Parentalidad en la adopción: rol del padre (Cap. 19)

Publicado en la revista nº049

Autor: Posternak, Silvia

 

PARENTALIDAD EN LA ADOPCIÓN: ROL DEL PADRE (Silvia Posternak)


El abordaje de la problemática de la adopción debe comenzar despejando el prejuicio de una parentalidad jerarquizada fundada en la comunidad biológica de la criatura a desarrollar, comunidad entre la biología y la parentalidad (cuerpo no es sujeto). Privilegio de lo biológico, sinónimo de creencia, que hace de la continuidad corporal certeza de devenir sujeto.


Tanto en la continuidad biológica como en el trámite de adopción está presente la necesidad de reparación de la separación originaria.


En ambas situaciones es necesario que:


1.            Esté presente el deseo de hijo.


2.            Forjar un nido de afectos y vínculos que sostengan su existencia biológica-vital y apuntalar lo necesario para convertirlo en sujeto: proveerlo de los símbolos que reemplacen la naturaleza perdida en transición a lo que va a ser el mundo de la cultura en la que desarrollará su existencia.


3.            Transmisión de la ley, que implica, relación de parentesco, límites, prohibiciones y regulación de la satisfacción.


Padres biológicos como adoptantes deberán cumplir esa función de transmisión de las que serán agentes y garantes, además de asegurar una base adecuada para el desarrollo psicofísico emocional del futuro hijo.


Aunque no siempre el niño adoptado sea producto de un abandono, sin embargo, se asocia a abandono trayendo como consecuencia la convicción para el adoptado de no ser el fruto de un encuentro amoroso posible de sus padres carnales.


El deseo de nacer de ese ser humano, deseo que nos es desconocido, implica que el recién nacido “ha sobrevivido a la separación de sus envolturas simbióticas y a la primera transformación cardiorrespiratoria después de la separación de la placenta por la sección del cordón umbilical” (F. Doltó).


El proceso de adopción afecta a tres conjuntos humanos: la madre que lo concibió, el niño y los presuntos padres adoptivos. En los tres hay intervenciones terapéuticas para realizar. En primer lugar ayudar a la madre que cede al niño, segundo, evaluar las posibilidades potenciales del niño y finalmente trabajar para prever los comportamientos de la pareja adoptiva respecto al niño en adopción.


Los temores referidos a la herencia, la separación de su madre, el encuentro con los padres adoptantes, el respeto de éstos por la historia y nombre del hijo, son sólo algunas cuestiones ligadas a la parentalidad.


Es esencial que los padres puedan aceptar un hijo adoptivo, esté o no a la altura de la ilusión, esperanza y deseo respecto del mismo.


Es importante poner en palabras la historia verídica, para que la vida simbólica del niño tenga una base de seguridad. El niño siempre tiene la intuición de su historia: la verdad que lo construye.


El padre en la adopción


Los padres adoptivos con la adopción culminan con la desdicha, que es la esterilidad. De todos modos la decisión de adoptar implica la capacidad de ahijar, que está más unida al deseo de ser padre que a la contingencia de haberlo podido gestar.


En el primer año de vida y desde el encuentro inicial con el hijo, madre-bebé consolidan el vínculo necesario e imprescindible, quedando minimizada la función del padre.


Es en el segundo año de vida que el padre aporta el principio de realidad, el niño descubre al padre como su rival.


Para Laplanche “el padre tiene funciones dentro de la familia como agente regulador e interdictor haciendo que la relación madre-bebé no sea destructiva”. Es el padre quien aparece en la relación simbiótica madre-bebé, haciendo que los afectos primeros de la madre para con su hijo se refuercen por el amor que la une a su par parental.


El padre transmite el linaje y es por su nombre que tendrá su identidad, que se continuará con una cultura de la que es su transmisor: su saber, su palabra y el acceso al mundo social.


Estos aspectos cedidos por el padre servirán para instalar en el niño la función del Ideal del Yo.


Se completa el capítulo con dos relatos de la clínica.


Bibliografía


Aulagnier, P. (1975). La violencia de la interpretación, Bs.As.


Bleichmar, S. (1993). Destino de pulsión, destinos del sujeto (Cap. III, "Lo arcaico, lo originario en situaciones de adopción"). Buenos Aires: Amorrourtu.


De Ajuriaguerra, J. (1972). Manual de psiquiatría infantil. Barcelona: Toray Masson.


Doltó, F. (1981). El juego del deseo. México: Siglo XXI.


Doltó, F. (1978). El niño y la familia, Reflexiones sobre la adopción. Buenos Aires: Paidós.


Giberti, E. y Grassi, A. (comp.). (1996). El poder y el no poder y la adopción. Perspectivas éticas. Colaboración de Minyerski, Nelly. Buenos Aires: Lugar Editorial


Lebovici, S., Diatkine, R. y Soulé, M. (1989). Tratado de psiquiatría del niño y del adolescente. Madrid: Biblioteca Nueva, Parte VI.


Pérez, A.  (1988). Grupo familiar, matriz del psiquismo. Rev. Escuela Argentina De Psicoterapia para Graduados, 15.


Rotenberg, E. (2004). El nido anhelado. Buenos Aires: Lugar Editorial.