La familia en el divorcio (Cap. 18)

Publicado en la revista nº049

Autor: Piskorz, Silvia

 

LA FAMILIA EN EL DIVORCIO (Silvia Piskorz)


Tanto el cumplimiento de objetivos como el fracaso en logros anhelados pueden intervenir en la inestabilidad de una relación conyugal. La pareja estable, conyugal aun diversas cuestiones no homogéneas que procura satisfacer. Hugo Bleichmar en su enfoque modular –transformacional de la mente enumera: a) necesidades y deseos de auto y heteroconservación, o sea preservación de sí y cuidado del otro; b) necesidades y deseos de apego; c) necesidades y deseos sexuales; d) necesidades y deseos de regulación psicobiológicas; e) deseos narcisistas, esto es de reconocimiento, estima y afirmación persona La formación de la familia procura satisfacer todos estos aspectos según la conformación de cada integrante y la interpenetración entre ellos. El incremento en los últimos años de rupturas matrimoniales muestra claramente la influencia sociocultural que las admite sin la condena social vigente hasta dos o tres décadas atrás. La crisis del divorcio suele acompañarse de claudicaciones en el desempeño de las funciones parentales. La capacidad de amparo y de percepción del hijo como alguien distinto de uno mismo /que se requiere para cuidarlo empáticamente, suele disminuir ante situaciones que operan un efecto traumático en los padres.


Para los hijos hay algunos comportamientos parentales que resultan preservantes, protectores aun en medio de estos momentos difíciles. Los enumeraré en el siguiente apartado.


A los hijos les hace bien que se los provea de información veraz, clara, especialmente /la que ellos mismos piden cuando perciben que sus padres sobrellevan sin demasiada dificultad afrontar que ellos pregunten.


Que no se les mienta ni culpe de lo que pasa; que no se desmerezca al otro progenitor en relación a su amor por el hijo. Que no haya ocultamientos de lo que inevitablemente se sabrá con el recelo de cómo no fue informado en el momento que estaba ocurriendo. Un Disposición a acompañarlos y consolarlos, a asistirlos. Que no haya guerra de guerrillas entre los padres. Dedicarles tiempo. Una recomendación nada menor: que los padres procuren tener buenas vidas para sí beneficia a sus hijos siempre que también se los incluya.


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