El psicoanálisis en los últimos veinte años I. La teoría

Publicado en la revista nº058

Autor: Díaz-Benjumea, Lola J.

 
Para citar este artículo: Díaz Benjumea, L. J. (junio, 2018)   EditorialAperturas Psicoanalíticas, 58. Recuperado de: http://www.aperturas.org/articulos.php?id=0001024&a=Editorial  

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Hace ahora diecinueve años, en abril de 1999, aparecía el primer número de la revista Aperturas Psicoanalíticas fundada por Hugo Bleichmar. Era aquella una época muy fértil en contribuciones, con grandes ideas que rompían esquemas y daban claves novedosas para la comprensión del psiquismo y la psicoterapia. Desde entonces, una diversidad de revistas online han visto la luz dentro de nuestro campo, con lo cual hoy día contamos con un panorama rico en publicaciones profesionales de libre acceso sobre psicoterapia psicoanalítica; pero en aquel momento, Aperturas abrió un mundo nuevo a los lectores de habla hispana, proveyéndonos de trabajos no solo en nuestro idioma, sino también de traducciones de publicaciones recientes de lengua inglesa. Manteniendo la periodicidad de tres números al año, la revista se convirtió en un referente de información actualizada sobre los avances en teoría y técnica de la psicoterapia psicoanalítica, con una línea abierta a diversas escuelas y abierta también al conocimiento incorporado desde otros campos del saber con los que estamos en diálogo continuo.

Hace ahora veintiún años, en 1997, salió la primera edición del libro de Hugo Bleichmar Avances en psicoterapia psicoanalítica. Tampoco este libro ha dejado de reeditarse desde entonces, convirtiéndose en un manual de referencia para estudiantes y profesionales, por la crítica constructiva y creativa que hace del psicoanálisis clásico, las múltiples ideas que aporta para acomodar nuestra disciplina a los nuevos paradigmas que tomaban el relevo de los anteriores dentro de las ciencias humanas, y la contribución del enfoque modular-transformacional a la comprensión del psiquismo y a la práctica clínica.

Con el número 58 de Aperturas y también con el siguiente número 59 que aparecerá en octubre, queremos celebrar este doble aniversario, y el mejor modo de hacerlo que se nos ha ocurrido es invitando a autores relevantes a que nos ofrezcan una descripción y/o evaluación de los cambios y contribuciones que han definido la teoría y la técnica de la psicoterapia psicoanalítica en las dos últimas décadas. En este número nos centramos en las aportaciones teóricas, en el siguiente lo haremos en las técnicas.

En el apartado de artículos originales, Emilce Dio Bleichmar toma a la significativa representante del psicoanálisis relacional feminista Jessica Benjamin, centrándose en su contribución de 2004 “Beyond doer and done to: An intersubjective view of thirdness [Más allá del que hace y al que le hacen: una vision intersubjetiva de la terceridad)]”. Dio Bleichmar realiza un trabajo sofisticado sobre una obra también en sí misma sofisticada, con fuertes raíces filosóficas, de no fácil aprehensión pero que, sin embargo, una vez incorporadas las ideas, nos dota de una rica herramienta intrapsíquica e interpersonal para la tarea terapéutica. Dio Bleichmar nos habla de la propuesta que ofrece Benjamin de la “terceridad”, concepto que en ella toma un significado diferente del que tiene en otros autores, explica la implicación moral que supone este concepto en la acepción de Benjamin. Dio Bleichmar describe el reconocimiento como actitud imprescindible para superar el sufrimiento que producen las luchas de poder en las relaciones amorosas, luchas que toman la forma de estancamiento de roles complementarios: el que hace y aquel a quien se le hace. Muestra también lo que las ideas de Benjamin han supuesto para el lugar que siempre ha representado la madre en la teoría psicoanalítica, como objeto abastecedor del bebé, perdiéndose su papel de sujeto. En un momento muy oportuno por las corrientes que en la actualidad imperan en el estilo de crianza, Dio Bleichmar realiza un análisis sintético y a la vez esclarecedor de las ideas de Benjamin sobre la importancia de que el vínculo materno no se conciba exclusivamente como relación de objeto, sino también como relación intersubjetiva. Explica la visión particular de Benjamin del concepto de reparación, como forma de recuperar la ruptura de la intersubjetividad. Para Dio Bleichmar, los conceptos de terceridad, intersubjetividad y reconocimiento constituyen la tríada clave para posicionarnos moralmente, también en la relación terapéutica, como único modo de superar los inevitables abusos y heridas que se dan allá donde hay más de una persona, en la lucha continua-“mantener la tensión”-necesaria para no estacionarnos en la posición de sujeto y en ver al otro como objeto. Ilustrándolo con una viñeta clínica, la autora nos permite contemplar esta compleja teorización directamente en acción.

Leticia Glocer se pregunta por el significado que puede tener “lo femenino” en tanto diferencia sexual en el psicoanálisis actual, dado que nuestro tiempo se caracteriza por el cuestionamiento social de lo femenino y de la polaridad masculino-femenino, por las nuevas estructuras familiares, por los cambios de sexo con cirugía y hormonación. Todo esto ha irrumpido dinamitando los referentes conceptuales que antes nos servían para pensar la diferencia sexual, referentes tales como la idea de función materna y paterna, o el complejo de Edipo normativo. Frente a la mayor simplicidad y causalidad lineal de las teorías clásicas psicoanalíticas sobre la diferencia sexual, la autora plantea que necesitamos un arsenal teórico mucho más complejo para representarnos hechos reales como son las identificaciones, deseos y rivalidades con las figuras primarias. Glocer nos aporta una viñeta ilustradora de la perplejidad que nos crea el hecho clínico en nuestros días, y propone pasar a explicaciones desde la complejidad, las variables múltiples, las lógicas no binarias, y asumir la importancia del peso de las normas sociales en la definición del sujeto sexuado.

Juan Pablo Jiménez, basándose en su experiencia de cuarenta años de carrera en los que ha combinado su trabajo como clínico psicoanalista y como psiquiatra académico, nos muestra su perspectiva de las luchas y contradicciones teóricas que han impregnado la relación del psicoanálisis frente a la psicología y psiquiatría oficiales. El autor señala dos puntos clave, retos cuya superación o no condicionarán el futuro del psicoanálisis. Por un lado el reconocimiento de que la nuestra es una disciplina plural en la que tienen cabida una diversidad de escuelas, con diferentes técnicas y diferentes encuadres terapéuticos; por otro lado, la asunción de que el psicoanálisis no es solo una disciplina hermenéutica sino también científica, que ha de basarse tanto en investigaciones proceso-resultado como en el estudio de la relación mente-cerebro, ya que para el autor, mente y cerebro son dos caras de la misma moneda. Jiménez enriquece su exposición con un interesantísimo caso clínico que se puede considerar en el límite entre lo biológico y lo psicológico-relacional. Con este ejemplifica el enorme interés que supondría la existencia de un verdadero diálogo entre las ciencias que estudian los procesos psicológicos y las que estudian los neurofisiológios, para llegar a un entendimiento profundo de la relación entre ambos hechos.

Felipe Lecannelier, partiendo de una definición de la teoría del apego como un programa de investigación en el sentido de Lakatos-una estructura teórica con un núcleo duro conceptual y un cinturón protector constituido por hipótesis teóricas auxiliares que se derivan de aquél-, nos aporta una revisión de las nuevas propuestas teóricas de ese cinturón protector. Propone que la teoría del apego no es una teoría general de los vínculos afectivos, sino de cómo va desarrollando el ser humano estrategias diversas para regular las experiencias vitales estresantes, para lo cual necesita en todas ellas de un vínculo afectivo con un otro cuidador. A partir de ahí, Lecannelier nos describe las últimas investigaciones en campos como la neurociencia, la genética del apego y el cuidado, la neuroinmunología del apego temprano, los patrones de apego, el sistema de cuidados y los estudios multiculturales. Su trabajo nos pone al día sobre el estado de la teoría del apego como programa de investigación.

Por último, Bruno Winograd hace un recorrido cronológico de la obra de Hugo Bleichmar, eligiendo en cada una de sus etapas las que considera como aportaciones más importantes para la teoría y el desarrollo del tratamiento psicoanalítico. De esta manera, desarrolla su particular visión de la obra de Hugo Bleichmar y el enfoque modular-transformacional. Entre sus logros, Winograd destaca su propuesta de los diferentes tipos de inconsciente con los que trabajar en la clínica, y su énfasis en la especificidad de abordaje terapéutico dependiendo de dimensiones múltiples. Desde la perspectiva de Winograd, el autor de Avances aplica la lente psicoanalítica a problemáticas importantes que no responden solo a un cuadro nosográfico determinado sino más bien a una realidad producto de la época, como en el caso de su análisis de la sumisión como esclavitud afectiva. En palabras del autor, lo que caracteriza la obra de Bleichmar es la necesidad de apertura como estrategia instrumental disciplinaria.

En el apartado de artículos ya publicados, contamos con una contribución muy reciente de Mauricio Cortina, quien parte de la expresión “ciencia psicodinámica” como una ciencia multidisciplinaria que abarca toda una serie de campos, como son la comprensión de lo inconsciente procedimental (no solo dinámico) y la nueva ciencia de la conciencia que estudia la capacidad reflexiva y el funcionamiento de la memoria. Cortina hace un recorrido por lo que considera que han sido las fuentes de nuevo conocimiento psicoanalítico más importantes en los últimos 60 años. En este recorrido se detiene en el papel del giro relacional e intersubjetivo, relatando los orígenes y trayectoria de esta corriente en torno a la figura central de Stephen Mitchell. Nos habla después de lo que han supuesto para el psicoanálisis las aportaciones de la teoría del apego como motivación específica, los nuevos modos de concebir el trauma y los procesos disociativos, el desarrollo de instrumentos de medida de la función reflexiva, la investigación del infante y de la comunicación presimbólica y los numerosos trabajos sobre la vergüenza. Cortina señala la aparición de una nueva sensibilidad clínica, lo que él llama un abordaje humanista de la clínica, y nos ofrece una gran cantidad de bibliografía de autores que han sido significativos en su formación como clínico psicodinámico en esta nueva era. Sus conclusiones coinciden con las de Juan Pablo Jiménez en tanto que aboga por que en un futuro el psicoanálisis deberá evolucionar hacia la apertura y la integración.

Hemos incluido un artículo del año 2005 del Grupo de Boston, por la trascendencia que este enfoque ha tenido desde su primer trabajo publicado en 1998, “Algo más que la interpretación…”. En ese primer trabajo los autores sostuvieron que el cambio terapéutico ocurre más allá de las intervenciones interpretativas que pasan por la conciencia, ese algo más es el “conocimiento relacional implícito”, o sea la experiencia no simbolizada de la relación, los momentos intersubjetivos entre paciente y terapeuta que reorganizan la experiencia del paciente de estar con los otros a nivel procedimental. En esta contribución de 2005 los autores continúan con su investigación de los cambios a nivel de microprocesos no simbólicos, e incluyen la transcripción literal de una sesión terapéutica, mostrando lo que ocurre en los intercambios implícitos. En su visión, cada movimiento como gestos, intervenciones verbales o no verbales, o cambios de postura… es un intento de influir en la relación terapéutica. Plantean conceptos como “desorden”-la falta de programación, la imprevisibilidad-característico de toda comunicación humana; “cocreación”, al dar lugar a nuevos significados, motivos e intenciones; y “cocreatividad”, cuando se producen saltos en la interacción que llevan a un nuevo modo de relacionarse.

Finalmente, el apartado de reseñas está dedicado a contribuciones sobre la sexualidad, para lo cual hemos contado con tres autores relevantes. La reseña de Mónica de Celis aborda dos artículos de Jody Messler Davies, ambos con detallados ejemplos clínicos. En el primero, la autora contempla el complejo de Edipo con una luz bipersonal y un juego más complejo de motivaciones, planteando que su resolución evolutiva implica un tipo de duelo distinto al que la visión clásica sostenía, dando importancia no solo a la dimensión de la ilusión, sino también a la de la realización del Edipo, y en consecuencia lo que quedará de aquello, y que definirá la capacidad de vinculación amorosa en la vida adulta, supone no solo haber superado la pérdida sino también haber vivenciado el éxito. La autora extrae de ahí consecuencias para el manejo de las transferencias erótico-amorosas. En el segundo artículo, Davies propone una hipótesis de desarrollo evolutivo que supera la dicotomía normativa de Edipo negativo o positivo.

Carolina Rojas-Rocha reseña un artículo de Peter Fonagy en el cual el autor ofrece una original teoría psicodinámica sobre las particularidades de la vivencia de la relación sexual, analizando el desarrollo sexual a la luz de las necesidades de especularización siempre presentes en los infantes, y vinculando características de la vivencia del sexo compartido a la universal falta de especularización de la sexualidad en los años del desarrollo.

Por último, Beatriz Sevilla Valderas escribe sobre un trabajo de la autora recientemente desaparecida Muriel Dimen, elaborado en forma de denuncia de cómo el significado de la “perversión” sexual ha estado siempre condicionado por prejuicios que encubren dinámicas de proyección en el otro de lo repudiado que corresponde a la propia sexualidad, siempre indómita y fuera del cauce de lo convencionalmente aceptado.