Actores devotos y fundamentos morales del conflicto intergrupal intratable, [Atran, S., Ginges, J.]. En: The Moral Brain. A multidisciplinary perspective

Publicado en la revista nº053

Autor: Menor Barbero, Mónica

Libro Moral Brain. A multidisciplinary perspective. (2015) Edited by Jean Decety and Thalia Wheatley. The MIT Press. Cambridge, Massachusetts London England

Capítulo 5. Actores devotos y los fundamentos del conflicto integrupal intratable Autores: Scott Atran y Jeremy Ginges. En: I. La evolución de la moralidad.

Valores sagrados, sujetos consagrados, sujetos deontológicos

La toma de decisiones individual y colectiva está motivada por el deseo de maximizar placer y minimizar dolor, preferiblemente en el aquí y ahora. Esta aproximación es elegante y atractiva para científicos y políticos porque conlleva un modo consistente de toma de decisiones y de resolución de conflictos en diferentes culturas y contextos. Para la creación de culturas complejas y estructuras políticas se requiere sublimar lo individual y los intereses genéticos en aras del grupo mayoritario, subyaciendo el imperativo evolutivo de “cooperar para competir”. Por tanto, muchas decisiones críticas, como comprometerse con una causa, una nación, o Dios, implican sacrificar las recompensas individuales por un bien mayor, que puede no ser obtenido inmediatamente, o no fácilmente, o incluso nunca llegar a obtenerse. Los humanos se vinculan a los grupos de un modo abstracto y hacen grandes sacrificios no sólo para el bien de sus familiares y allegados, sino persiguiendo una idea, que tiene que ver con la concepción de “quién soy”. Para Darwin la virtud moral no estaba asociada a intuiciones, creencias, o comportamientos acerca de lo justo y la reciprocidad, sino con lo que llamaríamos “altruismo parroquial” (ayudar a las personas próximas). 

Los autores hablan de valores sagrados (VSs) para referirse a cualquier preferencia en relación a objetos, creencias o conductas, que parten de nuestra concepción o “quién soy” o “quiénes somos”, y cuyo intercambio por bienes profanos o económicos no es admisible. En la resolución de conflictos, mostrar gestos simbólicos materialmente irrelevantes, que incluyan demostraciones sinceras de reconocimiento y respeto, puede abrir una nueva vía para compromisos materiales, pero no a la inversa. Los VSs también pueden surgir de asuntos poco significativos o sin un gran arraigo histórico si se vinculan a conflictos centrados en la identidad colectiva, es decir a “quiénes somos”.

Los sujetos consagrados o comprometidos (devoted actors) son aquellos que protegerán valores moralmente importantes (VSs) a pesar de implicar un gran sacrificio y acciones extremas, como matar o morir, particularmente si estos valores subyacen o tienen que ver con la identidad grupal.

Los patrones de imágenes cerebrales muestran que los VSs son procesados como normas, en lugar de ser evaluados en función de costes y consecuencias. La hipótesis que los autores están investigando, en la línea de Darwin, es que tener VSs aporta una ventaja decisiva, y que una vez que los valores están sacralizados y se han asociado a conflictos intergrupales, las personas se adhieren a ellos sin tener en cuenta la presión social, las nociones espacio-temporales o los beneficios de otros valores importantes que implicarían cursos de acción y soluciones alternativas.

Los sujetos consagrados vistos como sujetos fusionados

Muchos estudios muestran que las personas normalmente ejercen la violencia en grupos pequeños, compuestos por familiares y amigos, que están orientados a la acción, donde el grado de compromiso con una causa puede ser muy variable entre los miembros del grupo. Además la estructura relacional y de realización de tareas en el grupo favorece que ningún miembro individualmente pueda entender o controlarlo por completo. Los casos de autoinmolaciones terroristas y otras formas de extrema violencia sugieren que “las personas casi nunca mueren o matan solamente por una causa, sino por otros: por su grupo, cuya causa transforma una familia imaginaria de desconocidos genéticamente en una hermandad, en compatriotas” (Atran, 2010).

Por tanto, los VSs son asumidos por grupos sociales cuyo grado de vinculación los convierte en grupos fusionados que se perciben amenazados existencialmente. De este modo, personas corrientes, motivadas por estos VSs, se convertirá en sujetos comprometidos que defenderán y promoverán estos valores, creando conflictos irresolubles.

Una nueva teoría sostiene que cuando la identidad colectiva se fusiona con el autoconcepto individual (aquí no hay una pérdida de individualidad, estando el sujeto y el grupo al mismo nivel) conlleva un aumento del deseo de involucrarse en acciones extremas de grupo cuando este es amenazado. Swann y colaboradores han llamado a este fenómeno “fusión de identidad” (identity fusion). Se ha observado que las personas se fusionan con grupos y también con causas particulares.

En colaboración con Ángel Gómez y Juan Jiménez, el autor ha encontrado medidas convergentes entre los VSs y la fusión con valores (se evitan recompensas económicas, se contemplan beneficios para la sociedad, se inhiben de la presión social). Señalan que hay que diferenciar la teoría fusional de las teorías de identidad social que privilegian la cohesión del grupo a través de redes de trabajo y sociales, en lugar de hacerlo a través del asociacionismo, o el empoderamiento de los individuos y grupos con sentimientos de invencibilidad y con la promesa de un destino excepcional. Se ha visto que cuando “individuos fusionados” perciben que comparten atributos y valores con algunos miembros del grupo, tienden a proteger estos lazos familiares en pequeños grupos, y como consecuencia son más tendentes a luchar y morir por el grupo grande. Cuanto mayor es la fusión individual con los valores, mayor tendencia al autosacrificio y a actuar de modo extremo. La fusión con valores es la variable que media entre la fusión con grupos de parientes imaginados y el sacrificio. Así mismo los VSs median entre la fusión con valores y el sacrificio. Esto marca el camino seguido por los actores comprometidos.

Aspectos neurales de los sujetos consagrados

Los autores, junto a Greg Berns, han investigado el funcionamiento neuronal de los VSs por medio de imágenes de resonancia magnética funcional. El experimento tuvo dos fases, la primera se denominó “fase pasiva” y se mostraba a los participantes 124 aseveraciones que contenían temas religiosos, morales y mundanos. Más adelante se les pedía que eligieran entre pares de aseveraciones (p.e.: “crees en Dios - no crees en Dios”) y por último se les daba la posibilidad de vender su elección (p.e.: a los participantes que no creían en Dios se les ofrecía vender y renegar de su elección por un dólar).

Se tomo como indicador de VSs que el participante optara por no vender, rechazando la posibilidad de ponerle precio a su elección. En este contexto los VSs se podían interpretar de dos modos: se rechaza vender los SVs porque no se ofrecía suficiente cantidad de dinero; o se rechaza vender el valor por considerarlo más útil, de modo que el procesamiento pasivo de ese valor debería asociarse con mayor activación de regiones cerebrales que tengan que ver con procesar utilidad, como el cortex prefrontal ventromedial, el nucleo acumbens estriado y el cortex parietal. Sin embargo se observo que los VSs estaban asociados a un incremento de actividad en la intersección temporoparietal del hemisferio derecho y el cortex prefrontal ventrolateral, regiones asociadas a la recuperación semántica de normas. Esto sugiere que los VSs, influyen en el comportamiento mediante la recuperación y el procesamiento de normas deontológicas, que se rigen por la idea de bueno - malo y no mediante evaluaciones utilitarias de costes y beneficios. También se observó que las aseveraciones que despertaban mayor repugnancia producían una mayor activación de la amígdala, siendo este dato consistente con la percepción de ultraje moral cuando son violados los SVs.  

En una segunda fase del estudio, Berns y sus colaboradores introdujeron una variable de manipulación social por la que el sujeto podía ver el número de participantes que estaba de acuerdo con él en el momento en el que debía elegir la aseveración con la que se identificaba. Se observó que la susceptibilidad a la influencia social correlacionaba negativamente con la activación del cortex prefrontal ventrolateral y de la amígdala (la misma área cerebral activada por los SVs).

Con el respaldo de un reciente estudio utilizando neuroimágenes aplicado en diferentes culturas, los autores consideran que los actores consagrados tratan las preferencias como si fueran sagradas y su identidad cambia para fusionarse con los valores y grupos relevantes. Narrativas que invocan VSs se procesan de modo diferente a aquellas que no tienen que ver con lo sagrado. Las narrativas sagradas están asociadas con un aumento de la activación del cortex medial posterior, del cortex medial prefrontal, y del surco temporoparietal, pudiendo estas regiones cerebrales estar relacionadas en la integración de emociones, cognición y memoria que tienen como resultado modelos del self en relación con la comunidad y el mundo en general. El cortex medial posterior también participa cuando se experimentan emociones sociales complejas, como admiración y compasión, que requieren una complicada conceptualización de las consecuencias sociales y morales de las acciones (Immordino-Yang, McColl, Damasio). Además, esta región es especial por su amplia red de conexiones con el resto del cerebro, coordinando la integración de información de regiones alejadas del cerebro que involucran emociones, memoria y percepción, para construir estructuras complejas de significados abstractos, como las que tienen que ver con la identidad y con los valores que se derivan de las culturas.

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