Correlatos neurológicos de la moralidad humana: una panorámica [de Oliveira-Souza, R., Zahn, R., y Moll, J.]. En: Moral Brain. A multidisciplinary perspective.

Publicado en la revista nº052

Autor: Fuster Tozer, Mónica

Libro Moral Brain. A multidisciplinary perspective. (2015) Edited by Jean Decety and Thalia Wheatley. The MIT Press. Cambridge, Massachusetts London England

Capítulo 11. Correlatos neurológicos de la moralidad humana: una panorámica. Autores: Ricardo de Oliveira-Souza, Roland Zahn y Jorge Moll. En: IV La neurociencia afectiva y social de la moralidad.


Moralidad como experiencia fenomenológica diferenciada


Para los autores la investigación neurocientífica de los últimos 30 años sobre la moralidad (conocer lo que está bien o mal[1] y actuar en consecuencia) muestra que los constructos fenomenológicos de esta experiencia pueden atribuirse experimentalmente a entidades mentales y comportamentales interrelacionadas, con correlatos neurales relativamente independientes. Frente a la hipótesis de la experiencia moral como producto de un sistema neurológico único no identificado (Maudsley, 1876), identifican la actividad sincronizada de diversos componentes neuropsicológicos subordinados unos a otros (Damasio, 1989, Moll et al, 2005) muchos de los cuales han sido disecados por la investigación moderna: estados mentales episódicos -a corto plazo y contextuales- como la sensibilidad moral, empatía, teoría de la mente, sentimientos morales, sentido de agencia y apego que interactúan profusa y dinámicamente con componentes modificadores de la experiencia y conducta moral no contextuales y estables a largo plazo: valores centrales, rasgos de personalidad, necesidades a largo plazo, normas socioculturales. En opinión de estos autores la investigación de la moralidad se completará cuando se explique en términos neurológicos  la experiencia del sentido moral tal y cómo aparece al self consciente.


Moralidad como producto del Cerebro Social


En cuanto al modo como se ha desarrollado nuestro sentido moral como especie humana los autores se inclinan por la hipótesis social frente a las hipótesis epifenoménica, ecológica y evolutiva. La hipótesis social ha recibido soporte de la investigación en los últimos 10 años y propone que el incremento de la complejidad de la vida social habría llevado a un incremento del volumen cerebral y a su concurrente reorganización interna en un conjunto de estructuras y rutas cerebrales comprometidas primariamente con la vida social y el comportamiento de las especies sociales (Holloway, 2008). Las rutas cerebrales se distribuyen en parte superponiéndose en parte separadas en circuitos corticosubcorticales que interactúan funcionalmente de distintos modos dependiendo del componente prevalente en marcha.



Los componentes neurales de la moralidad


Rutas de tomas de decisión moral


La investigación neurocientífica muestra que las decisiones morales pueden ser tomadas de dos modos: la forma habitual es un juicio automático y sin esfuerzo que se basa en intuición moral (Haidt & Joseph, 2007) , el segundo modo es menos habitual y consiste en un laborioso proceso que se basa en consideraciones conscientes lógico-verbales (Kahneman ,2011). Este segundo modo se suscita en dilemas morales que ponen en conflicto dos o más consecuencias equivalentes en utilidad. El conflicto moral por sí mismo no nos dice nada sobre las representaciones de valores psicológicas y neurológicas subyacentes asociadas con las alternativas, algo que ha sido subestimado en muchos estudios sobre juicio moral.


La estructura fundamental neurocognitiva de la moralidad


Los autores describen la base neurológica conocida de nuestra sensibilidad moral a partir de diversos estudios. Un estudio (Moll et al. 2002) con neuroimagen funcional (RMNf) pedía a voluntarios adultos  el prestar atención a una serie de escenarios visuales que describían situaciones con implicación moral. No eran informados previamente de su contenido. La condición pasiva, sin juicio requerido, comprometía diferencialmente el córtex frontopolar medial derecho, córtex prefrontal ventromedial, surco temporal superior, giro occipital lateral y giro mediotemporal posterior izquierdo. Después  fueron requeridos a enjuiciar como correcto o incorrecto el contenido moral de distintos escenarios sociales, en esta condición activa se comprometía una región parcialmente superpuesta: sobre todo córtex frontopolar bilateral y polo temporal derecho. Otro elemento crítico de la moralidad es la agencia o atribución de intencionalidad a nuestro propio comportamiento o al comportamiento de otros. El compromiso y activación de regiones cerebrales varía en un estudio descrito por los autores (Moll et al. 2007) que compara agencia emocionalmente neutra vs. agencia moral con evocación de diversas emociones. Si en la agencia neutra se activaban surco temporal superior medio, giro temporal medial, córtex lateral orbitofrontal, córtex orbitofrontal medial y subgeniculado, córtex cingulado dorsal anterior e ínsula anterior, en el empleo de agencia moral se estimulaban además regiones de cerebro frontal corticobasales. Además el lugar de activación variaba en función de la emoción moral que reclutaban los diferentes descriptores empleados en el estudio para evocar agencia. Estos hallazgos sugieren que los componentes fundamentales de la moralidad no son monolíticos ni estáticos sino modificados por representaciones cognitivas y emocionales, elementos de contexto y por la estructura de personalidad.


Motivaciones morales como dinamizadoras de la conducta moral


Los autores abordan cómo la investigación de las dos últimas décadas ha mostrado que la organización neurológica de los comportamientos prosociales es mucho más intrincada que la que sustenta comportamientos centrados en uno mismo. En gran parte esta complejidad resulta de la combinación de estados metales sutiles reclutados por la experiencia moral y que recién empiezan a ser caracterizados. Los circuitos neurológicos involucrados en moralidad comparten regiones extensas en el córtex prefrontal, lóbulos temporales anteriores, ínsula y segmentos temporoparietales del surco temporal superior. Estas regiones están profusamente interconectadas unas con otras y con áreas focales de los macrosistemas del cerebro frontobasal sustentadas en circuitos corticosubcorticales largos y cortos (Zahm, 2006).


El análisis de lesiones y estudios con RMNf proveen información complementaria sobre el compromiso de sectores diferenciados de esta amplia región fronto-temporo-insular.


Lesiones del córtex prefrontal provoca una sociopatía adquirida a causa de una combinación de impedimentos entre los que resalta un viraje hacia el polo egoísta en el continuum egoísta-prosocial (Moll et al. 2011), una dificultad en el establecimiento de vínculos interpersonales (rankin et al 2006), un descenso de la empatía (Shamay-Tsoory et al. 2005) y del sentido de culpa (Krajbich, I., Adolphs, R., Tranel, D., Denburg, N.L.,&Camerer, C.F.,  2009). Junto a esto y algo menos estudiado ocurre un cambio en la estructura de valores individuales: pacientes con una degeneración que afecte córtex prefrontal derecho (Miller et al 2001) o con epilepsia temporolímbica (Bear 1979) pueden sufrir profundos cambios en valores religiosos, políticos y morales (Saver & Rabin, 1997).


Estudios de imagen de RMNf revelan sistemas funcionales diferenciados en estas grandes regiones comprometidas mostradas en los estudios sobre lesiones. Por ejemplo comportamientos altruistas comprometen selectivamente córtex subgeniculado (Moll&Oliveira-Souza, 2009), mientras que los vínculos interpersonales involucran selectivamente una pequeña región prefornical que incluye la banda diagonal de Broca y el área preóptica/hipotálamo ventromedial (moll et al 2011).


Hay evidencia creciente de que determinadas subregiones frontotemporales y frontobasales dentro de la red de cognición social se activan más fuertemente para unos sentimientos morales u otros. Las comparaciones directas entre sentimientos morales prosociales (culpa, perplejidad, compasión) y otros (indignación, aversión) han demostrado mayor activación de córtex frontopolar para los prosociales y activación de la región órbitofrontal lateral e ínsula anterior para los otros (Moll et al., 2007).


Moralidad como dimensión central del Inner self


Los autores señalan la escasez de datos sobre el correlato neurológico individual de la moralidad como parte integral del self. Los psicólogos han demostrado extensamente que la predisposición individual para actuar de modo altruista está altamente modulada por la estructura de personalidad, sistemas personales de valores y creencias y la fuerza de necesidades inmediatas y de largo plazo (Moffitt et al., 2011). La tarea de los neurocientíficos es profundizar en estos procesos tratando de encontrar los correlatos individuales de moralidad en cerebros individuales.


El énfasis en la categoría individual (frente a colectiva o transcultural) tiene que ver con las implicaciones prácticas de los estudios sobre la organización neurológica de la moralidad. El diagnóstico por neuroimagen podría ser de gran ayuda en enfermedades neurológicas y neuropsiquiátricas, pues conociendo los componentes primariamente afectados en ellas el pronóstico y tratamiento podría plantearse según el patrón individual y el grado de disfunción.


Conclusiones


Los autores recogen las siguientes conclusiones:


El córtex prefrontal ventromedial es crítico para conductas altruistas y para la experiencia de sentimientos prosociales en contextos específicos.


El córtex frontopolar para la simulación mental de posibles resultados sociales de juicios morales en curso.


El lóbulo temporal anterior derecho para el almacenamiento y recuperación de conocimiento conceptual social y para la experiencia de sentimientos morales


Hipotálamo, septo y macrosistemas frontobasales adyacentes son críticos para la motivación moral y para la experiencia y expresión de comportamientos afiliativos


El córtex subgeniculado para el sentido de agencia y la pertenencia social.


Hay necesidad de estudios sobre los determinantes pre-comportamentales de la conducta en lo concerniente a valores centrales personales, necesidades a largo-plazo, y rasgos de personalidad así como al rol modulador de normas socioculturales en la experiencia moral y toma de decisiones.


Bibliografía


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[1] N.T. Right: recto, justo, equitativo, sincero, razonable, honesto, legítimo. Wrong: injusticia, agravio, mal, daño, error, extravío, falsedad. Gran diccionario Cuyás Inglés-español Español-inglés. Ed Hymsa. 1936