Desarrollos actuales de la psicología del self

Publicado en la revista nº002

Autor: Schneider, Jorge


 



Resumen: Heinz Kohut hizo importantes contribuciones a la comprensión de la psicología del narcisismo. Una serie de trabajos sobre este tema culminaron con la publicación de su primer libro, para mí, su contribución principal: "Análisis del self" (1971). En este libro definió las transferencias narcisistas o del objeto del self. Esta contribución aclaró problemas psicoanalíticos clínicos que Winnicott ya había insinuado años atrás. Después de este libro, Kohut se fue apartando rápidamente de la teoría clásica pulsional y del conflicto, culminando con la elaboración de un nuevo modelo psicoanalítico: "La psicología del self". Un líder autoritario que permitía poca disidencia, Kohut mantuvo un control firme sobre las aportaciones de sus discípulos. Después de su muerte, en 1982, hubo una explosión de nuevas ideas y corrientes que fueron claramente resumidas por Shane y Shane en su trabajo de 1993. Tomando como base ese trabajo, aquí resumo algunas de estas corrientes y contribuciones recientes.



        Este trabajo sigue las líneas generales del resumen sobre el tema de Morton y Estelle Shane, publicado en el Journal of the American Psychoanalytic Association en 1993. Desde entonces, el desarrollo de la Psicología del Self evolucionó de una manera compleja y en diversas direcciones. Algunas de las contribuciones interesantes más recientes pertenecen a los mismos Shane y al trabajo sobre perversiones de Arnold Goldberg.


        En su resumen de 1993, los Shane clasificaron la contribución de Heinz Kohut en seis grupos diferentes. Un estudio minucioso de estos grupos ofrece un buen panorama de las divergencias entre los analistas más destacados asociados con este modelo. Los seis grupos son:



1. Empatía

2. La experiencia del self

3. Las transferencias del objeto del self

4. Teorías del desarrollo infantil

5. Vínculo de apego y motivación

6. Agresión reactiva



1. Empatía


        Kohut estableció su posición con respecto al método de observación en psicoanálisis en su trabajo “Introspection, empathy and psychoanalysis” (1959). En este trabajo afirmó que la única información válida que el psicoanalista puede obtener es a través de su empatía.


        Stolorow, Brandchaft y Atwood llevaron esta posición al extremo con su modelo de la intersubjetividad, en el que su definición del psicoanálisis es la siguiente: “Psicoanálisis es la ciencia de la intersubjetividad, está centrada en la interacción de dos mundos intersubjetivos diferentes: el del paciente y el del analista”. Esta posición descarta como irrelevante toda información ajena al “frame” psicoanalítico como, por ejemplo, interpretaciones extratransferenciales. En este modelo, la personalidad del analista es un factor importante. Esta teoría tiene una cierta similitud con las ideas constructivistas o post-modernistas que, aunque no relacionadas con la Psicología del Self, también acentúan el hecho de que cada psicoanálisis es una construcción única del paciente y del analista.


      Ernest Wolf, un colaborador cercano de Kohut, se adhiere a la posición de éste sobre el rol de empatía. Otros analistas, miembros del movimiento de Psicoanálisis del Self, toman, sin embargo, una posición más amplia. Michael Basch, por ejemplo, utiliza contribuciones de otras ciencias para confirmar su observación empática: observación de conducta infantil, contribuciones de la psicología cognitiva y de neurociencia y, particularmente, su propia teoría del desarrollo emocional.


        Arnold Goldberg es crítico con respecto a la empatía definiendo el campo psicoanalítico. Para él no puede haber empatía sin teoría previa. Por lo tanto, no se puede generar empatía “de nuevo” en cada momento clínico. Goldberg usa contribuciones de la filosofía y la neurociencia para comprender mejor el proceso analítico.


        Lichtenberg define la empatía como un modo especial de percepción que caracteriza la atención óptima del analista. En esto está de acuerdo con Kohut. No obstante, difiere de él en que el analista necesita información de otras fuentes, por ejemplo su propia, la historia y datos de la vida real del paciente. Lichtenberg es conocido por su intento de integrar el psicoanálisis con las investigaciones de observación del desarrollo infantil (Emde, Stern). Este autor describió escenas “modelo” del desarrollo infantil, como son el frama edípico, la ansiedad de separación, el vínculo simbiótico, etc. Esta información le permite al analista elaborar una interpretación de reconstrucción histórica más precisa.


        Bacal y Newmann, si bien reconocen la importancia clínica de la empatía, están más interesados en establecer una conexión con las teorías de relaciones objetales, algunas de las cuales –por ejemplo la de Winnicott- constituyeron una base importante para el desarrollo de las ideas de Kohut.


        John Gedo, uno de los alumnos favoritos de Kohut, y ahora uno de sus críticos más contundentes, no está de acuerdo con la posición que éste sostiene respecto a la empatía. Gedo critica la asunción por parte de Kohut de la empatía como método de curación. Volveremos a este tema cuando discutamos las ideas recientes de Marian Tolpin y los Shane.


2. La experiencia del “self”


        Todos estos autores están de acuerdo con la centralidad de la experiencia del self. Es decir, consideran la teoría de las pulsiones y la teoría tripartita como secundaria o irrelevante. Hay que recordar que en su libro “El análisis del self”, Kohut consideraba el self como otra estructura de la mente, análoga al yo o superyó. Estos autores difieren, sin embargo en su definición del self.


        Stolorow critica el modelo de Kohut del self bi-polar. Piensa que favorece una concepción mecánica. En cambio, este autor define al self como una organización de experiencias que denomina “principios invariantes de organización”. Estos principios varían con cada individuo.

Basch también reemplaza el modelo tripartito y el self bipolar con un sistema del self que dependen de un buen funcionamiento del cerebro. Este autor se refiere a las capacidades cognitivas y afectivas que funcionan adecuadamente al adaptarse al mundo externo. Este “self funcional” es un sistema abierto y cuando es cerrado por conflictos inconscientes provoca psicopatología.


        El self de Goldberg es puramente psicológico, posee forma y contenido. En el pasado, el psicoanálisis se preocupaba por el contenido, pero para este autor es la forma lo que merece atención. Wolf  sostiene una definición del self semejante a la de Kohut. Lichtenberg, utilizando sus cinco modelos motivaciones, sigue los estadíos del desarrollo del self descritos por Stern (el conocido investigador de observación de infantes).


        Gedo define el self como una jerarquía de motivaciones y valores. Sigue muy de cerca el modelo que describió junto con Goldberg en el libro “Modelos de la mente”. Finalmente, Bacal y Newman asumen la posición de que la psicología del self es una teoría de relaciones objetales. Critican a Kohut que concentre su atención en el self. Para estos autores, la relación entre el self y el objeto es esencial. La diferencia es que para Bacal y Newman hay cierta independencia entre self y objeto. Para el resto de los autores el “objeto del self” no son objetos independientes, sino parte de la experiencia del self.


3. Las transferencias del objeto del self


        Stolorow y sus colaboradores ofrecen una amplia definición de la transferencia, que incluye todas las formas en que el paciente vive la interacción analítica. Estas incluyen las transferencias del objeto del self, pero también actitudes conflictivas alrededor del amor, odio o competición. A este respecto, Bacal y Newman consideran las ideas de Stolorow como una conexión entre la psicología del self y las teorías de relaciones objetales. Bacal y Newman acusan en el modelo de Kohut la ausencia, que ellos consideran importante, de fantasías inconscientes. La fantasía inconsciente tiene una función importante en la psicología infantil y, por tanto, en la formación de las transferencias. El objeto interno de Melanie Klein es modificado por fantasías inconscientes. Para Kohut, el objeto del self es una experiencia vivida no modificada por fantasía, por lo tanto no hay distorsión. Bacal y Newman piensan que la psicología del self puede enriquecerse agregando a su modelo la fantasía inconsciente. Como ejemplo, un individuo podría formar una fantasía de un objeto del self para reemplazar la ausencia de un buen objeto del self.


        Basch define la transferencia con relación a la situación traumática que cada paciente vivió en su desarrollo infantil. Este autor está interesado en ver cómo las emociones se han integrado con el self. El modelo de la transferencia de Goldberg reitera la descripción jerárquica de su libro “Modelos de la mente”. Este autor diferencia tres niveles. El primer nivel de transferencia es un arco reflejo que requiere pacificación. El segundo nivel representa las tres transferencias del objeto del self descritas por Kohut: la transferencia especular, la idealización del objeto del self y la transferencia “alter-ego”. El tercer nivel representa las transferencias más clásicas, alrededor del conflicto. Sin embargo, la intervención técnica en el tercer nivel no es sobre el contenido, sino sobre la integridad del self.


        Lichtenberg, haciendo énfasis en los cinco sistemas motivacionales, no elabora ninguna constelación transferencial en particular. Wolf mantiene su asociación cercana a las ideas de Kohut. Este autor agrega a las tres transferencias del objeto del self descritas por Kohut, dos más:



a) La transferencia del objeto del self adversaria, que provee al paciente de una experiencia oposicional benigna

b) La transferencia del objeto del self eficaz, que hace sentir al paciente que tiene un impacto efectivo sobre el analista



        Gedo usa las transferencias clásicas que requieren interpretación en su trabajo clínico. Pero también describe “transferencias arcaicas” que no responden a interpretaciones. De estas últimas transferencias evolucionó sus ideas sobre el psicoanálisis como un método de instrucción.

 


4. Teorías del desarrollo infantil.


        Gedo concibe las transferencias “arcaicas” como una posibilidad en todo tratamiento analítico. La mayoría de los analistas de orientación self-psicológica están de acuerdo, pero difieren en las dinámicas de su origen infantil. Gedo, siguiendo a Kernberg y Mahler, ve estas transferencias como patológicas. Kohut y sus discípulos las ven como conductas del desarrollo normal infantil. Para Kohut, estas transferencias son bienvenidas en el análisis, su repetición e interpretación de la desilusión en el proceso analítico favorece la maduración psicológica. La experiencia en el análisis de una transferencia del objeto del self con un nuevo “objeto” puede ejercer una acción curativa. Estas ideas fueron desarrolladas recientemente por Marian Tolpin y los Shane.


5. Vínculo de apego y motivación


        Como veremos más adelante, los Shane combinan la teoría del vínculo de Bowlby con el modelo de la psicología del self. Gedo mantiene la primacía de las pulsiones como motivación humana, pero agrega el vínculo simbiótico como otra motivación importante. Basch mantiene que la función del cerebro es crear organización. Para el individuo, ser organizado es vivido como ser competente. La experiencia de competencia y buena autoestima es la principal motivación humana para este autor.


Lichtenberg distingue cinco sistemas motivacionales:



a) Regulación de necesidades

b) Vínculo de apego

c) Necesidad de afirmación personal

d) Necesidad de aversión

e) Deseos sensuales y sexuales



6. Agresión reactiva


        La mayoría de los analistas de este grupo están de acuerdo con Kohut en que la agresión destructiva es un resultado de la frustración, no una pulsión independiente. Gedo sería una excepción, puesto que mantiene la posibilidad de una pulsión destructiva primaria.

 


Algunas contribuciones recientes


        Como he indicado anteriormente, los Shane han publicado un libro, “Intimate attachments” (1997), en el cual combinan la teoría del vínculo de apego de Bowlby con la psicología del self y algunas de las ideas de Stolorow. Su contribución central es la función del analista como un nuevo objeto. En este rol, la conducta del analista tiene un gran poder curativo.


        Arnold Goldberg realiza un estudio exhaustivo de las perversiones vistas sobre el modelo de la psicología del self en su libro “The problem of perversion”. En particular, este autor está interesado en la división vertical del self que estos pacientes presentan. Goldberg utiliza el trabajo de Freud sobre fetichismo, donde la división vertical de la personalidad fue originalmente descrita. Para este autor, las conductas perversas presentan esta división vertical de manera rutinaria. La intervención analítica es curar la división.

 


Bibliografía


Goldberg, A. (1995) The problem o perversion. The view from self psychology. New Haven: Yale University Press.


Shane, M., Shane, E. (1993) Self psychology after Kohut: One theory or many? Journal of the American Psychoanalytic Association, 41, 777-797


Shane, M., Shane, E., Gales, M. (1997) Intimate attachments. New York: The Guilford Press.









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