la “pequeña muerte del goce del orgasmo”… un “viaje a la disolución, al no ser más, a la despersonalización y al triunfo sobre lo perecedero. Es una introducción a la eternidad y una consubstanciación con el todo… (pág. 560-561).


LETICIA GLOCER FIORINI


Sobre el amor y la vida erótica. El amor es tema estudiado desde siempre; unas veces centrado en las relaciones hombre/mujer y otras en las que se denominan diversidades sexuales.  En las consultas de psicoanálisis siempre se ha hablado del amor o de su falta, de la dificultad para dar y recibir amor.


Refiere el amor como una experiencia  que pone en juego afectos y emociones, que hace pensar en  semejantes y  en contrarios:  enamoramiento, pasión, deseo sexual, pulsión, involucración del cuerpo aunque sea de modo virtual.


Según afirma esta autora el amor viene determinado por los contextos histórico-socio-culturales. A lo largo de la historia ha habido una evolución de la concepción amorosa, por ejemplo los griegos valoraron el amor entre hombres, en la literatura asistimos a las grandes pasiones como Romeo y Julieta, Tristán e Isolda, etc. Durante el siglo XX se ha ido dando una distinta valoración a las relaciones amorosas, tendiendo actualmente hacia un amor de relaciones cortas, alternantes, teñidas de narcisismo y se ha derivado más al gusto por la comida, por los deportes, por el juego, por las adicciones. Parece ser opinión de algunos, según afirma la autora de este trabajo, que la causa sean los fuertes individualismos, la inestabilidad social, política y laboral que se vive en los momentos actuales.


La temática del amor en Freud. En el libro Contribuciones a la psicología del amor, Freud plantea “que hay una escisión  en el hombre entre deseo y amor”. En la mujer hay una escisión entre ser la mujer-madre o la prostituta. La mujer tiene que elegir entre dos caminos: o bien ha de renunciar a la sensualidad para mantener el amor del hombre y con ello ser mujer-madre o bien optar por la sensualidad con el riesgo de ser denigrada y ubicada en el lugar de la prostituta. Para las mujeres es un gran dilema y además parece un tema imposible de ser resuelto dice la autora, porque “ninguna de las dos opciones les permitirá conciliar amor y deseo y el encuentro hombre/mujer bordeará siempre el desencuentro”. (pág. 562).


Sobre la  propuesta freudiana contenida en la citada obra Contribuciones al amor, la autora plantea varios aspectos a tener en cuenta:


1º La escisión amor/deseo no se da sólo en los hombres, sino que también se da en las mujeres aunque haya causas diferentes.


2º Estas escisiones se dan también en la actualidad y “forman parte de inscripciones psíquicas difícilmente modificables” (pág.563). Pero hoy parece que hay una tendencia sobre todo en jóvenes, a cambiar tradiciones porque se observa que en las sociedades globalizadas hay unos ideales y unas relaciones amorosas que van desde la idealizada estabilidad hombre/mujer a las relaciones que son de usar y tirar, lo que significa que cuando una relación se ha agotado simplemente se descarta y se abandona. Según afirma Leticia Glocer “estas diferencias generan zonas de choque entre inscripciones y enunciados pre-conscientes e inconscientes, en contradicción entre si” (Pág. 563) Y esto es importante tenerlo en cuenta para la clínica.


3º. En la propuesta de Freud se da una universalización del campo de lo femenino y lo masculino en relación al amor y al deseo basado en concepciones idealizadas de parejas heterosexuales. La autora plantea la importancia de tener en cuenta lo masculino y lo femenino tanto en hombres como mujeres, sin quedarse en el concepto de universal sino donde haya zonas de intersección entre lo universal y lo particular que sobrepasen el concepto de la singularidad y de la generalización para evitar maniqueísmos en las posiciones femeninas o masculinas.


Sobre la relación deseo y amor.  Destaca Leticia Glocer que “Las manifestaciones de la vida amorosa tienen una íntima relación con la sexualidad y que la vida erótica abarca todas esas manifestaciones” Teniendo eso en cuenta ella plantea  “¿se puede sostener en el tiempo el deseo y el amor en la misma persona?”. (pág. 563). Dice Freud, que el deseo y el amor son cosas distintas, porque el yo es quien ama y se satisface cuando es amado pero no ocurre así cuando ama, entonces el yo se  empequeñece. Sobre esta idea Claudia Borensztejn apostilla la necesidad de  revisar este tema porque cree que no sólo se engrandece el yo cuando se es amado, sino también cuando se ama. Lucía Martinto está de acuerdo con Claudia, ya  hace tiempo que se habla de esta dialéctica relacional en que el amor disminuye la libido del yo  y engrandece la del otro. En el psicoanálisis actual hay una línea fuerte a favor de que el amor engrandece y enriquece el yo. Y no admite lo que dice Freud que el enamoramiento idealiza y carga al objeto con cualidades y virtudes que no posee, sino que  la corriente actual sostiene que es el amor el que detecta en el objeto  cualidades y posibilidades que no ve quien no ama a esa persona


Continua Leticia Glocer afirmando que el deseo y la sexualidad hacen referencia a las pulsiones y éstas no aman. Lo que quiere decir que el amor y el deseo pueden estar en una persona en determinado momento, o en ciertos momentos, pero también puede ser lo contrario y que ambos sigan destinos diferentes. Hace referencia a Finfielkraut al afirmar que cuando se habla de amor y sexualidad hay que hablar también del otro “como modelo ético y como modelo de encuentro”.


Afirma que amor y enamoramiento son dos cosas distintas. Les une el origen narcisista, que se agranda sobremanera sobre todo cuando se da tal enamoramiento que se llega a aspirar a lo absoluto.  Pero el amor hace referencia a conceptos relacionales vividos en la intersubjetividad. El amor es “como un intermediario entre el yo y el otro” (pág.565)


 


Se apoya la autora en Deleuze cuando afirma “lo que se busca en el amor es descubrir los mundos posibles de los que el otro es portador, y, a la vez, los del propio sujeto”. (pág. 564).  


LUCIA MARTINTO DE PASCHERO


Afirma que en la obra de Freud no se define el amor como concepto. Se le define como parte de la pulsión sexual. La autora para pensar sobre el concepto del amor prefiere alejarse ”de la metapsicología tan austera (se refiere a Freud) y referirse  al amor como afecto, como sinónimo de experiencia vital, y al vínculo relacional. Todo ello se va complejizando en la evolución.


Se extiende definiendo lo que supone el amor Eros, el amor como algo íntimo y privado, el amor sexual hacia otro, el amor de las sublimaciones en las que incluye el arte, la belleza, la historia, la humanidad, la religión y la literatura y también este acto de la mesa redonda que utilizan para reflexionar soncretara algunos de losra a los conceptosu desarrollo, ttan el interca mbio de experiencias y la necesidad de ir realizando alsobre el amor, y es también el deseo de amor lo que se da en el inconsciente del objeto cuando desea engendrar un hijo, y también el complejo de Edipo como renuncia al amor prohibido y que, una vez purificado, es trasladado hacia otro objeto que está fuera del triángulo edípico. Este desprenderse de esos primeros amores le parece que es esencial para poder ir hacia un nuevo objeto.  Además  es tomado como modelo o antimodelo del objeto primario del sexo opuesto. Porque la persona que ama coloca en el otro siempre aspectos de sus propios padres. Y es que, afirma, el amor erótico hacia el objeto del tiempo infantil no desaparece nunca y se evocará posteriormente.


Afirma que hay una tendencia a la monogamia, pero no con la ambivalencia con que todo afecto esta dotado y es que el amor no puede ser nunca puro, ya que la tendencia al incesto no se acaba del todo y porque siempre en el amor hay una mezcla de” Eros que domina, cohesiona y neutraliza a Tánatos” (pág. 566). “El ser humano busca, quiere, necesita un objeto erótico, sexual, uno. También quiere y tiende con él a tener hijos. Los hijos son muy amados por ellos mismos pero además como prolongaciones del amor. Se quiere al hombre por él pero también porque es el padre de los hijos. Se quiere a la mujer también, porque es la madre de los hijos” (pág. 567)


En ese objeto-uno cada persona pone múltiples variables apareciendo formas como  la poligamia, la monogamia serial, la homosexualidad, la fragmentación del objeto y del si mismo de que habla el psicoanálisis y en ocasiones escisiones simples o múltiples del yo donde se alteran afectos difíciles de resolver y el yo huye de uno hacia múltiples otros. 


Trata al Donjuanismo como una patología de la organización libidinal, como debilidad del aparato psíquico, como fragmentación del objeto, como temor al objeto por angustia, como tendencia a la promiscuidad, como la existencia de  una pulsión insaciable de múltiples experiencias, como perversión, como lo que ella denomina “la bulimia del amor”   


Respecto al amor a sujetos del mismo sexo afirma que “Freud lo atribuye a una especie de detenimiento en un particular momento del devenir libidinal en el que no se acepta la castración de la madre” (pág. 568). Aunque parece que él mismo dudó de esto y no llegó a definirse claramente acerca de este tema. Esta definición gira alrededor de la existencia o inexistencia de un pene, por ello la autora afirma que el hombre homosexual, de forma inconsciente, no acepta que existan seres sin pene.  Para confirmarlo   necesita un otro que sí lo tenga y así poder justificar su concepto. En la homosexualidad femenina, igualmente de forma inconsciente, no se acepta la existencia del pene, por tanto la libido sólo busca justificarse no necesitando pene para el amor. Pero es verdad que en distintas culturas existen tanto homosexuales como heterosexuales y no se habla de patologías y la autora misma expresa que en la clínica no ha de cuestionarse o abordar este tema directamente con los homosexuales porque raramente consultan por esto. Cuando acuden a la consulta lo hacen por temas que pueden tener que ver con esto o pueden diferir completamente. De ahí lo interesante de estar libre y sin prejuicios, y buscar únicamente la comprensión.


Acerca de las tendencias de la sexualidad actual afirma que apenas si se puede decir nada desde el psicoanálisis  que no tenga relación con el inconsciente de determinadas personas porque según Lucía Martinto el psicoanálisis no tiene por finalidad estudiar conductas, pero se puede tener en cuenta desde el psicoanálisis  que “debajo de las sexualidades distintas, de las transexualidades, en las que incluyo a la homosexualidad yace un sufrimiento mudo, silente, que no necesariamente es percibido conscientemente por los protagonistas…cabe hablar de una renuncia a los placeres del amor heterosexual que aparece totalmente negado o minimizado como si fuera nada; a la realización plena de pulsiones vitales, hacia la maternidad o paternidad que son pulsiones psicobiológicas”.  (pág. 569). Es esto lo que se puede estudiar en la clínica, no las diferentes formas de amar  porque eso pertenece a otras disciplinas como la bioética, la psicología social o la antropología


¿Qué quiere la mujer en la sociedad contemporánea? Para la autora la mujer busca ser femenina, pero una feminidad no estática, no quieta, sino una feminidad que  se logre buscando en múltiples caminos por fuera de sí misma aunque sin dejar de sentir su interior, necesita de un otro pero al mismo tiempo busca períodos de  soledad, necesita sentirse amada y tener el amparo de un hombre pero no ser esclava de él ni de nada, saber y aceptar que el hombre es otro y diferente, que ella tiene un cuerpo biológico potencialmente maternal, con una  estructura psíquica de deseo de un  hombre y de un  hijo. Sabe que su biología y su psicología la marcan,  “ser penetrada, parir, amamantar, cuidar…” “Ambos mujer y hombre se sostienen en el deseo y en el amor” “El amor al hijo es lo más emblemático  de la mujer”. Dice Lucía Martinto: “creo que la liberación femenina del siglo XX no aportó mayor felicidad… porque no logró  “plenitud, armonía interior, alegría de vivir. La felicidad son momentos, a veces efímeros”. (Pág. 569). La mujer está altamente determinada por la estructura parental de amor que vivió, sobre todo por parte del padre.


¿Qué quiere, qué busca  el hombre?


La autora define la masculinidad con una palabra: potencia para engrandecer su yo, potencia sexual, cultural, política. Competir, superar, vencer son verbos fácilmente identificables en el hombre, no así en la mujer. El hombre tiene un desafío en sus erecciones e, internamente, envidia a la mujer que no está sometida a estas luchas y puede tener hijos. A veces el maltrato hacia ella es reactivo y es su consecuencia.


Finaliza elogiando el amor que nos ayuda a sostenernos, a tener un sentido en la vida, a vigorizarnos, a transitar por la existencia.


ANDRÉS RASCOVSKY


Comienza rememorando a Octavio Paz cuando dice que el amor y la pasión son nuestra porción de Paraíso. También  se refiere a Freud cuando afirmaba que el psicoanálisis cura a través del amor  y supuesto   que el yo es el que ama, para amar hace falta una integración yoica, porque es un amor al objeto lo que implica la aceptación de otro como único y excepcional. 


El amor es singular, y requiere de lo más excepcional y único que tiene un  otro. Es una relación con el objeto que nos proporciona satisfacción. Por ello y en relación con los movimiento kleinianos dirá que “el amor implica reconocimiento y agradecimiento al otro”  (pág. 571). Pero también se ama cuando se pueden reconocer la angustia, las carencias del otro, su castración en definitiva. Sin embargo la pasión y el enamoramiento están más en el territorio del ello, de la plenitud narcisista, del  imaginario.


Pero, afirma, ¿el amor es una vivencia, una experiencia? ¿O es el amor un discurso como dice Barthes, el discurso del amor con significaciones distintas en los distintos tiempos y contextos? Lo que sí es seguro es que  el amor exige exclusividad. Hace referencia a lo que dice  Barthes  que “ caminó por la ciudad y vio mil personas; deseó cien cuerpos, pero amó sólo a uno.”. (pág. 572). Un amor que nos salva y ayuda a sobrevivir en el drama de nuestra existencia, que ayuda a atravesar el Edipo, la escena primaria, nuestros problemas con el narcisismo…es en definitiva quien nos puede dar la sensación de mismidad, de ser, el logro de nuestros ideales entre los cuales está el ideal sexual.


El amor es distinto al erotismo y a la sexualidad. La sexualidad alude a la necesidad  biológica, lo erótico hace referencia a representaciones, fantasías, seducción y juego y entronca con el objeto original.


Para Lacan el hombre es bígamo, no hay reencuentro con el otro, no hay relación sexual, sino un encuentro narcisístico en el campo de lo erótico.


Acerca de si somos polígamos: no es lo natural, ¿es quizás la fantasía machista heredada de la identificación con el padre de la horda primitiva por el deseo de poseer a todas las mujeres?


¿Qué desean los hombres? Según dice Freud en El malestar de la cultura: “poder, éxito y riqueza. Y desdeñan los verdaderos valores que la vida nos ofrece” (pág. 573). Tal como puede observase en países musulmanes donde hay una cultura patriarcal, el hombre es legalmente polígamo pero la mujer no. Y lo mismo ocurre en China donde hay un infanticidio generalizado que destruye a las niñas recién nacidas pero no a los niños. 


¿Cómo aman las mujeres? La mujer, según este autor, “a raíz de la herida narcisista que significa su lugar o posición en el universo masculino, necesita un plus de reconocimiento, que se manifiesta en el deseo de ser amada. Es un posicionamiento, insisto, femenino” (pág. 574)


Y esto también lo puede hacer el hombre y todos en las situaciones donde se den heridas en el narcisismo.


Pero “lo que denominamos la elección narcisística caracteriza al polo femenino” (pág. 574)


Para el caso de los homosexuales supondría la existencia de una parte de sí mismo que desea ir hacia lo que fue en su origen pero sin  pasar por la vivencia de la elección de un objeto que reproduzca unas experiencias de satisfacción que le recuerden a las     antiguas y que tengan relación con los genitales femeninos.


Cuando el ambiente temprano no favorece las identificaciones masculinas es cuando se hace una elección narcisística. Y esto implica la existencia de erotismo anal o prácticas masturbatorias.


Al hablar de la perversión sigue a Freud cuando expresó la fijación pregenital como estrategia defensiva y por tanto como génesis de la perversión. Andrés Rascovsky narra su experiencia en el Congreso Internacional cuando dijo que la perversión tiene que ver con la elección narcisística, el erotismo anal y la práctica sexual contra natura. Una parte de la audiencia se opuso a que la homosexualidad fuera una perversión porque la práctica sexual no puede ser una perversión,  lo es cuando hay violencia y destrucción del otro, es decir la elección narcisística, el erotismo anal y la práctica sexual “contra natura”.


Desde el punto de vista de una posición ética han de respetarse “normas básicas como son el tabú del incesto, el respeto a la diferencia sexual y el respeto a la integridad del otro para hablar de la perversión”.


Plantea el tema de la sexualidad y los diversos tipos de sexualidad: la prostitución, los juegos grupales, el intercambio de parejas, no son perversión. Pero la transexualidad y  el travestismo si lo son porque entran en contradicción con principios de la ética de la sexualidad: “no ligado a las costumbres de un pueblo, de una comunidad, su moral o sus tradiciones” (pág. 675). Pero es verdad que la forma matrimonial que proviene del sacramento cristiano ha quedado muy restringido y según estadísticas actuales el 90% de los hijos no siempre son deseados.


Tras aportar cada uno de los participantes sus ideas acerca del tema, Claudia Borensztejn, la coordinadora,  comentará que respecto a las ideas y preguntas que ella planteó para el trabajo de grupo cada uno ha tomado un aspecto distinto y complementario, lo que le llevará a decir que  “hay un espíritu psicoanalítico argentino trabajando” (pág. 571)


A continuación pide que se establezca un diálogo entre ellos, que sirva como una forma nueva de intercambio. Recuerda que la REVISTA DE PSICOANÁLISIS, a diferencia de la anterior etapa,  ha establecido un sistema abierto de comunicación. Tras esto, se establece un diálogo entre los participantes en la mesa redonda donde los planteamientos giran en torno a temas como:


-              las relaciones de amor y muerte o amor y separación  y su asociación con la terminación del análisis


-              La inclusión del amor en el tema de las adicciones, y de la comida, el amor a los animales como sustitución de objetos amorosos.


-              La duda acerca de si en la actualidad también es correcto hablar de la primacía del amor maternal  Por lo que se observa en el estudio de la historia de la psicología la mayoría de los filicidios han sido realizados por mujeres y no por hombres. Y se puede afirmar esto también observando la infelicidad de muchas mujeres cuando tienen hijos pero sólo por influencia cultural,  por la presión social de ser mal vistas si no quieren tener un hijo.  


-              El enigma de lo femenino, el enigma de enfrentarse a la diferencia hombre, mujer, persona como  generalizaciones excesivas. Cuando se plantea qué quiere una mujer este enigma se desplaza directamente a la mujer y a lo femenino a causa de la angustia de la castración. Freud mismo, en 1933, en su artículo sobre La feminidad no llegó a la conclusión de qué era femenino y qué masculino porque eran categorías inciertas. Sólo habló de las categorías de activo y pasivo.


-              El tema del poder, del dominio y de la sumisión que subyace al referirse a las polaridades binarias amar y ser amado, sujeto y objeto, activo y pasivo y ponerlas en relación con lo masculino y lo femenino


-              Afirmar que haya perversión en las prácticas sexuales, libidinales o eróticas, y se ligue a la posición femenina o de lo femenino y a la castración. Hay que separarla de la perversidad que tiene por finalidad la autodestrucción o la destrucción del otro. La paidofilia como paradigma de la perversidad por ser un abuso del otro. Y consecuencia de ello estaría la necesidad de proteger, pero con distintas denotaciones: a la mujer habría que cuidarla y protegerla; al hombre para quien supondría poder, riqueza, éxito


-              El polimorfismo sexual adulto como un desarrollo del polimorfismo infantil


-              Los principios básicos de la ética de la sexualidad: La prohibición del incesto, la diferenciación sexual, el cuidado de la integridad para definir  lo que es perverso y lo que no lo es.


-              La importancia de la aparición  de píldora y viagra, su significado y las consecuencias subsiguientes para mujeres y hombres, jóvenes y mayores


-              La visión de Freud de que abría caminos inexplorados que habían de ser recorridos e investigados posteriormente y cómo en la actualidad están siendo cuestionadas ideas que se consideraron universales.


-              La necesidad de repensar cuáles son los estereotipos creados sobre lo masculino y lo femenino.


Una vez terminado el tiempo de discusión se determina que se abriría un foro en internet, donde otros puedan participar y discutir con los autores.


Comentario


El aporte principal de este artículo es que su lectura será de gran interés para muchos psicoanalistas.  Creo que se trata de un muy buen artículo sobre las variaciones actuales y las puestas a punto en el tema del amor y la sexualidad. Y se observa a lo largo de su lectura que hay un deseo de replantearse nuevas cuestiones. Hay mucha reflexión y muy técnica de los participantes.


Son de gran ayuda los magníficos interrogantes del guión presentado por Claudia Borensztejn. Me han parecido realmente fantásticos, porque han facilitado sobremanera hacer un recorrido por estos temas y cuestionar si el psicoanálisis avanza de acuerdo a la evolución de la sociedad moderna y si cumple lo que decía Freud que algunas cuestiones se irían ampliando con el correr de los tiempos.


Son reflexiones cuya lectura interesa a los psicoanalistas porque introducen planteamientos basados en múltiples variables provenientes de los resultados de la cultura contemporánea, de los planteamientos que tienen su origen en la actualidad y que parten de los comportamientos básicos desarrollados en los sistemas occidentales, que es donde se plantea principalmente el psicoanálisis en la época de Freud. Ahora van siendo mejorados gracias a los medios tecnológicos, a la evolución de las comunicaciones, a las investigaciones actuales y a las reflexiones de estos grupos de trabajo que posibilitan el intercambio de experiencias y crean la necesidad de ir realizando algunas modificaciones.


Como limitaciones cabría señalar que he echado en falta haber tratado algunos temas que podrían ser asimismo de gran interés, por ejemplo:


1.-Intercambiar sobre la influencia de la subjetividad en el amor como una forma de interacción,  probablemente la más íntima forma de interrelación.  Interesa para la clínica saber y pensar sobre la forma de relación de cada uno, cómo se está con el otro de una forma natural, qué afectos surgen en el intercambio de subjetividades, tales como la vergüenza, la culpa, el resentimiento, la confianza, la seguridad en si mismo, la capacidad o incapacidad para sostener los deseos del otro…. Esto no significa minusvalorar lo íntimo-individual: cómo cada uno se siente con su cuerpo y consigo mismo,  qué valor le da cada uno a los placeres,  cuáles son las aspiraciones personales, etc.


 2.- Señalar cuál es actualmente la posición del terapeuta, cuáles son las ideas que sostienen los autores en la actualidad acerca de quién es y cuál es el papel asignado al analista en la sesiones  psicoanalíticas. ¿El terapeuta es una figura neutra, distante,  una pantalla en blanco en la que el paciente refleja sus conflictos infantiles?, ¿es un simple observador externo que interpreta hechos del pasado del paciente?, ¿o es más bien el analista una figura en la que ambos, paciente y terapeuta interactúan como dos subjetividades identificando sentimientos y afectos, creando conexiones emocionales que dan lugar a una mutua transformación?


 3.- Hablar sobre la intimidad, sobre la capacidad de seducción para atraer el deseo del otro, las miradas que aparecen, las expectativas que se crean en el deseo de contacto, la vulnerabilidad por el temor de que el otro no desee con la misma intensidad que deseamos nosotros, del miedo y la angustia ante la posibilidad del rechazo, el abandono, el sentimiento de vergüenza   del vértigo de la excitación, de la agresividad y la ternura.


4.- Estudiar en el tema de las perversiones la evolución que ha habido de este concepto y  el lugar que hay hoy en la clínica para los tratamientos que se consideren necesarios.   


 5.- Quizá se echa en falta alguna viñeta clínica que facilitara la lectura de algunos de los conceptos teóricos expuestos